Penosa muerte de un jubilado mientras esperaba ingresar al banco
De acuerdo a lo que pudo conocerse, el adulto mayor -identificado como Juan Carlos Villoldo- sufrió un paro cardíaco y cayó al piso, golpeando su cara en la vereda como consecuencia del desvanecimiento que no le permitió amortiguar el golpe, lo que agravó su situación.
Rápidamente y ante la denuncia de situación, llegó al ingreso del banco -por calle España- personal sanitario del Hospital Regional y comenzó a realizarse maniobras de respiración cardiopulmonar, práctica que demandó algo más de media hora, pero pese al esfuerzo médico finalmente se confirmó su fallecimiento.
De acuerdo a lo manifestado por el personal de salud, se llegó rápidamente al lugar del incidente aunque se aclaró que previamente, desde la descompensación y caída, hasta que se lo identificó y se solicitó asistencia médica, pasaron alrededor de 10 minutos que fueron cruciales.
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Desde el banco se aclaró que la situación lamentable ocurrió antes del horario de apertura de la sucursal, alrededor de las 7.45, agregando que desde un tiempo atrás y ante reiterados reclamos, la entidad cambió el ingreso a calle España desde donde se dispone de un espacio físico mayor para que la gente en general y especialmente los adultos mayores, puedan esperar sentados.

Antiguo reclamo
Tras lo sucedido, Mario Quinteros -presidente del Centro de Jubilados del Petróleo y Gas Privado- volvió a reiterar un antiguo reclamo porque “llevo años reclamando por las condiciones de atención de los jubilados, y si bien en esa sucursal se ha mejorado la atención en cuanto a contar con un espacio cubierto para la espera, lo cierto es que el lamentable fallecimiento reaviva la demanda ya que existen otras sucursales, como las del Pueyrredón y la de Km. 3, donde los abuelos siguen esperando en las peores condiciones, más aun en época invernal” señaló.
Destacó que “lo de Km. 3 es lo más grave ya que a la falta de espacio interno se suma el reducido espacio en el exterior, con una vereda mínima qué prácticamente deja a la gente en espera al borde de la calle y en peligro por los vehículos en tránsito”.
Por otra parte, planteó sus dudas respecto a la existencia de un desfibrilador, elemento que quizás hubiera servido para salvar la vida del hombre y aún cuando lo hubiera, se pregunta si se dan los cursos para enseñar a utilizarlo, al personal propio, a personal de seguridad y hasta a los mismos policías que hacen guardia preventiva.