Cristina Pérez, tiempo de renacer

La periodista Cristina Pérez acaba de lanzar su cuarta novela, “Tiempo de Renacer”, que se desarrolla alrededor de “El Nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli, personaje clave de la historia que salta desde el Renacimiento a la actualidad, cruzando a una espectadora del cuadro en 2023 con la modelo Simonetta, el personaje femenino central de la pintura, “uno de los misterios más fascinantes del Renacimiento”, según la autora.
lunes 08 de enero de 2024
Cristina Pérez, tiempo de renacer
Cristina Pérez, tiempo de renacer

La novela “Tiempo de Renacer”, publicada por Plaza & Janés, está ambientada tanto en la Florencia del Renacimiento como en la Milán contemporánea. En la historia se entrelazan dos momentos aparentemente separados. Helena, una modelo de moda, experimenta un episodio misterioso frente a la obra “El nacimiento de Venus” de Botticelli en los Uffizi. Esto sucede en 2023 en la ciudad de Florencia. Mientras intenta comprender lo sucedido, se encuentra con Josefina, una guía del museo, quien la conecta con un antropólogo que investiga experiencias similares. Paralelamente, la narrativa retrocede en el tiempo a 1469, al Palazzo Medici, para explorar la vida de Simonetta Vespucio, la musa de Botticelli. La trama combina elementos de misterio, historia del arte y la búsqueda de identidad de Helena, creando un intrigante juego entre el pasado y el presente.

Pérez es conocida por su labor periodística con una trayectoria de más de tres décadas en los medios de comunicación argentinos. Además de su labor en televisión, también es conductora de radio. Cursó estudios de Historia, Inglés y Literatura Inglesa en instituciones como la UNT, Oxford Continuing Education, la University of London y en OISE-Boston. Escribió “Cuentos inesperados”, la novela de intriga “El jardín de los delatores” y “La dama oscura” (P&J, 2021). “Tiempo de renacer” es su cuarto libro de ficción.

-¿Cómo fue la experiencia de tener el argumento de la novela en un sueño?
- Es y será siempre un gran misterio. ¿Por qué soñamos lo que soñamos? Borges dice que el alma es libre de las ataduras del cuerpo al soñar. Lo más extraño es todo lo que encontré después, al saltar de la cama y buscar las referencias del cuadro. Creo que el misterio permea el cuadro por su enigmático origen onírico. Y porque Simonetta es uno de los misterios más fascinantes del Renacimiento.

- ¿Cómo abordaste la investigación histórica para representar con precisión la época del Renacimiento?
- La inquietud sobre mi sueño me llevó a tantear en la historia qué podía haber detrás de la Venus de Botticelli. El Renacimiento es un tiempo que estudio desde hace dos décadas por William Shakespeare pero en Inglaterra se produce un siglo después con la reforma religiosa, la traducción de la Biblia al inglés, de cientos de obras clásicas y del teatro que conecta directamente con la antigüedad y sus postulados de drama clásico. Ahora debía irme al Big Bang del Renacimiento en la Italia del Quattrocento. El abordaje tiene varios planos. Voy a empezar por los documentos o hechos históricos que atraparon mi atención en la biografía incompleta de Simonetta Cattáneo Vespucio nacida en el Puerto de Venus.

En primer lugar, los sonetos de amor que le dedica Lorenzo de Medici a Simonetta que son los primeros que escribe. Era el hombre más poderoso del mundo. En “Comento de miei Sonetti” queda claro el amor que siente por esa mujer pero que además ella es amada con devoción en Florencia.

La primera frase de mi libro es una cita de ese trabajo comentado de El Magnífico: “murió en nuestra ciudad una mujer que conmovía tanto al pueblo florentino, que quien la trataba se sentía amado por ella”.

¿Cómo una mujer tan joven y extranjera había dejado esa marca al morir? ¿Qué representaba? ¿Por qué en los comentarios Lorenzo habla del renacer de la vida en otras formas? Lorenzo le había pagado hasta el médico en su enfermedad

En segundo lugar, Sandro Botticelli la pintó con devoción toda su vida en pinturas plenas de alegorías y pidió ser enterrado a sus pies. El conocía su cuerpo a la perfección. La pintura de Venus es la primera de una mujer desnuda y en tamaño real desde la antigüedad. Eso es un suceso.

En tercer lugar, ¿Por qué Sandro había sido fiel al monje fanático Savonarola aceptando quemar hasta algunas de sus pinturas, pero salvando las de ella?

Y por último, en cuarto lugar, el poema de Poliziano “Stanza per la giostra”, es un romance donde los enamorados son Giuliano de Medici y Simonetta. Es una de las obras cumbre de la época. Muchos toman por cierto el romance. En mi libro contradigo esa hipótesis. Creo que Giuliano la deseó como deseaba todo lo que su hermano poseía y como la deseaba toda Florencia. Ella fue el rostro de su estandarte y esa fue la primera pintura que hizo Sandro de Simonetta.

- Aparte de literatura del Renacimiento, ¿leíste libros teóricos o de historiadores?
-Sí, otro plano de la investigación fue leer a críticos e historiadores de arte fundamentales como Aby Warburg, John Ruskin, Herbert Horne y Giorgio Vassari, el primer crítico de arte de la historia nacido un año después de la muerte de Botticelli. También abordé libros de historia diversos, bibliografía sobre la belleza y el Renacimiento en sí. Debo agregar estudios personales que tenía realizados sobre obras como el David de Donatello y el David de Miguel Ángel y también una investigación previa sobre Leonardo Da Vinci.

