Algunos están evaluando dejar horas o buscar otras instituciones educativas para trabajar
Docentes del colegio Biología Marina cuestionan el traslado al CFP 652
El lunes se anunció que los alumnos de la Escuela Nº 704 “Biología Marina” volverían a tener clases presenciales el próximo lunes en instalaciones del Centro de Formación Profesional Nº 652 en barrio Pueyrredón, lo que trajo aparejado una serie de reclamos por parte de docentes y también de padres, dada la lejanía del edificio con el de la institución y los inconvenientes para el traslado de los alumnos al lugar.
A ello se sumó que se conoció que serán doce las aulas que brindarán, más laboratorio, pero tampoco son suficientes para cubrir las necesidades de la escuela técnica, de manera que debería mantenerse una modalidad semipresencial.
Así, docentes de la escuela, explicaron públicamente el malestar que están viviendo. “Nos enteramos ayer (por el lunes) que vamos a funcionar en otro lugar en la otra punta de la ciudad y esto nos atraviesa a todos de distintas formas. Como siempre, va a haber gente que está más feliz que otra, muchos de nosotros tenemos la problemática de trabajar en varias escuelas de la zona norte, tenemos hijos en edad escolar que asisten a escuelas en cercanías a nuestro lugar de trabajo; tenemos también, en el caso mío, por ejemplo, los dos turnos, o sea, yo tengo alumnos a la mañana y alumnos a la tarde y el tener que estar movilizándonos implica muchas cuestiones” expuso Mariela Parra, docente y continuó: “Nos impactó en forma muy dolorosa porque hay docentes que incluso están evaluando dejar horas en la escuela y buscar algo que les convenga más”.
De igual manera, Parra manifestó que no se había hablado previamente del traslado a esta institución, que lo único que les habían prometido desde el Ministerio de Educación eran las aulas modulares instaladas en el predio de la escuela: “La realidad es que hoy no las tenemos, sabíamos que esas aulas modulares no podían llegar de un día para otro y estar funcionando. Hay un grupo de padres autoconvocados que pidió el estacionamiento del Predio Ferial para instalar los módulos, pero la realidad concreta por lo que les comentaron a los directivos es que los módulos no están y no van a estar”.
Sumado a ello, la docente, manifestó que “nunca se barajó la posibilidad de tener clases en otro lugar, en la otra punta de la ciudad, nos lo ofrecen como un lugar seguro, cómodo, digno para que los chicos tengan clases, pero no contemplan cuestiones particulares que tienen que ver con la comunidad docente, la realidad es que tenemos que ocupar casi todas las horas de los dos turnos para completar nuestras necesidades básicas salariales”.
“No sabemos qué le van a hacer a la escuela”
Bajo este panorama, Parra mencionó que no saben hasta el momento el plan de obra y mucho menos la fecha de inicio en la escuela Biología Marina: “No hay ni siquiera un cartel puesto o una máquina trabajando, parece una escuela abandonada. Necesitamos saber esto también para prever, conocer los tiempos de ejecución, si tienen que cambiar un piso o demoler la escuela y hacerla entera para poder acomodarnos” cuestionó y agregó que “algunos padres están de acuerdo, otros no, pero la realidad es que esto tampoco es una solución plena porque los chicos van a seguir con modalidad híbrida, mitad virtual, mitad presencial, y distribuidos”.
Asimismo, detalló que “nuestra formación es muy técnica, en mi caso doy laboratorio de análisis químico y tengo un solo laboratorio disponible, no lo voy a tener los tres días que lo necesito y no lo voy a tener la cantidad de horas que necesito” y apuntó que “nosotros queremos una escuela que funcione como corresponde, no queremos frenar la obra, pero nos hubiera gustado un poco más de planificación”.

“Es doloroso porque trabajamos para la escuela”
Ana Leiva, otra de las docentes de la institución, manifestó que “esto no soluciona obviamente la educación y la presencialidad que los papás y las familias quieren para los chicos, tampoco se garantiza la parte híbrida porque sabemos que en lo virtual siempre es difícil tanto para los estudiantes como para los docentes, el tema de la conexión, el tema de que la clase se desarrolle y se aprenda realmente. Somos una escuela técnica como dijo Mariela, necesitamos hacer prácticas. Nosotros trabajamos los laboratorios, desarrollamos prácticas, todo el día están los laboratorios trabajando y la verdad que esto no es una solución espacial que nos divida la escuela” y añadió: “Tenemos que tener una idea de cuánto va a durar esto porque de acuerdo a eso tenemos que modificar todas nuestras estrategias y toda nuestra planificación anual, tenemos que pensar que no los tenemos a los chicos en el aula ni en los laboratorios y que en los laboratorios con los que vamos a contar no vamos a tener las condiciones que teníamos en la escuela”.
Así, Leiva remarcó que “la obra es súper necesaria, lo sabemos, nosotras somos egresadas de la escuela. Desde que se fundó en el mismo lugar actual venimos viendo cómo se fue deteriorando y vimos cómo este gobierno nunca se hizo cargo de esos arreglos o fueron parciales, parches, entonces ahora la escuela está como está y no se puede habitar” y planteó que “nunca se pudo dar una respuesta concreta a estos problemas edilicios que teníamos desde siempre y que todo el tiempo lo estuvimos reclamando, esto se podría haber planificado, sabían que la escuela era un peligro, entonces tendrían que haber planificado con muchísima anticipación dónde íbamos a ir la comunidad educativa de Biología Marina, porque ahora estas soluciones las sacaron de la galera y para nosotros es una complicación y no es la respuesta, no es lo necesario. Necesitamos otras condiciones, además de la incertidumbre”.
Para finalizar, la docente explicó: “No sabemos cuándo empiezan, cómo son los planes de obra, si tienen que tirar abajo, tenemos varias alas, de aulas, laboratorio, la zona del guardabote y no sabemos qué cosa va a quedar en pie. Tenemos que guardar materiales, lo que también implica una gestión desde la parte del equipo directivo y de los docentes, porque tenemos que mudar todo lo que tenemos en la escuela” y comentó entre lágrimas: “Hay muchísimos materiales, muchas cosas que son delicadas y son costosas, o sea que tenemos que tener un lugar seguro donde guardarlas porque también es fruto del trabajo de la escuela Biología Marina, tenemos instrumental y materiales. Entonces todo es incertidumbre y encima ayer (por el lunes) con la noticia de que tenemos que irnos a la otra punta de Comodoro para muchos implica empezar a repensar o dejar horas o cambiar de lugar de trabajo y la verdad que eso es doloroso porque trabajamos para la escuela”.