Firme postura del obispo de la Diócesis de Comodoro Rivadavia

Gimeno Lahoz, sobre el aborto: “No podemos atentar contra la vida”

El obispo de la diócesis de Comodoro Rivadavia analizó una serie de temas “polémicos” que tienen relación directa con la Iglesia Católica y, entre ellos, se refirió a la ley del aborto que fue aprobada en Argentina el 30 de diciembre de 2020. El sacerdote habló sobre los casos de violación a menores de edad y cuestionó a quienes afirman que no se puede ser madre a temprana edad: “Es algo que deciden desde afuera”, afirmó.
lunes 18 de abril de 2022
Gimeno Lahoz, sobre el aborto: “No podemos atentar contra la vida”
Gimeno Lahoz, sobre el aborto: “No podemos atentar contra la vida”

En diciembre de 2020, en Argentina se vivió una gran revolución, porque el día 30 de ese mes el Congreso de la Nación sancionó la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, una medida que trajo aparejada una enorme polémica. Dos sectores bien diferentes se enfrentaron en una batalla antes de que la ley fuera aprobada, y también después. Aquellos que estaban a favor del aborto, festejaron durante horas en las calles de todo el país, mientras que el otro sector, los “celestes”, definidos como “pro vida”, condenaron a los legisladores que votaron a favor de la cuestionada legislación.

Hoy, a más de un año de la aprobación de la ley, en la Iglesia Católica siguen manteniendo una postura firme, una postura contraria al aborto. El obispo de la Diócesis de Comodoro Rivadavia, Joaquín Gimeno Lahoz, expresó su opinión al respecto: “No podemos atentar contra la vida, y menos contra la vida de un ser inocente. La iglesia defiende la vida en cualquier circunstancia, rechazamos las prácticas como el aborto y la pena de muerte. La vida es vida desde el momento del nacimiento, acá no es cuestión de perder o ganar una batalla, sino de ver qué es lo que nos hace más humanos, y qué es lo que genera mayor paz en el corazón”, sostuvo el sacerdote.

“Ciertamente, el aborto no es la solución, y menos en un país que lo que necesita es habitantes. Pienso que el aborto a veces es fruto de circunstancias muy particulares. Hay gente que, más que hacer un aborto, lo sufre, son cosas muy distintas, por las circunstancias, por la presión, por lo que sea. El ‘no matarás’ y el derecho a la vida es algo que no se le puede negar a nadie”, agregó Lahoz.

 

Los casos de abusos en menores de edad

Uno de los temas que se habló y mucho, durante el debate por el aborto legal, seguro y gratuito en Argentina, fue el de los casos de niñas menores de edad que sufren abusos por parte de adultos. En Argentina hay muchas situaciones de este tipo. Cada vez que se conoce una historia así, se abre un gran debate en torno a la niña abusada y lo que puede pasar con el hijo que lleva en el vientre. Como ejemplo de esta situación, sirve el caso de una niña de once años de la provincia de Tucumán, que fue violada en el año 2019 por la pareja de su abuela, y como resultado del abuso, quedó embarazada. Textuales palabras, la joven le dijo a una psicóloga del hospital en donde fue atendida, “quiero que me saquen esto que me puso adentro el viejo”, pidió la niña, en referencia a la práctica del aborto. Joaquín Gimeno Lahoz dio su visión respecto a esto:

“Yo creo que, es cierto, un niño no deseado ni querido son circunstancias muy especiales, pero yo no sé qué es lo que genera más trauma en una niña. Habría que meterse en el corazón, en la cabecita de estas niñas que han sido abusadas, que se sienten madres y la sociedad les dice ‘no, no, puedes dejar de serlo’. Yo no sé realmente qué es lo que pasa en el corazón y en la mente de estas niñas, pero creo que muchas veces esto no es tenido en cuenta, porque en definitiva, casi que lo deciden desde afuera. Difícilmente una niña, si le explican bien lo que es ser madre, quiera que le saquen al niño”, planteó de forma contundente el obispo local.

 

Estado e Iglesia: ¿Deben seguir

juntos o tienen que separarse?

