Importantes daños materiales en toda la ciudad

Como en el 2017, pero ahora por una tormenta de viento

miércoles 02 de agosto de 2023
Como en el 2017, pero ahora por una tormenta de viento
Como en el 2017, pero ahora por una tormenta de viento

Una ciudad devastada. Así se veía ayer después de la tormenta de viento que se abatió sobre Comodoro Rivadavia durante dos jornadas. La furia eólica azotó durante el sábado 29 de julio; en los dos días siguientes apareció la calma por eso el 30 se pudo realizar las elecciones provinciales, y regresó la tempestad el martes 1 de agosto. Esta vez con mucha más fuerza, a tal punto que las autoridades meteorológicas habían establecido el alerta roja, la máxima categoría, para gran parte de la jornada.

Por este motivo ayer no hubo ninguna actividad durante la mañana, y recién a partir del mediodía comenzó a activarse levemente la ciudad; por la tarde, el panorama se asemejaba a un día feriado o de fin de semana, aún con vientos regulares a fuerte, poca actividad comercial y escaso movimiento de gente en las calles.

La última situación parecida que se recuerde se remonta a los comienzos del aislamiento absoluto que se estableció en el primer semestre de 2020 como consecuencia del la pandemia del Covid-19, cuando esta ciudad -como sí también todas las del país en general- paralizó casi todas las actividades: sólo se mantuvieron los servicios esenciales. Parecía una ciudad fantasma: no se veía a nadie en la vía pública.

Daños materiales

Durante estas dos jornadas de tormenta eólica la ciudad sufrió importantes daños materiales a lo largo de todo su ejido y de todo tipo: voladuras de techos, caídas de postes de energía y otros servicios, carteles de comercios, árboles, etc. han sido el común denominador. Se registraron casos extremos como la destrucción total de viviendas, la mayoría muy precarias. Y todo ello, con la afectación de la energía eléctrica y en varios barrios también del servicio de agua.

Por suerte no hubo que lamentar víctimas personales, más allá de los momentos de susto y angustia que debieron vivir muchas personas, sobre todo adultos mayores, y aquellos que perdieron total o parcialmente sus bienes, como casas, vehículos, etc.

Una recorrida en la tarde de ayer -como ocurrió también después del sábado último-, permitió observar una situación de desastre en toda la ciudad, algunos sectores más afectados que otros, pero en todos lados se sintió el impacto de las fuertes ráfagas del viento.

El cuadro y la sensación eran bastantes parecidos al que se observaba los días posteriores al gran temporal de lluvia de 2017, en cuanto a los daños y las numerosas situaciones problemáticas vividas en toda la ciudad. Claro está que lo ocurrido aquella terrible jornada de seis años atrás fue catastrófica y con grandes consecuencias que aún hoy se continúa padeciendo en algunos casos.

Lo cierto es que después de aquel desastre de 2017, lo sucedido en estos días fue la situación por causas meteorológicas más grave que los comodorenses han vivido en los últimos tiempos.

Se trata de una muestra, además, de que Comodoro Rivadavia no es una isla dentro de esa gran aldea que es el planeta tierra, que se encuentra amenazado por grandes desastres naturales, muchos de los cuales ya se están viviendo en distintos lugares del mundo, y por lo cual hay que ir previendo medidas de contingencia para minimizar todo lo posible este tipo de situaciones meteorológicas como las que hemos vivido en estas tierras. Son las consecuencias, en definitiva, del famoso “cambio climático”.