“En los niños, el arte es deseo puro”
El arte es un lenguaje que aumenta la capacidad expresiva en los niños a través de diferentes elementos; de esa manera, la creatividad y la imaginación se fortalecen y juegan un rol muy importante en el proceso de aprendizaje, pues estos dos elementos benefician el desarrollo infantil de los pequeños.
Cuando un niño dibuja, pinta o realiza cualquier otra actividad de expresión, sin darse cuenta estará expresando emociones y sensaciones. Por eso, el arte es una estrategia pertinente para la educación en todas las áreas.
Si abordamos la injerencia que las artes tienen en el mundo infanto/adolescente, hay que referenciar que no es necesario que el pequeño sea un artista, o que tenga una cualidad innata para ello, bastará con que quiera divertirse, inventar e interpretar historias, y hacer amigos. Las escuelas de arte, a través de juegos y actividades en grupo o individuales, son ideales para ayudar a los niños a desarrollar la expresión verbal y corporal, y a estimular su capacidad de memoria y su agilidad mental. También sirve para que los niños retengan diálogos y trabalenguas, mejorando y favoreciendo su dicción.
Aquellas simples habilidades pueden hacer una diferencia significativa en la enseñanza, sobre todo si se llevan a cabo a temprana edad, ya que potencia su pensamiento creativo, reflexivo y crítico.
DOM fue al encuentro de una artista que recibe -todas las semanas- a niños y adolescentes en su sala, el Kultural 5, y forja futuros artistas, creadores que hoy no piden más que arte para sus jóvenes vidas. Convocamos la sabiduría y experiencia de Laura English, que de entrada nos manifiesta que, tanto en los pequeños como en adolescentes, el arte es deseo puro.
“No he tenido la necesidad de interesar a un papá, o una mamá, para que traigan a sus niños, de 4 o 5 años, a un taller de arte, ya que esa es la edad en que se lleva a los chicos a probar alguna actividad artística, o a una academia para aprender a dibujar o a bailar, a pintura. Siempre, en el taller, la primera clase es de prueba, son ellos los que convencen a sus padres, al decirles que desean volver, que se sienten cómodos. Es una actividad que es deseo puro, y los padres ven esa necesidad del niño, de expresarse a través del arte, notan ese algo, esa cosita que surge en ellos, muchos lo envían a modo de saciar la necesidad de esparcimiento”.
¿Qué beneficios brinda a un niño, un adolescente, tomar un taller de arte?
Estar en contacto con el arte, para las infancias, es formar seres sensibles, que puedan ver el mundo de otras maneras. También hace que puedan comunicarse a través de esos lenguajes, son cuestiones, abordajes, las primeras acciones que hacemos, inclusive antes del lenguaje que desarrollamos, cantamos, dibujamos, antes hablar el idioma. El arte es nuestro primer lenguaje, el medio de impresión y expresión innato, el surgir de emociones y sensaciones.
En los adolescentes tiene más que ver con dejar fluir los sentimientos, se puede utilizar como una vía de escape, pero en los niños es el lenguaje innato, que se va perdiendo cuando se va asumiendo e insertando en el sistema educativo.
Si tuvieras que interesar a un padre, ¿Qué le dirías sobre lo que encuentran y descubren quienes participan en tus talleres?
Un niño/adolescente, que asiste al taller Caracol, se encontrará con un espacio que está preparado para todes, que respeta a las personas diversas. Algo que me ha pasado a mí, es que he sido muy introspectiva, entonces, las artes visuales, me han ayudado mucho para expresarme, fueron -y son- mi cable a tierra, teniendo esa experiencia a la hora expresarme, de que han sido mi ancla, noto que a muchos de mis alumnos les pasa lo mismo.
Entonces, por ahí va el abordaje. No se expone a nadie, cada uno trabaja desde sus posibilidades, saberes y limitaciones, teniendo como leiv motiv que la educación es un intercambio y no una cuestión unilateral. En el Taller Caracol: el intercambio es constante, y lo que va surgiendo se da a partir de lo que proponemos entre todos.
Si tuvieras que reflexionar sobre cómo se brinda esta materia en la educación pública, ¿qué nos dirías?
