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Efluentes urbanos en las costas: “La situación es crítica”, advierte una especialista comodorense

domingo 05 de junio de 2022
Efluentes urbanos en las costas: “La situación es crítica”, advierte una especialista comodorense
Romina Verga explicó las potencialidades de los biodigestores. Sobre el suelo se puede divisar la instalación del mismo, bajo tierra en el Laboratorio de trabajo, UNPSJB
Romina Verga explicó las potencialidades de los biodigestores. Sobre el suelo se puede divisar la instalación del mismo, bajo tierra en el Laboratorio de trabajo, UNPSJB

¿Será que ver pescadores en las costas urbanas comodorenses, se instaló como un hecho cotidiano? Aunque no parezca, esta imagen que vemos diariamente en el paseo costero de avenida Ducós o en Km 4, está estrechamente relacionada con los efluentes urbanos que cada día tienen como destino el vasto mar que nos rodea. La doctora Romina Verga, especialista en la materia, dialogó con Crónica sobre la situación actual de nuestras costas y los efectos que producen los efluentes urbanos en la calidad de vida de las personas y en la biodiversidad.

 Los efluentes urbanos transportan diversos componentes hacia el mar. Desde agua de lluvia, hasta desechos cloacales, lixiviados que llegan a través de las calles, derrames de combustibles, químicos o cualquier componente que pueda caer sobre la vía pública y que por el pluvial, terminan en las playas.


Romina Verga es doctora en Biología, miembro del Instituto de Desarrollo Costero doctor Héctor Zaixso, docente e investigadora de la UNPSJB y becaria posdoctoral del CONICET. En su trabado doctoral se especializó en el tema y diálogó con Crónica sobre esta problemática.

“Esos efluentes urbanos son los que llegan hacia el mar, por un lado llevan agua de las lluvias, es decir efluentes fluviales, pero otro lado son básicamente cloacales, efluentes que deberían ir a una planta de tratamiento pero que hoy en día van directamente sin tratamiento hacia el mar. Todo lo que ocurre en la ciudad llegan por estos efluentes hacia el mar”, indicó.

Emisario de efluentes urbanos, ubicado en el paseo costero de Comodoro. “Mar del Plata tiene una amplitud de marea de 1 metro y tiene un emisario de 4 km. Nosotros tenemos una amplitud de marea de 5 metros y vamos a poner un emisario de 1,5 km, por lo tanto inevitablemente, va a quedar afuera”.

Si bien, en principio las industrias y empresas, por ley deberían tener un control sobre los contaminantes y tratar sus residuos químicos y no arrojarlos al “libre albedrío”, desde el ámbito profesional y académico declaran que “igual ocurre”.

“Se sabe que, por ejemplo, en el arroyo La Mata hay estudios donde declaran niveles altos de metales pesados, y eso se da porque realmente se tiraban sin tratar al arroyo. Entonces, por un lado hay componentes contaminantes que pueden llegar accidentalmente y por otro lado hay una falta de control”.

Refiriéndose a los resultados de su investigación declaró que “la situación actual de nuestras costas es crítica”, y deviene de gestiones -o falta de ellas- que no se adaptaron al nivel acelerado de crecimiento de Comodoro, teniendo en cuenta la descentralización de la ciudad en base a los nuevos asentamientos de familias y ciudadanos en zonas alejadas. “Tenemos un gran problema que no es de ahora si no que es de hace décadas, de una ciudad que fue creciendo desorganizadamente. Por estos movimientos que tiene el petróleo a veces hubo mucha circulación de personas, de familias que fueron generando asentamientos y todo eso construyó una ciudad compleja, entonces poder darle una solución a esta ciudad compleja es difícil, ya de por sí”, declaró.

“La gente no dimensiona la importancia que tiene esto”: las consecuencias impactantes en el ser humano y en la biodiversidad"

Verga, declaró que los niveles bacteriológicos de estos efluentes son muy altos, afectando y comprometiendo al ámbito de la salud pública. “Nosotros hacemos uso de esas playas y por ahí no dimensionamos tanto lo que estamos pasando. A veces es un poco más frecuente o palpable si uno ve una mancha de petróleo pero, ¿qué pasa con la parte de los residuos cloacales?”, motiva a la reflexión la profesional.

Instalación de biodigestor en el Laboratorio, Ciudad Universitaria, Km 4 UNPSJB“Por ahí uno va a la playa, y empieza con una erupción en la piel o con gastroenteritis y no lo relaciona con que nosotros estamos continuamente en contacto con esta agua sin tratar, es decir, con muchos patógenos”, indicó.

Fue así que trajo a colación la clásica imagen que vemos cotidianamente de los pescadores con sus cañas, en el paseo costero sobre avenida Ducós, o en Km 3 y 4, pescando justamente en cercanías de los efluentes. “Como hay nutrientes, la gente sabe que va a pescar, pero la realidad es que uno se está exponiendo a muchísimas cosas simplemente por estar parado al lado de estos efluentes”.

