Patagonia al mundo: 5 años viajando a dedo
José Luis Agrelo y Mailén Bouzón se conocieron en el trabajo, ambos tenían oficios en los que estudiaban el mundo que habitaban, él geólogo y ella geógrafa. En 2017, decidieron romper con una rutina de aulas y oficinas, para animarse a conocer el mundo desde otro lugar.
Después de casi cuatro años de relación, tomaron un avión hacia Buenos Aires y de allí a España, para comenzar un viaje a dedo, que no solo tenía como fin conocer nuevos lugares, sino conectar con algo más profundo como lo es conocer a otras personas con una cultura completamente distinta, dando lugar a derribar barreras construidas por el miedo, los prejuicios y el desconocimiento.
Con esas ideas en mente, en 2018 emprendieron un camino que en principio duraría solo 6 meses, pero que finalmente tuvo su final 5 años después, con 51 países visitados y 70.000 km. recorridos a dedo, por Europa, Asia y Latinoamérica.

Hospitalidad. José Luis y Mailén recorrieron 51 países, conociendo diferentes culturas, al conectar con habitantes locales de cada lugar.
El primer paso es tomar la decisión
Mailén y José Luis siempre tuvieron el gusto por viajar, los fines de semanas y vacaciones eran para dedicarse a conocer nuevos lugares, hasta que hubo un momento en el que notaron que unos días no eran suficientes.
“Habíamos ido a Europa por primera vez y ese viaje nos abrió la cabeza, porque fue conocer un continente nuevo para nosotros, otra forma y estilos de vida, otras culturas. Eso fue como un flash que nos hizo en la cabeza y ahí dijimos ‘Bueno, tenemos que viajar, pero un viaje largo’”, contó Bouzón.
Tomar la decisión definitiva implicó enfrentar las principales dudas, entre ellas, una primordial: “¿Cómo hacemos para viajar? Se nos vinieron muchas preguntas, teníamos que renunciar porque cómo vas a hacerlo estando en una empresa, no podíamos decir ‘Me voy tanto tiempo de viaje’, porque no es aceptable dentro del sistema de trabajo que teníamos nosotros. Entonces, empezamos a pensar, a planear y a decidir cosas, porque de esto se parte: de la decisión y de estar seguro de querer hacer algo”, afirmó la joven.
Viajar derribando creencias y prejuicios
José Luis Agrelo, remarcó sobre las creencias que existe sobre viajar por tiempo indeterminado: “Existe el pensamiento generalizado que el que viaja tiene plata y no necesariamente es así, uno se puede adaptar a cada estilo de viaje. Si vos querés ir a un hotel cinco estrellas, ir al restaurante a comer, obvio que vas a necesitar plata; pero si vas con la gente local, a cocinar tu comida, vas al supermercado, buscando precios, es como vivir, pero ir cambiando de lugar continuamente”, expresó.
En ese sentido, la pareja de viajeros sostuvo que viajar a dedo “No es un viaje tradicional a lo que está acostumbrado la gente de ir a parar a un hotel, de tomar un taxi o de tomarse un vuelo. Nosotros íbamos haciendo todo de forma independiente y siempre junto a la gente local, para que nos diera ese contenido cultural de cada país que visitábamos”.
Mailén, remarcó que para sostener el viaje el presupuesto a gastar fue el mínimo posible, adaptándose a las propuestas que iban surgiendo en el camino y, principalmente, estando abierto a aceptar la ayuda de quien extendiera una mano.
Respecto al recorrido realizado, José Luis mencionó: “no lo teníamos planeado ni nada, sino que se fue dando en el camino y así fue evolucionando nuestro viaje. Nos íbamos moviendo por proximidad geográfica, siempre a dedo, yendo al próximo pueblo, la próxima ciudad; consiguiendo gente a través de esta red que se llama CouchSurfing, en donde personas locales, te brindan alojamiento por hospitalidad, por intercambio cultural o simplemente porque fueron viajeros en otro tiempo o lo que sea, no es pago, es de corazón”, comentó.
Un viaje que terminó celebrando la Copa del Mundo
Mientras cuenta la experiencia, Mailén afirma que comprobaron que el tiempo es relativo, porque viajando nunca percibieron el paso del tiempo; después de cinco años se da cuenta: “para mucha gente que no está acostumbrada le parece una barbaridad y para nosotros que ahora paramos también, pero uno en el camino no se da cuenta, va pasando el tiempo, va conociendo lugares, personas, cosas y bueno, la vida”, menciona.
“Algunos dicen que se vuelve una adicción -menciona entre risas José Luis-. Entonces seguíamos, y el siguiente pueblo, la siguiente ciudad, el siguiente país, te prestaba mucha curiosidad y vos querías ir a ver qué había ahí, qué hacía la gente, qué comía, cómo vivía. A nosotros nos generaban muchísimas sensaciones, si estás en Grecia y al lado está Turquía ¿Cómo no vas a ir?”, expresó Agrelo.