Se fue ese concepto de las bellas artes, que estaba más asociado a los cánones griegos, a cuestiones de la estética y la belleza, que hoy, con el arte contemporáneo, hubo muchos cambios, con las performances, los happenings, que van más allá del cuadrito colgado en la pared. Son procesos, cambios que se ven en la escuela.
Los profesores, docentes de artística, tenemos que ponernos de acuerdo en no repetir modelos que ya están demodé.
La materia Artes Visuales, en otros es Plástica, antes era Manualidades, ahora está más cercana a lo que queremos lograr como docentes de “Artística”. Quizá, antes hacíamos el tejido, o el osito en paño lenzi, y el varón con la carpintería, u otras actividades relacionadas con lo deportivo. Pero ya se entendió que no es la hora libre, en la que no se hace nada, o haciendo dibujo libre sin ningún tipo de consigna. Hoy se trabaja de otra manera.

Manifiesto Taller Caracol
La tallerista creadora narra que Taller Caracol no es un curso para aprender a dibujar y a pintar, sino un espacio creado para “aprender a vivir en arte”, en el que “se pretende soltar los miedos, aflojar el cuerpo, afilar los ojos observadores y encontrar el fluir de las emociones” inicia su relato, cuando se le solicita una descripción de búsquedas.
“Aquí no pintamos por adentro de la línea, o sí, si nos da la gana. No es nuestro objetivo generar cosas bellas, porque lo bello es un concepto subjetivo. Trabajamos en grupo porque tenemos la libertad de estar solos cuando queremos y porque respetamos, enseñamos y aprendemos de quien tenemos al lado. Exploramos el arte con todas sus posibilidades, materiales, técnicas y superficies. Intentamos –constantemente- cultivar en los niños, la libertad de vivir en arte, sin prejuicios, sin miedos, en comunidad, en paz, en contacto con la naturaleza, para que el día de mañana tengamos adultos sanos y despiertos, que no crean que la violencia se combate con más violencia, sino con amor y arte”.
Taller Caracol surgió cuando English estudiaba en Buenos Aires. “Además de la ayuda económica que recibía de mis padres, me dedicaba a hacer retratos, tejidos y otros objetos que solía vender en Capital y -vía encomiendas- en Comodoro, con el nombre: Caracol arte y concepto”. El nombre surgió en su imaginario porque siempre decía que el don del arte es similar “a la casita que tiene el Caracol y que, en el lugar en el que estuviera, podía recurrir a ese don, ya que siempre lo llevo a todos lados. De ahí nace, y se lo digo a mis estudiantes: el arte es una herramienta que nos permite desenvolvernos en cualquier lugar del mundo, porque es un idioma universal”.
Cuando volvió a Comodoro -en el año 2010- sintió la necesidad de tener un espacio propio, para desarrollar todo lo que venía trabajando. En sus inicios estuvo en Barrio Roca, y en el 2019 se mudó a zona norte (Km 5), a la vuelta del Kultural 5, sala en la que trabaja otro gran creador: Elo Vázquez. “Los talleres son –mayormente- de artes visuales, pero hemos tenido propuestas musicales, teatrales y de otros tipos. Los rangos de edades van desde los 4 años hasta la adolescencia, aunque la franja etaria de 6 a 9 es la más concurrente. Caracol es una ‘casa de artista’, no es un negocio, no es un instituto, no es una escuela de arte, es un espacio creado para aprender a vivir en arte” finalizó la creadora.

Cualidades y calidades
Algunos beneficios que proporciona el arte a los más pequeños:
Los convierte en mejores seres humanos
El arte es una forma de sentir la vida y al sensibilizarse ante el mundo, los niños se vuelven, casi sin darse cuenta, mejores seres humanos. Además, comienzan a comprender mejor su entorno y a medida que van creciendo comprenden el mundo de una manera crítica y madura.
Fomenta la comunicación con los padres
El arte en los niños potencia sus capacidades intelectuales, pero también lo hace con la comunicación entre padres e hijos a edades muy tempranas, porque a través de los dibujos, la plastilina, la pintura e incluso también el baile, los padres podrán conocer un poco más a sus hijos.
Aumenta su capacidad de reflexión.
El arte en los niños pequeños les hace pensar en sí mismos, tanto internamente como externamente. Además, los hace pensar en resolver algunos problemas de forma básica, una práctica que ayuda bastante cuando crecen y tienen más responsabilidades.