Romi Vargas, bajo un mar de acuarelas
El lugar de encuentro para esta entrevista con Romi Vargas es el hall del Hotel Lucania, donde se exponen las obras de su muestra “Bajo un mar de acuarelas”, que permaneció en exhibición, con entrada libre y gratuita, hasta el 29 de enero. Mientras admiramos sus preciosas acuarelas, entramos en tema, y coincidimos en que presentar una exposición, apenas iniciado el año, es un evento más que auspicioso.
Nacida en Comodoro, hace 31 años, esta joven multifacética, relacionista pública de profesión, trabaja en un estudio contable, enseña francés, practica natación y buceo, y aún le queda tiempo para dedicarle al arte. Prueba de ello es esta serie de acuarelas que reflejan gratamente la frescura y espontaneidad que se intuyen en Romi, a primera vista. Dicen que una obra pictórica trasciende lo meramente decorativo para convertirse en arte, y por tanto su autor en verdadero artista, cuando posee un significado, una historia, un propósito. Requisitos que Romi cumple ampliamente, comprometida no solo con la calidad de su creación, sino con su tiempo, su lugar en el mundo y su género.

Romi, ¿Con qué se encontró el público que visitó la muestra?
Con una serie de animales que están en nuestras costas, que quizás algunas personas no sepan que están ahí. A mí me gusta el mar desde siempre y como hago natación y buceo, veo muchos animales marinos. De los que pinté, algunos tengo la dicha de haberlos visto, otros, como soy muy curiosa y me gusta leer de todo, sé que están acá. La gente me pregunta ¿qué ves cuando buceas?, y muchos creen que acá no hay nada interesante. Es cierto que en Madryn ves los barcos hundidos, es diferente, pero acá ves la fauna, vos bajás y ves estrellas, siempre, por ejemplo.
¿Cómo fue que te interesaste en el buceo y empezaste a practicarlo?
De chica siempre lo había querido hacer y no sabía dónde se enseñaba, y en el estudio contable donde trabajo, un día, un cliente contó que se iba de viaje de buceo. Le empecé a preguntar, si buceaba acá en Comodoro, me dijo que sí, y me dio los datos del instructor y ahí arrancamos con las clases de buceo, que es algo que me fascina, es otro mundo.
Hablemos un poco de tus inicios en el dibujo y la pintura, de tu formación…
Yo empecé de chiquita, siempre me gustó mucho dibujar, cuando era chica dibujaba con lápiz y birome, no me gustaba pintar, pintar de colores nunca, siempre blanco y negro o con azul de las lapiceras. Lápiz y birome, nada más. Mis padres tenían panadería, entonces yo usaba las blondas y las tiras de cartón de envolver las tortas y hacía historietas en todo el cartón. Si no me las sacaban, terminaba gastando todas las blondas (risas). Entonces, con cinco años, empecé a estudiar con Mario Lanza, pero solo estuve unos meses porque se accidentó mi abuela y no puede continuar. Pero por esas cosas de la vida, nos volvimos a encontrar años más tarde. En un aviso del diario vi que enseñaban dibujo y pintura, llamé para anotarme y era él. Así que con poco más de veinticinco años volví a mis inicios. A mí me interesaba mucho el dibujo, pero él me fue llevando hacia el lado de la pintura y me gustó, lo que es el acrílico, el óleo, las técnicas están muy buenas, con él también hice tinta china, grafito. Él me enseñó todas las técnicas. Después, sin querer te vas amoldando a la técnica del maestro y tenés que empezar a encontrar la tuya, y a veces es difícil si estás bajo su mirada. Yo a Mario lo considero mi maestro desde siempre, es mi ejemplo a seguir. Tiempo después empecé a estudiar con Virginia Costanzo, ella enseña pintura hiperrealista e igualmente tiene su impronta marcada. Así que con ella tomé dos, tres años de clases. Y estuvo bueno, porque fui incorporando técnicas distintas de las que ya tenía. Y un verano inicié con ella los primeros contactos con la acuarela, con cuatro cursos de acuarela y ahí me empecé a enganchar. Yo siempre había querido y no había tenido la oportunidad de estudiar acuarela y me encantó. Ella no lo hace seguido, esto era un curso de verano, entonces empecé a investigar por mi cuenta, encontré un curso que daban en Bariloche. Eran tres maestros que daban unas clases intensivas y yo justo viajaba por una competencia de natación allá, me fui a hacer las dos cosas. Estuvo buenísimo porque son tres maestros de Buenos Aires, Goyo Barja, Diego Eguinlian y Eduardo Nicolai, que es raro encontrarlos en el sur, así que aproveché esa ocasión. Ellos me contaron que daban cursos online, así que seguí de esa forma con ellos. También tomé clases con Fanny Brzozowski, a ella la conocí por medio de su hermana Ludmila, una apneista a quien tuve el honor de retratar en hiperrealismo. Y bueno, en pandemia, aproveché y tomé todos los cursos online, gratis y de los otros. Y así, a partir de todas esas clases, fui formando mi propio estilo.

Hablando de estilos, ¿a quiénes admiras en el ámbito de la pintura?
Admiro a varios pintores, pero prefiero no dar grandes nombres de la Historia del Arte sino mencionar a artistas más cercanos y sobre todo mujeres, ya que creo que es importante investigar y conocer las grandes artistas que han existido y que fueron ignoradas injustamente por la historia. Hay un par de chicas, que me gustan mucho, que hacen acuarelas, una es Agnes Cecile, italiana, que utiliza muchos los pasteles y los mezcla con los oscuros, me encanta como lo trabaja, hace mucho retrato. Y me interesa ir acercándome a esa técnica, a lo que ella hace. Y después, otra inspiración es una chica que hace cómics que es peruana, Rocío Diestra, me parece excelente lo que hace, aunque es muy diferente de lo que yo hago, siempre pienso que me gustaría hacer historieta. Esa parte aún me cuesta porque sé que para hacer historieta primero hay que trabajar la narrativa, y bueno, para eso todavía falta, pero me gustaría tirarme para el lado de las historietas.