Pero es indispensable agregar un viaje que hice sola a Florencia en el año 2015 en el que estuve dos semanas dedicada plenamente al estudio de locaciones históricas y obras de arte sin más objetivo que el placer de aprender. Sin ese viaje no hubiera conocido tanto de la ciudad.

-La trama entrelaza nuestros días con el Renacimiento. ¿Cómo se conecta la historia de Simonetta Vespucio con la experiencia contemporánea de Helena?
-El libro funciona como un espejo de tiempos. El cuadro es el primer espejo en que Helena se ve idéntica a Simonetta. El arte la lleva a preguntarse sobre sí misma. Entonces el libro es una experiencia donde el arte transforma. Helena también lleva un nombre de culto que es el del “rostro por el que se lanzaron al mar miles de barcos” en la guerra de Troya. Hay una línea invisible en mi libro donde se explora la belleza, su conexión con lo verdadero, con lo bueno, pero también los espejismos de la belleza. Los griegos y los florentinos amaban la belleza.

En el Renacimiento lo bello se reconcilia con lo bueno y en el caso de Helena, mi personaje, encontramos a una mujer bella pero no con los cánones de su tiempo y que a su vez es refractaria a su propia belleza y busca durante todo el libro integrarse consigo misma. Creo que mi libro propone responder esa pregunta esencial: ¿Quién soy? Y el desafío de forjar nuestro propio destino. Helena en su libertad y como individuo es heredera del Renacimiento como todos lo somos. Pero debemos merecerlo, hacer el trabajo de renacer.

-La obra parece estar llena de simbolismos, como las avispas en la lápida y los elementos en el cuadro. ¿Cómo decidiste qué simbolismos incluir y cómo incorporarlos de manera significativa?

- Las alegorías y los simbolismos son el código del Renacimiento. Leonardo tenía un segundo lenguaje en sus alegorías que fascina hasta hoy. Sandro Botticelli, en mi opinión envió mensajes cifrados en sus cuadros, con destinatarios que los entendían perfectamente. Muchos de los cuadros venían de comisiones con instrucciones. Hay indicios de eso. Pero desde su primera obra, Sandro aporta una escena de poder, futuro y resurrección en la familia Medici. La granada en manos de la virgen que se parece a Lucrezia de Tuornaboni, madre de Lorenzo, significa resurrección. El renacer está todo el tiempo resonando. Creo que al pintar la Venus, de hecho, Sandro hace renacer a la diosa pero también quiere revivir a Simonetta. Ella sale de la pintura y se ofrenda sin que su desnudez hiera el pudor. Es pura, como él la ve, como él la ama. Alguien me dijo días pasados en referencia a una pintura de Simonetta por otro pintor: ¿te das cuenta de que aquí falta el amor que le tenía Sandro? Me quedé impactada. No tengo dudas: Sandro al pintarla la ama. La recrea. Trasciende la vida y el tiempo

- ¿Podes describir tu proceso de escritura? ¿Tuviste alguna rutina o enfoque específico mientras trabajabas en la novela?

- Desde mi primera novela a esta última fui desarrollando un método. Primero debo decir que sigo los parámetros clásicos de la acción como primer elemento. Planifico el libro. Hay un plan. Comienza con la investigación histórica y la selección de material. Al mismo tiempo voy haciendo una cronología. Luego hago un índice de acción. Después hago la sinopsis de cada capítulo antes de escribir siquiera el primero. Es decir que de antemano sé qué contiene cada capítulo. Y luego empiezo a pintar uno tras otro. En la sinopsis hay material de la investigación ya indexado e ideas que van surgiendo. Pero en el camino del libro surgen más elementos nacidos del proceso creativo. Algunos de esos descubrimientos me fascinan. Son magia pura. Como el final del libro que no detallaré aquí pero que tiene elementos que surgieron en la escritura como representándose solos en mi imaginación. ¿Qué mano detrás de la pieza la trama empieza? Escribir es ser parte ínfima pero real del acto creador. Es felicidad.

Sandro Botticelli

Sandro Botticelli (1445-1510), cuyo nombre real era Alessandro di Mariano Filipepi, fue un artista italiano de principios del Renacimiento. Pintor prolífico, sobre todo de retablos y obras de tema religioso, la obra más famosa de Botticelli en la actualidad es, irónicamente, el mitológico Nacimiento de Venus que se expone en la Galería Uffizi de su Florencia natal. Ampliamente considerado como uno de los más grandes pintores del arte occidental, Botticelli mezcló el color, la forma y la perspectiva para producir obras religiosas y seculares con una poesía visual excepcional. Reinterpretando y entrelazando la imaginería tradicional de la mitología clásica y el arte cristiano, sus cuadros suelen estar abiertos a múltiples interpretaciones.

El artista era popular y mezclaba las obras públicas con los encargos privados, especialmente para la poderosa familia Médici de Florencia. Para ellos, Botticelli exploró muchos temas de la mitología romana y griega, como la Primavera, actualmente en los Uffizi. Entre 1480 y 1484, Botticelli realizó quizá su obra más famosa, el Nacimiento de Venus.

No abandonó las obras religiosas y atrajo la admiración del Papa Sixto IV (que sirvió de 1471 a 1484), que encargó a Botticelli la decoración de una parte del interior de la Capilla Sixtina de Roma a principios de la década de 1480. La capilla se benefició de la atención de muchos grandes artistas y a Botticelli se le concedió un espacio en la pared inferior para mostrar escenas del Antiguo Testamento, que incluyen el panel de la Vida de Moisés y una representación notablemente precisa del Arco de Constantino de Roma.