El eterno juicio político contra el fiscal Iturrioz
El fiscal de Comodoro Rivadavia, Héctor Iturrioz sigue actuando en sus funciones a pesar de que fue llevado ante un jury de enjuiciamiento que podría determinar su destitución, cuyo proceso está en pleno trámite a más de 2 años de su decisión, después de que el Consejo de la Magistratura evaluara de manera negativa su desempeño como fiscal al cumplir sus primeros tres años en sus funciones.
En pocas palabras; Iturrioz fue considerado que no estaba apto para ocupar el cargo de fiscal. El juicio político en su contra fue aprobado de manera contundente, pero hasta ahora, dos años después, el fiscal continúa desempeñándose en sus funciones como si todo fuera normal.
Es cierto que un acusado es inocente hasta que se pruebe lo contrario; y para eso está el juicio político al que será sometido Iturrioz. Pero, ante la envergadura de sus funciones y de las trascendentes consecuencias que sus decisiones como funcionario judicial pueden ocasionar, hubiera sido más responsable y con sentido común que el sistema judicial separara al fiscal de sus funciones hasta tanto se resuelva su enjuiciamiento.
Dicha decisión hubiera sido más saludable sobre todo por los tiempos de la justicia y los criterios con que actúa el sistema: muchas causas tal vez menos trascendentes se resuelven de manera inmediata. Y en cambio, cuestiones de gran seriedad como el jury ni más ni menos que a un funcionario judicial, se está demorando más de dos años.
Recientemente se conoció el caso de un médico forense que continuó haciendo pericias sexuales a menores pese a estar denunciado por pornografía infantil.
Según la información, lo hizo durante el lapso de 5 meses. Si bien el hecho que sucedió en Trelew se descubrió en abril, le hicieron allanamientos en julio, y los investigadores recién dieron aviso al Poder Judicial a mediados de octubre. En ese lapso, el profesional realizó al menos 6 pericias a chicos que eran víctimas de abuso sexual. Ahora, finalmente, el profesional fue apartado de sus funciones mientras se instruye el proceso judicial.
En situaciones como la mencionada se observa de qué manera se puede ocasionar un mayor daño a la sociedad, cuando el sistema judicial no actúa con la premura que ameritan determinados hechos.
Salvando las lógicas diferencias, el episodio mencionado puede quizás compararse con el juicio político interminable contra del fiscal Héctor Iturrioz, que continúa su proceso a más de dos años, y que mientras tanto continúa desempeñando sus funciones, pese a que fue considerado insatisfactoria su actuación como fiscal por el organismo encargado de evaluar a los funcionarios judiciales.