Observando tu Instagram, @roomivargas, se puede intuir que entendés el arte como una herramienta de expresión, de comunicación, orientada hacia un cambio social, ¿es así?
Sí, me interesa que lo que hago transmita eso. Lo que pinto refleja mis gustos, lo que me apasiona, mis principios y mis convicciones, que sea algo en lo que yo crea, desde ya, y siempre me gusta dejar un mensaje. Cuando planeé esta exposición el mensaje que quería dejar era el cuidado del medioambiente, que tenemos estos animales en la costa, que muchos están en peligro de extinción y que no siempre somos conscientes de eso. Cuidar el ambiente, desde una acción super chiquita como puede ser no tirar un papel en la calle, es aprender a preservarlo.
¿Y qué otros temas te interpelan?
Además de la ecología, el feminismo y, en general, quiero dar mensajes desde lo que yo pienso, lo que considero más importante para mí: la familia, los valores.
En relación con tu proceso creativo, ¿tenés una rutina, un espacio especial en el que creás?
Tengo un espacio en mi casa, un atelier que creé especialmente para pintura y ahora hago todo ahí. Ese lugar era la habitación de mi abuela, que murió el año pasado. Estábamos en remodelación cuando ella falleció, y no queríamos dejar ese lugar como un mausoleo, entonces me creé un lugar para mí. Tiene un significado muy especial porque mi abuela para mí era todo, así que ahora tengo mi espacio ahí, con una mesa especial de dibujo y tengo colgadas varias obras mías. Entonces ese es mi lugar, donde me siento y creo. Y con respecto a una rutina, me quiero proponer para este año, aunque sea quince minutos al día, dedicarle al dibujo porque a veces se te pasa la semana con todas las cosas y no dibujás, no hacés nada, entonces mi idea es empezar a hacerlo. Por ahora trato, aunque sea una vez por semana, sentarme y dibujar o pintar algo. Siempre en acuarelas, es como que mi escape es ese, porque la acuarela me relaja, no me implica pensar, sé que me puedo equivocar, y que va a estar todo bien, es una técnica que me deja ser más libre. No se puede corregir, vos te equivocás y listo, que es la diferencia con acrílico que vos ponés capas arriba, o está fresco y lo movés. Pero yo pienso que cuando pinto con óleo y con acrílico soy mucho más estructurada. Entonces siento que con la acuarela tengo más libertad.
¿Para vos es muy importante el dibujo?
A mí me atrae irme más hacia lo realista, por eso el dibujo es lo principal, trato de salirme a veces, pero no puedo, ya esa es mi marca. Siempre vas a ver una figura, por ejemplo, un pingüino, no es que vas a ver una mancha. Lo que no hago es dibujar a escala, salvo que esté haciendo hiperrealismo. A mí me gusta ver la foto, o una imagen que tengo y lo dibujo, a mano, no me gusta ir midiendo cada parte, sino dibujar con más libertad.
¿Qué influencia tiene el medio, el paisaje, en tu arte?
Para mí vivir en un lugar donde estás viendo el mar, te inspira todos los días. El mar que es tan cambiante, que un día es verde, otro día es azul, observar cómo se dan esos cambios. Y también, los cielos que tenemos acá, de todos los colores que puedan haber.
Hay una frase de Matisse, que me gusta mucho, que dice que “La creatividad requiere coraje”, ¿estás de acuerdo?
Hay que jugarse, hay que animarse, todos dibujamos, de chicos, en el jardín, pero no sé en qué momento uno empieza a dejarlo, lo importante es seguir haciéndolo. Todos somos buenos en algo, todos hacemos algo que puede gustar.
Si tuvieras que aconsejar a alguien que está empezando en la pintura, en las artes plásticas, ¿qué le dirías?
Que siga intentando, que no se frustre porque eso es lo peor que le puede pasar, el síndrome del impostor que te dice “¿yo quién soy para estar haciendo esto?”. A uno siempre le pasa que se compara con otros, que uno siente que otros pintan mejor, pero a lo mejor esa persona tiene veinte años de trayectoria, no es lo mismo que alguien que pinta hace cinco años o alguien que empezó ayer, son pequeños pasos. Yo veo ahora trabajos de cuando recién empecé a pintar, y digo: cómo he avanzado. Es muy importante la constancia y no desanimarse cuando algo sale mal.
¿Qué proyectos tenés de aquí en adelante?
Tengo muchos, me empecé a anotar las cosas que se me van pasando por la cabeza en una nota en el celular, porque después me olvido. Uno de los proyectos tiene que ver con repensar algo similar al calendario que hicimos para este 2022, con Cynthia Alonso, de Cyn Notas, a partir de estas acuarelas que ahora están en la exposición. Y, por otro lado, unas amigas que vinieron a la exposición me sugirieron llevar después esta misma muestra a otro lado, me pareció una buena idea buscarle otros espacios en Comodoro mismo o en otras ciudades. Me mencionaron Madryn y la verdad es que sería muy interesante. Y como te decía antes, lo de las historietas para mí es algo que está latente, que me gustaría retomarlo. También me atrae incursionar en murales, que me encanta, pero ya se trata de otros materiales, otra escala. Hice uno en mi casa y también hice otro en la escuela de buceo Poseidón, pinté la fachada de la escuela. Fue el primero que hice público y quedó bien. Y el de casa nunca lo terminé -risas-, eso es lo peor de pintar para una misma, que no tenés la presión de un encargo y a veces no lo terminás.