Vecina del barrio Padre Corti reclama ante el IPV ser trasladada urgentemente de su vivienda
Delia Davies es una vecina del barrio Juan Padre Corti, vive allí desde 2017, en una vivienda otorgada por el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV). Actualmente está reclamando de manera urgente por las condiciones edilicias en las que se encuentra la casa, ya que desde enero está en peligro de derrumbe. A pesar de ello no ha obtenido respuestas o soluciones por parte de las autoridades correspondientes. Hoy a partir de las 8 de la mañana iniciará un reclamo en las oficinas del IPV local, pidiendo el inmediato traslado hacia una vivienda en la que no corra peligro su vida, ni la de sus hijos.
Según lo expresado a Crónica por Davies, en diciembre de 2017 se le otorgó la vivienda en calidad de cuidadora de una vivienda recuperada del IPV, en esos momentos la casa ya contaba con algunos detalles en su estructura pero no eran de gran calibre.
“Después de 20 años de estar esperando, se me otorga esta vivienda que ya venía con algunos parches y algunas fisuras, pero que no eran nada graves. Yo acepto la vivienda, me mudo con mis hijos desde zona sur hasta zona norte. En 2019 recién empezamos a ver que las fisuras que ya estaban se empezaron a acrecentar un poco más, pero también ya se agrieta el piso, se empieza a desunir las paredes del techo, se van cayendo las puertas”, detalla con gran preocupación.
“El terreno va cediendo y por ende la casa se va rompiendo cada vez más. Actualmente la vivienda, no se cierran las puertas, las ventanas tampoco, las grietas ya se ven desde el lado de afuera hacia adentro o de adentro hacia afuera”, comentó la mujer sobre el estado de la vivienda.

Sin respuestas de las autoridades
A pesar de haber comenzado con los reclamos formales en el 2019, recién en enero de 2023 obtuvo una primera visita al domicilio. Recién a fines de enero de 2023, personal del área de construcción del IPV se acercó a la casa de Delia para relevar la situación. “Vinieron dos personas, hicieron un relevamiento de los daños y de cómo estaba la vivienda. Ellos mismos reconocieron que la vivienda está en peligro de derrumbe, hicieron un informe y lo elevaron a Rawson. No sabemos qué fue lo que pasó, pero según la gente de Rawson nunca tuvieron conocimiento de esto”, señala.
“Teóricamente quien debería poner la firma era la señora Papaiani, nunca lo hizo. A la delegada la última vez que la vimos fue hace meses ya, porque cada vez que vamos siempre está en una reunión o no está directamente, así que nadie ha dado la cara”, denunció.
En esa línea expresó su malestar ante la falta de respuestas de las autoridades correspondientes. “Ya no sé qué más hacer porque se pasan la pelota y nadie se hace cargo. Hoy los responsables no están dando la cara, no nos están dando una respuesta” dijo, y expresó que “si mañana (por hoy) la delegada no nos da una respuesta, no nos queda otra que quedarnos ahí. Mi casa ya no es un lugar seguro. No es un lugar seguro para mis hijos, ni para mí, ni para nadie. Cuando nos vayamos de acá a la casa hay que tirarla abajo”, expresó.

“Cada vez que voy a trabajar voy rezando para que no pase nada en mi casa”
Delia vive en el domicilio junto a sus ocho hijos, seis de ellos menores de edad, los más pequeños cuentan con diferentes condiciones de discapacidad. “Dos de mis hijos, los dos más chicos, tienen discapacidad. El de cuatro años tiene autismo y mi otra nena tiene un retraso madurativo psicomotriz”.
De profesión docente, Davies se encuentra en una angustiante situación que se sigue acrecentando día a día. “Estamos desesperados, ya no podemos vivir un solo segundo más en esta casa”. Durante los últimos días las condiciones edilicias han afectado incluso las instalaciones de gas. “Hicimos una exposición policial, porque esto ha llegado a otras instancias. Hace dos noches atrás se fisuró la pared donde está ubicada la cañería de gas, o sea que la pared ya está haciendo presión sobre la cañería de gas. Esto nos pone a nosotros en una situación de riesgo”, detalló.

“Cada vez que voy a trabajar voy rezando para que no pase nada en mi casa. He estado hasta con licencia psiquiátrica por todo lo que me está pasando. No duermo de noche porque por cualquier movimiento estoy pendiente de que no se caiga la casa”, expresó con angustia.
Según lo detallado por la mujer la condición es tan deplorable que las paredes de la casa se mueven ante los fuertes vientos o los movimientos en casas linderas. “Necesito irme de esta casa ahora, que me ubiquen en otro espacio físico porque no puedo esperar un día más. Porque hoy estoy, pero mañana no sé qué va a pasar con esta casa. Ya es extrema la inseguridad que tenemos”, concluyó la mujer que hoy estará reclamando en la delegación local del IPV.