La ráfaga más intensa registró 154 k/h a las 7 de la mañana
Los vientos huracanados causaron serios destrozos en toda la ciudad
Transitando una alerta roja, como no sucedía hace mucho tiempo, pero a escasos días de haber soportado otra jornada con vientos que superaron los 130 kilómetros por hora, tanto Comodoro Rivadavia como Rada Tilly sufrieron las consecuencias de una nueva jornada de furia eólica que causó innumerables destrozos, tanto en viviendas particulares como en establecimientos comerciales y de servicios, como sucedió con parte del moderno edificio del aeropuerto, en instalaciones de un reconocido frigorífico o la destrucción prácticamente total de una agencia de automotores sobre Avenida Yrigoyen.

Desde las 22 horas del lunes y cuando el pronóstico ya anunciaba la gravedad del frente de tormenta eólico, el Municipio decidió suspender toda actividad hasta las 15 horas de este martes, en el intento de evitar la circulación vehicular o de peatones por la ciudad para, de manera preventiva, ganar seguridad para la ciudadanía en general.

En ese marco de situación, sobre las 23 horas del lunes comenzó a sentirse la fuerza del viento que, cada vez con mayor intensidad, se mantuvo de manera permanente sobre la zona, provocando voladuras de techos, cercos, roturas de vidrios, cortes de energía en diferentes sectores de la ciudad, la caída de postes de la SCPL, quebradura de gruesas ramas de árboles, el virtual “barrido” de estructuras en locales comerciales y hasta el hundimiento de un pesquero, el que se encontraba amarrado al puerto de Caleta Córdova.

Las situaciones de riesgo se repitieron a lo largo y ancho de toda la ciudad con desprendimientos de techos y cableados en corto circuito -que de hecho causaron el incendio de dos viviendas-, mientras el viento iba en aumento durante la madrugada hasta registrar ráfagas de 154 kilómetros por hora a las 7 de la mañana, asegurándose que en la zona costera subió un par de puntos en intensidad, al igual que en yacimientos cercanos donde algún trabajador petrolero llegó a registrar 168 kilómetros por hora.

De esta manera y con una advertencia de “alerta roja” que llegó con varias horas de anticipación, lo que permitió tomar medidas preventivas y organizar el apoyo operativo a la comunidad, marco en el que diferentes grupos de trabajadores ayudaron a los vecinos ante los pedidos de auxilio que iban recibiendo y que ameritaban atención inmediata a pesar de las condiciones peligrosas para su propia integridad.