Categoría "B"
Laprida estuvo con las luces encendidas
Laprida del Oeste le ganó a Oeste por 4-0, los goles fueron marcados por Juan Ramos en dos oportunidades, Matías Carrizo y Diego Da Silva. Por momentos se hacía imposible jugar y el partido terminó prácticamente en penumbras.
En una tarde de viento y tierra que complicaba por momentos la realización de buen juego, en principio comenzó jugando mejor Laprida, al menos en los primeros seis minutos, pero luego igualó las acciones el equipo de km3. Y fue Miqueas Ferreti quien lo probó primero a los 10 minutos al arquero de Laprida, pero Brian Pereyra respondió bien.
Estaba claro que Talleres estaba jugando bien también porque luego de un centro de Barrientos, Funes se perdía una más frente a Pereyra.
Pero fue Laprida quien convirtió el primer gol. Llegó de tiro libre a los 31 minutos, cuando Juan Ramos anotó un golazo de tiro libre, de zurda la clavó en un ángulo a unos 23 metros del arco.
En el segundo tiempo Politano seguía atajando de manera impecable, pero también el viento ahora le jugaba en contra, las ráfagas cada vez eran más intensas. Las jugadas se ponían bruscas y al árbitro Jarpa se le complicaba el partido.
A los 16’ Matías Carrizo de contragolpe le pegó al balón a media altura y la metió en el sector derecho del arquero -para la segunda conquista-, que en el esfuerzo pareció lesionarse. Después pidió el cambio obligado.
Para esto Talleres perdía el rumbo, sumado al acertado cambió que metió Laprida con Diego Da Silva, que en cinco minutos le cambió la cara al partido en ataque. Ni bien entró en un entrevero de toques en el vértice del área, Da Silva encontró la pelota y la dejó en el fondo de la red.
Más tarde, Da Silva fue clave en una jugada en ataque, lo derribaron cerca del área lo que valió la expulsión de dos hombres de Talleres, primero al defensor que cometió la falta y luego también a un delantero por protestar.
Esta situación fue lapidaria para Laprida, porque no se cobró penal, pero sí tiro libre. Y lo hizo Juan Ramos, que estaba encendido con su buen pie. La pelota se estrelló en el travesaño y en el pique entró tras la línea de sentencia para un gran festejo de Laprida.
