martes 9 de agosto de 2022
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Nicolás Stupenengo, Nicolás anda

(Por Flor Nieto) “La epopeya gloriosa de la voluntad” así definen la obra protagonizada por Nicolás Stupenengo. Acompañado por Sofía, su perra de asistencia, cuenta su historia en primera persona.
lunes 15 de noviembre de 2021
Nicolás Stupenengo, Nicolás anda

“Aguante Comodoro” dice Nicolás. “Aguante el cine. La verdad es que se están pelando el lomo para que vaya. Para mí es un lujo lo que está pasando. Imaginate que estoy acá en mi departamento en Buenos Aires y estoy pensando en ir allá a hacer la obra. Para mí esto es un sueño, estoy cumpliendo el sueño de mi vida. Estoy súper agradecido por todo lo que están haciendo para que yo esté ahí. Hago todo esto desde mi fortaleza, desde mi amor, para demostrar que se puede”.

Nicolás Stupenengo es actor y director de cine. A los 34 años salta al mar desde unas rocas en Puerto Pirámides y sufre un grave accidente. Hoy, a sus 49 años, y con la compañía en escena de su perra de asistencia Sofía, nos muestra fragmentos de sus filmaciones y relata cómo modificó su vida, y su mirada, al convertirse en usuario permanente de silla de ruedas. A pesar de la discriminación, de las dificultades físicas, y de los obstáculos cotidianos, Nicolás no se detiene: Nicolás anda.

 

¿De qué se trata Nicolás Anda?¿Cómo fue el proceso?

Nicolás Anda es una obra de teatro que ahora es un monólogo y nace cuando me contacta el director de la obra en febrero del 2019. Había visto un video que publiqué y le llamó la atención. A raíz de eso me dice: “Soy director de teatro y quiero conocerte. Hice un par de obras y me interesa”, le respondí: “Dale, juntémonos” porque era algo pendiente, algo que hacía antes de estar en silla de ruedas. Nos juntamos, me contó que quería hacer algo aunque no sabía qué, que todavía no le encontraba forma, que podía ser una obra. Me propuso hacer entrevistas grabadas, a raíz de eso empezó a recopilar material, a transcribir. Después me propuso hacer una obra, un monólogo y contar la historia. A mí me parecía un desafío re loco porque pasar de la nada a hacer un monólogo era como mucho. Le dije: “Bueno, dale. Yo confío en vos, si vos lo ves posible vamos”. Nos empezamos a juntar ya en agosto de 2019, él empezó a tener cosas escritas, a darle forma a algunos textos, empezamos a probar. Ahí nació la obra. La idea era contar cosas mías, hablar en primera persona de mí. Yo quería mostrarme desnudo, mostrar mi verdad, mis miedos, lo que me pasa, lo que no me pasa.  

 

“La falta de infraestructura lo que hace es visibilizar lo que no podés hacer. Si yo puedo hacer las cosas no tengo que estar pidiéndote ayuda y mi discapacidad deja de ser un tema. Deja de exponerme porque si vos interactuas conmigo en un lugar en donde puedo hacer todo es distinto”.

 

Revisar los textos, pensar, repensar, editar ¿Te llevó a redescubrir o verte distinto?

No sé si distinto pero sí hoy en día me pasa que hay partes que ensayo y un día las digo bien y de golpe estoy pasando letra y me pongo a llorar porque me aparece todo, me emociona y quizás en la obra no me cae una sola lágrima y quizás en la próxima función sí. Estoy hablando de mí y remueve todo.

 

Es una obra viva…

Sí, me pasan cosas distintas en cada función, traigo y reivindico mi pasado. Es como un homenaje a lo que me sucedió. Me pasa de todo.

 

¿Cuál fue el desafío más grande con el que te encontraste?

Te diría que estaría siendo hoy -risas-. Después de haber hecho 10 funciones, horas antes de cada una, empiezo a sentir los nervios previos, me empiezo a sentir raro, a tener arcadas. De golpe hace un mes y medio, dos meses que no hago la obra, pasado mañana me voy a Comodoro y hoy ya me están pasando un montón de cosas...

 

“Para mí no existe la normalidad, existen las personas y hay tantas diferencias como personas en el mundo. Yo hablo siempre de que tenemos que pensar en el concepto de universalidad”.

 

El sábado presentás en Comodoro ¿qué recuerdos te trae?

Por un lado cuando surgió la idea dije: “¡Vamos a Comodoro!” y por ahí hoy ya estoy diciendo: “La concha de la lora vamos a Comodoro” -risas-. Es como más difícil hacerlo en Comodoro. Por ahí me pasa eso y después digo: “No, tranquilo” ¿Viste como es la cabeza que va de un lugar a otro? Hay momentos en los que me parece que lo más difícil que me va a tocar es ir a poner la obra en Comodoro y después me digo: “Pero si ya hiciste 10 funciones en Buenos Aires, no hay nada diferente. Es gente, gente que te quiere, quizás otra gente que no te conoce. Al final es casi lo mismo” pero bueno viene el pajarito que te taladra la cabeza y te dice: “Uh te estás metiendo en una…” y por el otro: “No, tranquilo”.

