Socorro Rosa Rabiosa, acompañamiento feminista
La agrupación de activistas feministas Socorro Rosa Rabiosa desde hace cinco años se encarga de brindar información y acompañar a las mujeres que deciden interrumpir su embarazo en el sur de Chubut y en Santa Cruz.
(Por Gisel Hernández)
“Acompañamos la decisión de abortar”, explica Soledad Cañumil junto a Chachi, ambas activistas de Comodoro Rivadavia.
Otra de sus tareas es hacer entrega gratuita de preservativos, anticonceptivos de emergencia, test de embarazo, toallitas higiénicas y folletería informativa.
A poco más de un año de la legalización de la interrupción del embarazo en Argentina, las socorristas reconocen el avance a nivel sanitario y social, aunque también advierten que el acceso a la salud sexual y reproductiva no es igualitario y se requieren de más espacios y profesionales.
Acompañar
El acompañamiento que realizan las socorristas se inicia con la comunicación telefónica y continua hasta lo que se denomina cuidados post-aborto.
Soledad destaca que la línea telefónica atiende todos los días: “ya lleva cinco años encendida sin interrupciones, a diferencia de otros dispositivos, nunca dejamos de atender, ni siquiera en pandemia”.

En principio la persona llama de manera anónima, se indaga en la situación por la que se comunica, ya sea por información en el acceso a la IVE o ILE, por casos de violencia de género o por algún otro derecho de salud reproductiva. En caso de tratarse de una persona que quiere abortar: se le consulta la edad, localidad, si se hizo una ecografía o consulta médica y si ya tiene hijos, y terminan de evacuar todas las dudas sobre el tema.
Durante la interrupción, Soledad explica que: “se trata que la persona pueda anticipar todo lo que va a pasar y sentir, y se pueda organizar bien para ese momento, que sepa qué tiene que hacer si se siente mal; que se mueva, que no se quede acostada, que consuma algunos alimentos en particular, vitamina C, hierro, todo eso colabora”, y Chachi agrega que en este momento es importante “transmitir confianza, seguridad y tranquilidad”.
Es ley
La Ley 27.610 de acceso a la interrupción voluntaria del embarazo y a la atención postaborto, se sancionó el 30 de diciembre de 2020, y desde entonces Chachi comenta que: “Se empezaron a garantizar las interrupciones en lugares donde ni imaginábamos que pudiera llegar a suceder. Con más o menos recursos. Algunos lugares todavía se están sumando o mejorando su atención”.
En 2020, durante el aislamiento obligatorio, fue cuando la agrupación realizó más acompañamientos: un total de 420 mujeres decidieron abortar.
El 2021 inició con otro contexto dado que la nueva ley ya no requería de la justificación por abuso sexual o problemas de salud para acceder a la práctica, como señalaba la ley anterior. En este año realizaron 320 acompañamientos desde la agrupación.
Chachi destaca que tras la aprobación de la ley “se notó un cambio de actitud de la gente que llama, saben que es su derecho y les corresponde, están decididas a que se lo garanticen” y agrega que “salir de la clandestinidad le da otra aceptación social”.
Lo que falta
Como parte negativa, mencionan la falta de turnos en el sistema público que genera la dilatación de los tiempos. Cabe recordar que hasta la semana doce la práctica es ambulatoria y luego de ese período ya requiere internación. Esto se acentuó en pandemia ya que permanentemente hay profesionales y pacientes en aislamiento debido al covid.
Por otro lado, señalan que la información oficial no está centralizada, no es accesible y dentro del mismo sistema de salud hay desconocimiento: “estamos ante un derecho nuevo que está cumpliendo un año, y no ha existido ninguna campaña que no sea de redes sociales, ni a nivel nacional ni provincial, para difundir este derecho” reclaman.
En Comodoro Rivadavia se puede acceder a un aborto seguro en el Hospital Regional, en el Centro de Adolescencia (CESIA) y en dos centros de salud, lo que consideran que es insuficiente para la cantidad de habitantes que tiene la ciudad.

Derechos del paciente
Soledad recuerda los derechos del paciente y que existen organismos para denunciar si se reciben malos tratos, violencia y discriminación. En este sentido cuenta que “hay lugares donde todavía se está objetando conciencia de manera ilegal, hay servicios que no se pueden objetar como el post-aborto y las ecografías. Además, los profesionales que objetan tienen obligaciones con respecto a su práctica profesional y si o si tienen que derivar. Eso es otra dificultad”.
Al respecto aclara que “acompañamos emocionalmente, la persona necesita que la escuchen porque no siempre está atravesando eso con alguien más, pero también brindamos apoyo si la persona quiere denunciar”.
Transformar
En el tramo final, Soledad comparte las razones por las que es socorrista: “es el lugar que elijo para organizarme con otras compañeras en pos de un bienestar común y desde el feminismo. Para mi lo que es vital es la organización, el lugar de encuentro, de debate y de transformación social. Yo hago lo que hago porque creo que se pueden cambiar cosas: el patriarcado, el capitalismo, el racismo; y elijo un lugar desde donde puedo accionar”.