Mundial Qatar. Antes de finalizar el viaje en Comodoro, celebraron en Buenos Aires el triunfo de Argentina en el mundial de fútbol.
En 2022, vencían los pasaportes, por lo que tuvieron que afrontar la decisión de iniciar el viaje de vuelta en el que siguieron recorriendo pero esta vez, desde el lado latinoamericano. Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, hasta llegar a Argentina.
Entre las cosas que destacan, son los prejuicios que existen sobre la seguridad desde este lado del mundo: “Apenas llegamos a Colombia y dijimos que íbamos a viajar a dedo nos dijeron ‘Ustedes están locos, les van a robar, los van a matar, los van a secuestrar’, un montón de cosas y acá estamos, es más un prejuicio en la cabeza de la gente, por los medios, la tele vende muchísimo, más la noticia mala que la buena”, comentó José Luis.
Y considerando esto, dejaron un mensaje para quienes sueñan con animarse a conocer el mundo: “Si está realmente convencido que es su sueño, que es lo que quiere hacer, que vaya, que salga, que no tenga ningún miedo. El paso más difícil es el primero, una vez que vos tomaste la decisión todo en el camino se va dando, siempre va a haber gente que te ayude”.
La vuelta a Argentina fue en paralelo al mundial, vieron los partidos y los avances de la selección recorriendo las provincias. Llegar en ese momento, potenció la euforia de la vuelta, que llegando a su fin los encontró en Buenos Aires celebrando la tercera Copa del Mundo del seleccionado argentino. Mailén, celebró el reencuentro con la tierra natal: “Siempre nos dicen “¿Para qué se vuelven a Argentina?” y no, Argentina es lo mejor de Latinoamérica, está muy bueno y nos gusta estar acá, estamos muy contentos de estar acá para finalizar el viaje, de llegar a dedo hasta acá”, concluyó.
“Un mundo diferente”: Un libro para contar una aventura
El comodorense José Luis Agrelo, el autor del libro, viajó junto a su pareja Mailén Bouzón por 5 años. En la pandemia, afrontó el encierro poniendo en palabras las enseñanzas de los primeros años de su recorrido.

Libro. Para conseguir el libro, pueden contactar con los viajeros a través de su cuenta de Instagram @patagonia.almundo, en donde pueden coordinar la entrega en Comodoro Rivadavia o el envío hacia otras localidades.
Agrelo escribió un libro con las historias que vivieron durante estos años de viaje a dedo. La pandemia los dejó varados en Marruecos, en donde para afrontar el encierro decidió poner en palabras aquellos hechos que habían marcado sus vidas para siempre. Entre ellas, recuerda una historia de tantas, marcadas por la solidaridad. “Cuando llegamos a la capital de Serbia, que es Belgrado, era un día domingo. No teníamos ningún alojamiento, no teníamos CouchSurfing, no había nada, estaba todo cerrado y eran como las 11pm. Un hombre que nos vio afuera de un McDonald ‘s, nos vio con las mochilas mientras estábamos buscando internet libre. El hombre salió y con un inglés muy simple nos preguntó si necesitábamos ayuda, nosotros le explicamos nuestra situación y él dijo que iba a llamar a su mujer, que si ella estaba de acuerdo, podíamos ir con él a su casa. La mujer dijo que sí, fuimos a la casa y estuvimos no solo esa noche, sino una semana, nos volvimos amigos y la pasamos súper bien, era una familia completamente humilde, a quienes volvimos a ver nuevamente en 2018 y en 2022”.
José Luis, hizo hincapié sobre este punto: “un montón de personas en países como Rusia, Japón, Vietnam, o cualquier lugar en donde el idioma podría ser completamente una barrera, nos mostraron que la humanidad y el corazón elimina todo”. Y teniendo en cuenta la ayuda recibida a lo largo de los 70.000 km que recorrieron, Mailén reflexionó que “uno siempre sale con la idea de que va a viajar solo y que se las tiene que arreglar solo o ese estilo de cosas, pero después cuando uno sale al mundo se da cuenta que hay un montón de gente solidaria que te ayuda”, concluyó la viajera.