“Es un ejemplo para las nenas más que nada, para que se animen a todo, para que la chica que lo quiera hacer sepa que se puede”, dice

Mujer comodorense es mecánica automotor desde hace 18 años y derriba prejuicios

domingo 23 de julio de 2023
Mujer comodorense es mecánica automotor desde hace 18 años y derriba prejuicios
Mujer comodorense es mecánica automotor desde hace 18 años y derriba prejuicios

Gabriela Barría es una de las tantas comodorenses que desafían los prejuicios sobre las mujeres y el trabajo. Así como en el petróleo y la construcción muchas jóvenes se abren camino para crecer laboralmente, hace 18 años Gabriela se adentró en el mundo de los autos para poder aprovechar sus conocimientos como Técnica Electrotécnica.

Actualmente trabaja en el taller de Autosur, la concesionaria oficial de Renault en Comodoro Rivadavia. Desde el 2005 trabajó en distintos talleres y concesionarias, pero el gusto por la mecánica ya venía desde su niñez: ya cuando era chica se encargaba de arreglar sola su bicicleta, copiando lo que hacía su papá.

Con casi dos décadas de experiencia Gabriela afrontó todos los desafíos para incorporarse en un ámbito masculinizado, ganando su lugar en base al saber qué hacer y cómo hacerlo, y también estando siempre dispuesta a aprender. La curiosidad y la predisposición han sido herramientas bases para adentrarse y convertirse en una referente para sus compañeros y para muchas mujeres que expresan confianza y admiración por su oficio.

Un trabajo que también es una pasión

Gabriela tiene 44 años y dice que nunca se le ocurrió dedicarse a otra cosa. Conversando con Crónica cuenta que cuando era chica ya le gustaban los autos, además su papá es camionero y eso era un incentivo para involucrarse en el tema. Aún así afirma: “Mi papá siempre me enseñó a medir el aceite, dónde va esto, dónde va lo otro, pero más que nada la mecánica fue un interés mío. Antes de todo eso ya arreglaba la bicicleta sola si se pinchaba, lo veía a mi papá como cambiaba las ruedas y yo hacía lo mismo”, recuerda.

Por su interés en la mecánica ingresó a la Escuela Técnica en la ENET N°1 y cuando terminó empezó a estudiar en la universidad Ingeniería Electrónica, luego de un tiempo se pasó a la Licenciatura en Matemáticas, durante esos momentos comenzó a trabajar en un taller. “Una amiga había ido a ponerle la alarma al auto y me contó que buscaban a una chica, porque siempre tomaban varones pero cuando ya aprendían y agarraban viaje se iban al petróleo”, cuenta Barría.

Allí comenzó su carrera, siempre estando abierta a aprovechar sus conocimientos y a aprender de quienes eran sus compañeros. En principio, aprendió a colocar tacómetros y taxímetros, luego alarmas y de a poco fue aprendiendo todo lo que se hacía en el taller. “Yo era metida, así que siempre estaba mirando cómo subían los elevadores, cómo sacaban el aceite y hacían los services, todo eso me gustaba”, dice.

Fue aprendiendo de a poco, primero observando, hasta que un día la incentivaron a que diera el primer paso para lanzarse a hacerlo ella misma: “Ahí mis compañeros siempre me ayudaron y me explicaron todo”.

¿Inclusión o marketing?

Haciendo un repaso por sus diferentes experiencias laborales, Gabriela menciona que siempre hubo interés en convocarla desde distintos lugares por ser una mujer mecánica. Los tiempos cambian y las medidas ante la inclusión y la paridad de género han comenzado a implementarse en la gran mayoría de las instituciones. Aunque las experiencias siempre tienen sus particularidades.

Gabriela cuenta que en una de las concesionarias, sus encargados la incentivaban mucho a realizar las capacitaciones para lograr la máxima categoría en el taller, pero luego en otras experiencias vivió situaciones completamente contrarias en las que era excluida de los cursos. Respecto a ello, Barría manifestó que “en algunos trabajos veía que se sentían amenazados o como que no querían que yo avance, muchos quieren que vos te quedes ahí nomás. No te lo dicen directamente, pero te lo hacen ver. Hay algunos grupos de hombres que no te quieren incluir y después hay otros chicos que no, que te integran y que te ayudan”, remarcó.

