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Entrevista

Alexis Cabrera, el campeón con San Lorenzo de las mil reinvenciones

martes 20 de septiembre de 2022
Alexis Cabrera, el campeón con San Lorenzo de las mil reinvenciones

Alexis Cabrera es ayudante de campo de la Primera División de la Comisión de Actividades Infantiles (C.A.I.), además de técnico de la Reserva, de la Séptima y del femenino, mientras que también trabaja en la escuela de fútbol en sus maratónicos días ligados a la pelota.

En la actualidad es formador de juveniles y DT, luego de haber sido campeón de la Copa Mercosur y de la Sudamericana con San Lorenzo y de los Juegos Panamericanos con la Selección argentina, hace poco menos de 20 años.

El exmediocampista central conoció todos los vaivenes de la profesión: debutó con 14 años, llegó a un club grande y alcanzó la gloria, lo que lo llevó a vestir la camiseta albiceleste. Sin embargo, tiempo después colgó los botines de forma prematura para utilizar unos punta de acero en un pozo petrolero en el que tuvo que ganarse la vida para estar cerca de sus hijos, con una larga batalla judicial de por medio que le permitió volver a vivir con ellos.

"Estoy en paz", aseguró el "Chino" en una entrevista con Noticias Argentinas en la que repasó su historia.

¿Cómo hacés para llevar adelante tantos roles en la C.A.I.?

A la mañana entreno con Primera y Reserva, a las 14 con séptima y a las 18 con la escuela de fútbol, mientras que los martes, miércoles y jueves, de 22 a 23, con el femenino. Prácticamente vivo en el club. Más las actividades de mis hijos y la escuelita "Los Matadores". Es mucho laburo pero lo hago con gusto. Conozco desde el nene más chiquito hasta las jugadoras grandes o los muchachos de Primera. Estoy en todas las áreas.

¿Qué importancia se le da al resultado en la etapa formativa?

Yo trato de ser claro con los chicos y también con los padres, porque a veces hay que enseñarles también que el resultado en lo formativo tiene que ser totalmente anecdótico. Es una línea muy delgada porque ya desde muy chiquitos empiezan a competir, el nene cuando está en instancias finales quiere ganar y el papá quizás quiere ser más campeón que él. El objetivo no es salir campeón, es que tengan valores, que sepan defenderse en la vida, que respeten al rival y, si a alguno le toca la suerte como me pasó mí, que jueguen al fútbol de forma profesional a largo plazo. Cuando fui a San Lorenzo no me preguntaron cuántos títulos infantiles había ganado. Se fijaron si sabía respetar, si se la pasaba al compañero, si le pegaba con las dos piernas y si tenía las virtudes para estar en un club tan grande.

¿Te arrepentís de algo de tu carrera? ¿Si hoy tuvieses 19 años, harías algo diferente?

Sí, tomaría mejores decisiones. En lo personal, el hecho de estar muy solo, de no haberme manejado con representante en muchas partes de mi carrera, creo que me ha afectado. Creo que tendría que haber dejado que la parte contractual y la relación con los dirigentes la manejara otra persona y yo dedicarme enteramente a lo deportivo. Pero no podía entender cómo alguien que no había entrado a la cancha se llevaba parte de todo lo que había hecho, de todo el esfuerzo que había dedicado. Hoy veo que son un mal necesario. Me tocó estar muy solo en muchos aspectos porque tenía a mi familia lejos, en algunas situaciones tenía que resolver y quizás no lo supe hacer bien porque no tenía tantas herramientas.

Me tocó codearme con los mejores cincos del país, con los jugadores más representativos de la Argentina en ese momento, y no me ha pesado. Quizás mi carrera podría haber sido diferente, aunque después tuve temas personales que me alejaron del mundo del fútbol.

El futbolista resigna muchas cosas desde el comienzo de la carrera para llegar a jugar de forma profesional. En tu caso, además, te tocó elegir hasta el último día al tener que retirarte muy joven…

Me tocó tomar una decisión realmente dura, dejar lo que amo, para lo que me preparé toda mi vida, pero fue por mis hijos. Yo amo ser papá, eso tiene un valor en la vida que es incalculable. Cuando me dijeron que no iba a ver a mi hija, tuve que dejar todo y a cualquier precio. Dejé de ser jugador profesional para ser el mejor papá que mis hijos pudieran tener, para que el día de mañana ellos puedan decir que soy un buen tipo. No tenía la posibilidad de hacer las dos cosas, el mundo del fútbol se mueve allá. En ese momento no lo pensé pero fue la mejor elección porque hoy vivo con ellos. Soy el más feliz de que vivan conmigo, de poder transmitirles lo que es tratar de ser una buena persona. No hay plata que pague eso. Cuando tuve que elegir hice como cada vez que me iba y dejaba a mi familia: no miraba para atrás. Son mi vida y fue por amor lo que hice, me siento orgulloso. Sé que con el fútbol, en algún momento, nos vamos a devolver la parte que nos falta.

Tuviste que afrontar un tema judicial, ¿Te tocó enfrentar estigmatizaciones?

Siempre, el hombre en ese sentido corre en desventaja. Me llevó seis largos años y sacrifiqué mi vida personal para poder recuperarlos y mostrar cuál era la verdad. Me ha tocado que me trataran de cualquier cosa, pero hoy ellos viven conmigo. Dejé de pensar en mí, de crecer y desarrollarme en lo profesional, perdí económicamente todo, pero tengo lo más preciado. El resto es material, no me inquieta. Haber peleado y luchado por lo que más amo, es el título más grande que gané en mi vida.

Alguna vez dijiste que cambiaste los botines Puma por unos punta de acero, ¿Cómo sobrellevaste esa etapa?

En el petróleo tenés que trabajar muchísimas horas para ganar un buen sueldo. Mientras más horas metés, más cobrás, y son horas muy bien pagas. Entonces, para no pensar, trabajaba y trabajaba.
Además, seguía con la lucha legal que fue muy desgastante. Cuando recuperé la tenencia, cambié todo para poder criarlos, me reinventé de vuelta y puse una escuela de fútbol para poder manejar mis horarios. Volví a vivir del fútbol y puedo ser un papá full time. Hoy llego a mi casa y tengo a mis hijos, estoy en paz. Ninguna batalla es más digna que la que es por amor. Lo único que quiero es darles la mejor calidad de vida posible y acompañarlos en lo que ellos decidan ser. Con eso, ya gané.

 

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