La naturaleza, pasando factura por el accionar del hombre

Preocupa la situación de pobladores que viven cerca del lago Colhué Huapi: casas enteras consumidas por la arena

jueves 03 de febrero de 2022
Preocupa la situación de pobladores que viven cerca del lago Colhué Huapi: casas enteras consumidas por la arena
Preocupa la situación de pobladores que viven cerca del lago Colhué Huapi: casas enteras consumidas por la arena

Marcelo Luna, paleontólogo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, brindó una entrevista a Crónica y se refirió a la crítica situación que viven los pobladores que viven en cercanías al lago Colhué Huapi. El entrevistado hizo foco en la situación particular de Héctor Martínez, un hombre que vio cómo la arena consumió por completo su casa. Luna definió como “una catástrofe” lo sucedido y pidió colaboración para Martínez, al menos para que pueda sacar las pocas cosas que tenía en su casa y poder trasladarlas a otro lugar del campo.

Gracias al historietista y escritor local Alejandro Aguado, Marcelo Luna, paleontólogo de la UNPSJB, se enteró de la triste y crítica situación que vive por estos días Héctor Martínez, propietario de la estancia Valle Hermoso, ubicada en las nacientes del río Chico. El lugar está a 110 kilómetros de Comodoro Rivadavia, hay que recorrer noventa kilómetros por la ruta que va camino a Sarmiento, y después otros veinte hacia el norte. Según contó Luna, quien brindó un detalle preciso de la situación a este diario, desde hace años, la zona del lago Colhué Huapi tiene graves problemas de acumulación de arena, debido a la sequía del lago.

“Hoy el lago está completamente seco, no hay una sola gota de agua en toda su extensión, que es más o menos de unos cuarenta kilómetros de largo por unos treinta de ancho. Todo el sedimento que quedó en el fondo del lago se mueve cada vez que hay viento, el viento lo moviliza y se forman campos de dunas enormes. Yo he andado en moto por el lugar, parece el desierto del Sahara, es una cosa increíble. El viento que predomina en la zona es del oeste, el más fuerte, entonces, los pobladores que están hacia el este del lago Colhué Huapi son los que reciben los mayores perjuicios por estas tormentas de arena. Ya hay varios campos abandonados, zonas en donde los alambrados se tapan de arena, los animales se escapan, hay una sequía enorme”, contó el paleontólogo en primer término.

El calvario de Héctor

Héctor Martínez vive un verdadero calvario por estos días. Una gran cantidad de arena ingresó a su vivienda y la tapó casi por completo. Esto obligó al campesino a tener que trasladarse a un galpón con piso de tierra y armar una cama de forma improvisada, con un par de cajones de manzanas y una vieja baranda de una camioneta. “Héctor vive hace sesenta años en la estancia. Hoy por hoy tiene un grave problema de acumulación de arena en su casa. El año pasado yo estuve en el lugar, y él ya me había comentado sobre estos problemas. Hace días, el domingo pasado, estuve con él y lo que vi fue terrible. El techo de la casa cedió al peso de la arena, la arena se acumuló como un médano. La casa quedó inutilizable, Héctor ya no puede ingresar, porque es una montaña enorme de arena. Esto pasó el 31 de diciembre a la noche, él me comentó que escuchó que el techo crujía, y al rato se cayó. Adentro quedaron muchas cosas que no pudo sacar, una mesa, una heladera, sillones, cama y elementos de cocina”.

Una habitación improvisada

Debido a que su casa quedó inhabitable, Héctor Martínez se vio obligado a improvisar una nueva habitación para poder dormir por las noches. En un galpón en donde el campesino tiene fardos de lana y algunas herramientas, puso un par de cajones de manzanas y una vieja baranda de una camioneta, con algunas mantas, y duerme en ese lugar. Diariamente, con una pala, Héctor vuelve a su casa e intenta recuperar algunas cosas que quedaron bajo la arena. El problema es que, si hay viento, la arena sigue ingresando a la propiedad.

“Como puede, él va rescatando distintos elementos que había cerca de la casa, en el casco de la estancia. Bloques, chapas, tirantes, algunos fierros y piquetes viejos que tiene para clavar. Todo eso, lo está recuperando manualmente, y con su vieja camioneta, una F-100, traslada todo lo que puede hacia otro punto del campo, que está más o menos a unos siete kilómetros de ahí, en línea recta. Es una antigua locación petrolera, donde él tiene varias cosas. Hicieron una especie de estructura metálica, un armazón con caños, como para hacer un galpón. La alternativa que él ve hoy es recuperar las cosas de su casa y trasladarlas hasta este nuevo lugar del campo, pero él lo hace a un ritmo muy lento, le va a tomar mucho tiempo. Nosotros queremos dar a conocer la situación y ver si alguien puede dar una mano, en el sentido de aportar con algún camión con hidrogrúa o alguna máquina vial. Él lo que necesita es ayuda con el transporte. Es importante que Héctor reciba ayuda, porque en un par de meses vamos a entrar en la época de otoño, y eso es una complicación. El galpón en donde está tiene piso de tierra, él puso unas maderas para que no entre más arena, pero es cuestión de tiempo para que vuelva a pasar lo mismo que pasó con su casa. Héctor es una persona grande, tiene 64 años ya, vive solo en el campo, realmente sería bueno que alguien pueda ayudarlo”, planteó Marcelo Luna.