Asimismo, dijo que muchas veces la inclusión de mujeres en trabajos no feminizados termina siendo una cuestión de apariencias. “Creo que a veces es más por un tema de marketing, de decir que están con el tema de la inclusión, porque si vos decís quiero incluir mujeres no tendrías una sola, tendrías dos o tres, dos varones y dos mujeres”, opinó.

Gabriela Barría dedicó casi la mitad de su vida a trabajar en el mundo de los autos, aunque su pasión comenzó en su niñez. En diálogo con Crónica, contó su historia y reflexionó sobre la importancia de hacer lo que realmente le apasiona, sin importar prejuicios y estereotipos. 

“Es un ejemplo para que todas sepan que no tienen que tener limitaciones”

A pesar de los desafíos que tuvo que atravesar, Gabriela logró abrirse paso para hacer lo que realmente le apasiona. En el mundo de la mecánica hizo nuevas amistades que la acompañaron, pero también su círculo de toda la vida la apoyó fuertemente para que pudiera hacer lo que le gusta, por ejemplo, sus amigas que la recomiendan con todos o su papá que construyó un quincho para que pueda usar de taller personal.

En la actualidad, la mecánica comodorense cuenta que siente que es un ejemplo para los niños y niñas de su familia. “Para las nenas más que nada, para que se animen a todo. Una de mis ahijadas estudia en el San José Obrero, estudia electromecánica, hoy en día le digo que siga adelante si es lo que le gusta, pero en otro momento me acuerdo que cuando ella era chiquita, le regalabas todo rosadito y blanquito, para que sea una nena, para que sea bien delicada… y ahora pienso que sea lo que quiera, si total ya está”, manifiesta.

Aunque por fuera de su familia también observa que muchas mujeres se sienten felices de encontrarla en el taller y notar que es posible lograr una carrera en este ámbito. “Muchas chicas me cuentan ‘Sabés que yo hacía mecánica, pero después me casé’, ‘no pude hacerlo porque tuve mis hijos’, o ‘Mi papá me enseñaba mecánica y aprendí un montón, pero después estudié otra cosa’. Hay muchas historias parecidas” expresó.

Convencida de que es posible seguir abriendo caminos, afirmó: “Esto es un ejemplo para que todas sepan que no tienen que tener limitaciones, para que la chica que lo quiera hacer sepa que se puede. No pueden decirles que esto es solo para hombres y esto es para mujeres, si lo querés hacer, si te proponés hacerlo, lo hacés igual, como quieras y como puedas”.

Aunque comienzan a cambiar los paradigmas, las mujeres están más ligadas a trabajos relacionados al cuidado

Según el informe “Usina de igualdad” que da cuenta de las acciones realizadas por la Mesa Federal de Políticas Económicas con Perspectiva de Género, publicado en mayo de 2023 por la Dirección Nacional de Economía, Igualdad y Género (DNEIyG), en Argentina, casi 4 de cada 10 mujeres trabajan en actividades relacionadas con los cuidados, como puede ser el trabajo doméstico, la enseñanza o la salud. Por su parte, los hombres se desempeñan mayoritariamente en la industria, el transporte, actividades primarias, energía y construcción.
Esta diferenciación es explicada por las normas, estereotipos y prejuicios, sociales y culturales, referidas a los roles de la mujer y el hombre en la sociedad, que atribuyen a la población femenina una mayor responsabilidad en las tareas de cuidado, lo que genera una distribución desigual del trabajo entre ambos sexos.
En concreto, en la industria manufacturera, dedicada a la fabricación, los hombres ocupan el 68,5% de la masa obrera, mientras que las mujeres solo el 31,5%. En trabajos dedicados al transporte, el almacenamiento y las comunicaciones, las diferencias son aún mayores, ya que las mujeres ocupan solo 9,3% del total. Finalmente, existen ámbitos como la construcción en el que la presencia femenina no alcanza el 3%.