La pirotecnia estuvo presente en Comodoro a pesar de estar prohibida por Ordenanza
La llegada del nuevo año estuvo acompañada por el preocupante uso de pirotecnia, a pesar de su prohibición por ordenanza municipal N° 12625/17. La normativa prohíbe la fabricación, venta y uso de pirotecnia en la ciudad desde el año 2017. Sin embargo, tanto en navidad como para año nuevo, se vio la comercialización de la pirotecnia en redes sociales u otras plataformas como Telegram.
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Esta acción desafiante ha encendido la polémica en la comunidad, generando debate sobre el respeto a las normativas vigentes y el impacto negativo que este tipo de prácticas puede tener en la seguridad y el bienestar, tanto de la población como de los animales domésticos.
La ordenanza fue implementada con el objetivo de salvaguardar la integridad de los ciudadanos, especialmente de aquellos que padecen hipersensibilidad auditiva y minimizar los riesgos asociados con este tipo de artefactos.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades locales por realizar controles para evitar la comercialización de pirotecnia, las consecuencias de desobedecer la normativa, la noche del 31 de diciembre de 2023 se caracterizó por la presencia de luces y estruendos en diferentes barrios de la ciudad.
Ante esta situación, diversas asociaciones como Comodoro TGD Padres Tea, activistas en pro del bienestar animal y vecinos en general, expresan cada año su descontento y la urgente necesidad de implementar campañas efectivas de concientización.

¿Cómo afecta en personas con autismo y animales?
Por un lado, en personas con autismo o hipersensibilidad auditiva, los fuegos artificiales generan ansiedad, miedo y sobrecarga sensorial. En este sentido, la imprevisibilidad de los estallidos puede desencadenar respuestas inesperadas, como dificultades para concentrarse e incluso autolesiones.
Por otro lado, en animales domésticos, la pirotecnia causa estrés y ansiedad en perros y gatos, manifestándose en comportamientos de miedo y evasión. Pueden intentar huir, aumentando el riesgo de pérdida o accidentes.
En ambos casos, la concientización y la consideración hacia estos impactos son esenciales, haciendo cumplir la normativa y adaptando celebraciones públicas para minimizar el impacto negativo.