 

¿Qué significa Comodoro para vos?

Mucho. Casi todo. Amo Comodoro. No nací, pero me crié en Comodoro y ya hace mucho que no estoy y sigo diciendo que soy comodorense. Yo amo Comodoro, significa muchísimo.

 

En qué sentís que avanzamos en cuanto a inclusión ¿qué falta?

Avanzó en infraestructura, en algunos lugares más que en otros. Avanzó en visibilización, avanzó en empatía, que es para mí la receta para las personas con discapacidad es la visibilización. Cuando te comprás un vestido y el primer día decís: “Ay que lindo” pero después cuando te lo ponés todos los días ya ni te das cuenta. Si nosotros viéramos discapacitados por la calle todo el tiempo y en condiciones naturales de trabajo, actividades, sería más natural por eso para mí visibilizar la discapacidad es de lo más importante. Tenemos un montón de trabajo hecho pero falta mucho más.

 

Partiendo desde la base de que todos somos distintos con diferentes cuerpos y capacidades ¿Por qué pensás que existe o existía esa diferencia?

El concepto de persona con discapacidad nace de un grupo de gente que se autodenomina normal pero por lo que me acabás de decir creo que vos como yo pensamos que la normalidad no existe. Para mí no existe la normalidad, existen las personas y hay tantas diferencias como personas en el mundo. Yo hablo siempre de que tenemos que pensar en el concepto de universalidad. La universalidad habla de que todos somos personas y tenemos que pensar un mundo para todos y listo.

Hay un concepto nuevo que se está manejando, la diversidad y que habla de que todos tenemos una diversidad y todos tenemos una diversidad funcional. Son conceptos nuevos que van a ir abriendo visiones y cosas nuevas. El tema es poder llegar a los que se resisten a eso. Vos y yo compartimos esto, tenemos empatía con esto pero los que están en microcentro laburando todo el día, los hombres sobre todo, machistas, con el síndrome de Highlander y se piensan que nunca les va a pasar nada a ellos, que no tienen ganas de tener empatía con esto porque le tienen miedo, esa es la gente a la que hay que tratar de acercar al tema.

 

¿Tenés algún consejo para cualquier persona que siente que no puede hacer algo?

Que deje de mirar lo que no puede y que mire lo que puede.

 

¿Nos contás acerca del proyecto del motorhome?

Está buenísimo el proyecto. Ahora está un poco atrasado pero está buenísimo. La idea es poder viajar solo o acompañado en el motorhome, que sea 100% accesible para mí así como es mi departamento, poder manejarme solo y tener la opción de si quiero hacerlo con alguien también. Poder suplir esto que tiene Argentina de que el turismo accesible es una mierda. Cada vez que voy a un lugar, para encontrar una cabaña, un espacio accesible tengo que perder un montón de tiempo en cada destino porque el que publicó que es accesible y no lo es, el que dice que sí pero no entrás por la puerta del baño, el que directamente no lo es y no hay mucho más, el que tiene escalones. Siempre hay un quilombo. Perdés un montón de tiempo buscando un lugar para personas con discapacidad para estar tranquilo, cómodo y no depender todo el tiempo del otro. Partamos de la base de que la falta de infraestructura lo que hace es visibilizar lo que no podés hacer. Si yo puedo hacer las cosas no tengo que estar pidiéndote ayuda y mi discapacidad deja de ser un tema. Deja de exponerme porque si vos interactuas conmigo en un lugar en donde puedo hacer todo es distinto.

Recién hablaba con una chica de Córdoba que me entrevistó también. Imaginate que vos te vas al patio cervecero de Córdoba, te tomás dos birras y no hay baño, te querés matar. Eso nos pasa a nosotros todos los días.

 

¿Cómo termina el 2021? ¿Qué planes tenés para el 2021?

La idea es seguir con la obra a donde sea, a donde nos llamen, tener la posibilidad de ir. Tenemos hasta ahora casi confirmado un viaje a San Juan en Marzo. Después queremos hacer más funciones en Buenos Aires y como surgió esto de ir a Comodoro ojalá surjan más funciones. La gente de Puerto Deseado quería que vaya el fin de semana y aprovechar el viaje pero se hacía muy difícil arriesgarnos e ir por las condiciones de la ruta. Ir, volver, se complicaba. Les propuse planificarlo para enero o febrero, voy y hacemos Puerto Deseado, Pico Truncado y Las Heras. En un viaje hacemos tres. Estaría buenísimo hacer gira.

Dramaturgia: Nahuel Martinez Cantó

Actúan: Nicolás Stupenengo

Cámara En Vivo: Ivonne Küber

Diseño De Iluminación: Ivonne Küber, Nahuel Martinez Cantó

Fotografía: Ivonne Küber

Diseño gráfico: Martín Speroni

Asistencia de dirección: Ivonne Küber

Colaboración artística: Luciana Taverna

Dirección: Nahuel Martinez Cantó.

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