Buscándole la vuelta
Vendedores ambulantes se mudan a calle Alvear para continuar sus emprendimientos
Mari Abregú es una de las emprendedoras que viven de la venta diaria y que intenta superar la crisis económica que se acrecienta y golpea duro a cada familia. Hace años, en calle Huergo funciona “La Mari”, en donde vende prepizzas. Hace un mes sumó un puesto sobre calle Alvear, casi Misiones, en donde además de las prepizzas vende tortillas rellenas. Frente al desmoronamiento de la Ruta Nacional N° 3, aprovecha la situación y trata de salir adelante. Cabe señalar que en esa zona comienza -o termina, según si vienen- el camino Centenario, que conecta el centro y la zona sur con la zona norte de la ciudad.

“Todos los días están subiendo las cosas, está re mal la situación y aproveché que está pasando esto para venir a vender acá y poder abaratar los costos”, comenta Mari. La propuesta surgió de una amiga que tiene una casa sobre la zona y le prestó el lugar para que pueda trabajar allí.
“Me duele decir que subió de vuelta”
Uno de los desafíos de Mari son los precios, ya que ante el difícil pasar económico que detecta generalizado, trata de mantener el valor lo más bajo posible. “Me duele en el alma lo que está pasando, están subiendo todos los días las cosas y quizás llevando unas prepizzas baratas los chicos y la gente puede comer un poco más, las cosas están muy caras”, resaltó.

En el puesto de Alvear, casi a la entrada del Camino Centenario, ofrece dos prepizzas o una tortilla rellena de jamón y queso a $500. “Tratamos de mantenerlo, mientras que en todos lados las prepizzas están entre $350 y $400. Trabaja mi yerno, mi hija que está embarazada de 8 meses y yo, tratamos de que siga así pero nos cuesta muchísimo mantener el precio”, expresó. “Yo quiero a mi gente de Comodoro, me duele decir que subió de vuelta y me cuesta muchísimo”, remarcó Mari.
“La situación está muy caótica”: Se siente el malestar y el enojo de los vecinos
Y detalló que sostienen el puesto para poder continuar con su emprendimiento de calle Huergo. “Acá no es mucho lo que gano, pero esto me ayuda a poder mantener el otro emprendimiento que tengo, que es lo que a mí me ayudó a criar a mi hija, me ayudó a criar mi nieto y es lo que me mantuvo en Comodoro cuando yo llegué sin nada”, expresó.
Ante lo sucedido en la Ruta 3, los cambios en la circulación entre zona sur y zona norte generan conflictos a toda hora. Desde su puesto, Mari observa la situación y el malestar de la gente, que incluso afecta a las ventas: “La situación está muy caótica, la gente compra porque se queda mucho tiempo acá parada pero en realidad están todos nerviosos, uno trata de decirles que estén tranquilos, que ya va a pasar y hay que ponerle onda mientras esperan, pero la gente se pone nerviosa y se entiende la situación porque son varias horas para llegar a tu destino cuando estás saliendo del trabajo”.