La crisis del gas oil comienza a afectar a la región patagónica
La crisis por la faltante de gasoil continúa agravándose y a medida que pasan los días el desabastecimiento de combustible va extendiéndose a lo largo de todo el país, sumando a provincias de la región patagónica.
Según el último relevamiento realizado por la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (FADEEAC), hoy son 21 las provincias que presentan problemas de esta índole, dos más que en el informe anterior, ya se sumaron Río Negro y Santa Cruz al mapa diseñado por la entidad.
De esta manera, la Patagonia y sus provincias hidrocarburíferas comenzaron a sufrir el problema de falta del tan preciado combustible y fueron identificadas por el color amarillo, lo que refleja la aparición de los primeros problemas asociados a la carga normal con la instrumentación de cupos, por ejemplo.
Según explicó el presidente de FADEEAC, Roberto Guarnieri, “estamos frente a un efecto de manta corta: hay desvío de combustible desde el Sur para intentar compensar la situación de las regiones más complicadas, en el Centro y Norte del país”.
Asimismo, planteó que “el gasoil al que podemos acceder es escaso y el precio, en muchos casos, discrecional. Esta situación enfrenta a dos sectores productivos clave para el desarrollo del país: el agropecuario y el transporte de cargas”.
Para tener una imagen real de la magnitud del problema se señala que hoy existen 14 provincias con muy bajo o nulo suministro en las estaciones de servicio, mientras que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, San Luis, La Rioja, Catamarca y La Pampa solo tienen un promedio de suministro de 20 litros.
En la Patagonia, en tanto, si bien empieza a empeorar la situación, todavía el problema no es tan grave aunque Río Negro y Santa Cruz comenzaron a limitar suministro con cargas que van de 51 a 100 litros, mientras que las provincias de Neuquén, Chubut y Tierra del Fuego no registran ningún tipo de inconvenientes en las estaciones de servicio de su territorio, aunque comienzan a elevarse las voces de alerta por el “desvío” de combustible hacia las zonas más afectadas.