Otro de los temas que analizó Joaquín Gimeno Lahoz en diálogo con Crónica fue la relación entre el Estado y la Iglesia Católica. Desde hace tiempo, un sector de la sociedad impulsa la separación de ambos estamentos, un pensamiento que, muchas veces, se funda en una cuestión económica. Muchos no están de acuerdo con que la iglesia reciba fondos por parte del gobierno. El tema ha sido planteado en varias oportunidades y, de hecho, luego de la sanción del aborto en Argentina, los sectores que impulsaron la Ley de Interrupción del Embarazo, plantearon que este sería el próximo proyecto para impulsar en el país.

“Me parece que la separación entre Estado e Iglesia es algo necesario. Yo no puedo estar pensando que me debo a un Estado determinado o a un gobierno determinado. Yo me debo al pueblo al cual sirvo. Es cierto que habría que mirar este tema mucho más profundamente, es decir, cuánto le cuesta al Estado un alumno en la escuela pública y cuánto le cuesta, por ejemplo, un alumno en los colegios del padre Corti. Evidentemente, la educación pública tiene un costo que no tiene la privada, sobre todo la privada de gestión social. Además, hoy por hoy, en un colegio se pagan valores que, la verdad, pienso que son una barbaridad”, expresó el obispo Gimeno Lahoz.

 

El rol del Estado argentino con la Iglesia Católica

El segundo artículo de la Constitución Nacional establece que el Estado argentino debe hacerse cargo, obligatoriamente, de sostener el culto católico apostólico romano. Las transferencias de dinero son reguladas por diferentes leyes. Una de ellas, la 21950, establece que el Estado debe hacerse responsable del sueldo de obispos y arzobispos. En tanto, la ley 22162, dispone la obligación de subsidiar a todos los sacerdotes que estén en zonas de frontera o desfavorecidas, mientras que la ley 22950 establece la obligación de hacerse cargo de los seminaristas. Además, también existen aportes estatales para sostener escuelas religiosas. También se sabe que la iglesia cuenta con ciertas exenciones impositivas, como el caso del impuesto a las ganancias o el IVA, un beneficio que también se extiende a otras entidades religiosas.

Joaquín Gimeno Lahoz continuó con su análisis y remarcó que “la iglesia tiene que ser libre para anunciar la verdad del evangelio. Existe también una gran confusión con nosotros. Por ejemplo, los obispos recibimos un aporte de 55.000 pesos. Según el convenio, esos 55.000 pesos eran de hace seis años. En ese momento, a mí ese dinero me servía para pagar la mutual de varios sacerdotes, pero ahora, esa plata no sirve para nada”, reveló el sacerdote.

En esta línea de análisis, el entrevistado hizo hincapié en los gastos que hay mes a mes en la iglesia, gastos que se traducen en facturas de luz, gas y agua, además de la refacción de los distintos edificios que tiene la Iglesia Católica en todo el país: “Lógicamente, nosotros tenemos gastos. Acá hay que pagar la luz, el gas y los demás servicios y, después, hay que mantener el edificio. A mí me gustaría que el edificio estuviera mejor (en referencia al obispado de la ciudad), pero no se puede. Hace tiempo, yo atendía dos unidades que estaban bajo mi jurisdicción parroquial. Yo jamás cobré un sueldo, iba porque estaban en mi jurisdicción y me permitían entrar. Yo celebraba la eucaristía, si había que preparar sacramentos, también lo hacía, si había que buscar catequistas, también. Pienso que el precio de la libertad es mucho más importante que el aporte que puede hacer un Estado”, sostuvo el obispo de la Diócesis de Comodoro Rivadavia.

Para cerrar el tema, Gimeno Lahoz puso el foco de análisis en los diferentes edificios que tiene la Iglesia Católica en toda Argentina y se refirió a la catedral de esta ciudad. “Va a llegar un momento en el que quizá el Estado va a plantear que no puede sostener los edificios, como nuestra catedral. Lo que tenemos que entender, es que estos edificios, vuelvo a decir, como nuestra catedral, son un signo para nosotros, para nuestra ciudad. Hay que ver de qué manera entre todos podemos mantener estos hitos que tenemos como sociedad, porque ya no es una cuestión de religión. La catedral es un signo en Comodoro, sea uno creyente o no”, cerró.