En este sentido, insistió en que “la gente no dimensiona la importancia que tiene esto” y la exposición a este tipo de problemáticas ambientales. En relación a la presencia de los químicos pesados en los efluentes, manifestó que “a la larga interfiere en nuestra vida. Por ejemplo, uno se alimenta de organismos que están en la playa como pueden ser las típicas empanadas de sombreritos y no sabemos qué niveles de metales pesados tienen. Por ahí a uno no le hace nada, pero a nivel neurológico eso termina a la larga sumando problemas. Por lo tanto, es una cuestión de salud pública sanear las playas”.

Por otro lado, Verga investigó fundamentalmente el impacto de estos efluentes urbanos en la diversidad marina, basándose en cómo cambiaba la variedad de especies en las playas impactadas y en playas no impactadas. En este aspecto, eligió dos playas: la del centro, ubicada al frente del Centro Cultural y la del Stella Maris. “Esas dos playas las comparé con playas no impactadas y vi la diferencia en cuanto a la fauna. Estas playas ya de por sí, me dieron niveles de concentraciones de bacterias hasta 10 veces más de lo permitido para uso recreativo de las playas, es decir, playas altamente contaminadas”, aseguró.

Respecto a los resultados dijo que “se ve una reducción de especies que son sensibles a la contaminación y aumento de especies oportunistas, por ejemplo, especies que aprovechan mucho los nutrientes como el nitrato y fosfatos que es lo típico que viene de los efluentes cloacales”.

Romina Verga y equipo de investigación, recolectando muestras en el territorio.

Y continuó: “lo importante de esto es que cambia la estructura del sistema. Es decir una playa que tenía una cantidad de especies y una diversidad asociada, ya cambia, hasta que los niveles de contaminación sean lo suficientemente altos para que empiecen a desaparecer”, indicó.

¿Qué se puede hacer?: Biodigestores, una de las grandes propuestas para lidiar con esta problemática

En primer lugar, se debe tratar adecuadamente los efluentes urbanos para empezar a bajar los niveles nocivos, sobre todo bacteriológicos y patógenos, como así también de metales pesados.

En cuanto a las posibles alternativas de tratamientos de aguas, Verga explicó que además del tratamiento primario, existen el secundario y en el mejor de los casos -y que se ve en muy pocos países del mundo- el tratamiento terciario, en el que el agua queda básicamente potable.

En este marco, también expuso cómo trabajan los emisarios, es decir, aquellas infraestructuras que generalmente se visualizan en las playas de gran diámetro las cuales permiten transportar aguas residuales a través de una tubería y que “de alguna forma, lo que hacen es empujar la contaminación un poco más adentro”. Sin embargo, se debe tener en cuenta que las fuertes marejadas que persisten en la ciudad, provoca la vuelta de los efluentes hacia las costas.

Instalación de biodigestor en el Laboratorio, Ciudad Universitaria, Km 4 UNPSJB

Si bien, el proyecto de los emisarios, en palabras de Verga, “son buenos, porque todo suma un poco”, se debe tener en cuenta que si no hay un buen tratamiento prevalece la misma situación. “Para que te des una idea, Mar del Plata tiene una amplitud de marea de 1 metro y tiene un emisario de 4 kilómetros. Nosotros tenemos una amplitud de marea de 5 metros y vamos a poner un emisario de 1,5 kilómetros, por lo tanto inevitablemente, va a quedar afuera”.

En este contexto, la especialista se explayó en una de las grandes alternativas para poder lidiar con esta problemática: la instalación de biodigestores. Se trata de equipos que realizan un tratamiento de agua pero domiciliario. “Nosotros tenemos un equipo acá en el laboratorio y lo que hace es tratar el agua y se infiltra en la tierra, entonces uno puede usar esa agua para riego de su propio domicilio”.

A modo de ejemplo, mencionó que se llevó a cabo este proyecto en el barrio Los Arenales, ya que al ser una zona alejada de la ciudad, teniendo en cuenta el costo alto de la instalación de red cloacal, se pensó en esta alternativa que ayuda a reutilizar el agua de manera sustentable.

Dra. en Biología, Romina Verga.

Con un buen tratamiento de los efluentes, es decir, que no tenga niveles bacteriológicos altos, además de usar para riego domiciliario también puede servir para riego agrícola. “Es lo que está haciendo Puerto Madryn; en toda la zona de chacras están regando con agua de reúso. Para mí, eso es lo que va”, señaló Verga.

A modo de conclusión, la doctora Verga expresó que “hay responsabilidad de los gobiernos, sobre todo en que tenemos derecho al uso de espacios públicos y que no corramos riesgos con ese uso saludable, pero también tenemos nuestras propias responsabilidades”. Y explicó que así como generamos basura, también debería haber conciencia sobre el alcance que nosotros tenemos sobre el uso del agua.

“Si uno se está haciendo una casa, quizá puede pensar a futuro e instalar un biodigestor, planificar dónde instalarlo, cómo debería ser la cañería para ese fin y poder darle un segundo uso al agua domiciliaria. Por otro lado, si sabemos que las aguas residuales no tienen tratamiento, podríamos reducir lo que tiramos a las cañerías”. Es decir, reducir el uso excesivo de productos químicos, como la lavandina, y limpiar con productos un poco menos agresivos o con la cantidad que indica en la etiqueta.

Por último y a modo de reflexión indicó: “deberíamos apuntar a reutilizar el agua, no pensar el agua residual como un problema que tenemos que esconder abajo del mar, sino pensarlo como un recurso importante”.

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