Alumnos de Chubut participaron del Primer Simulacro Federal de Juicio por Jurados
Fue ayer en Rada Tilly, junto a sus pares de las provincias de Salta, La Pampa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. En total 11 estudiantes de la escuela 718 oficiaron de jueces profesionales en una simulación en línea de un juicio oral.
En el Centro Cultural de Rada Tilly se realizó ayer la actividad organizada por el Foro Federal de Consejos de la Magistratura (Fofecma) y el Consejo de la Magistratura del Chubut, a través de la cual alumnos de la Escuela 718 de esa localidad participaron del programa nacional “Primer Simulacro de Juicio por Jurados”, junto a sus pares de las provincias de Salta, La Pampa y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
La actividad consistió en el sorteo de distintos roles para los alumnos de cada provincia, quienes oficiaron de jueces profesionales, fiscales, defensores y jurados, papel que tuvieron que cumplir en un debate oral de un caso penal figurado.
Fueron asistidos de manera permanente por sus docentes, en una iniciativa absolutamente novedosa que por primera vez se realiza en el país, y para la cual Chubut fue una de las cuatro provincias seleccionadas.
La convocatoria contó con la participación de autoridades provinciales y municipales, que fueron destacadas en el discurso de apertura que brindó el presidente del Consejo de la Magistratura, Enrique Maglione, como fueron el intendente local, Luis Juncos, los diputados provinciales Juan Pais (en representación del gobernador Mariano Arcioni), y Andrea Aguilera; y también concejales radatillenses.
Asimismo se resaltó la labor realizada por la comunidad de la Escuela 718, en especial las docentes María José Santiago y Pamela Henrik, los alumnos de 5° y 6° año, así como a los capacitadores, especialmente a Martín Montenovo del Fofecma, y los consejeros provinciales Mirtha Pacheco y Miguel Coyopay.
En su mensaje de apertura, Maglione sostuvo que “es un elogio para Chubut participar de este primer programa piloto, porque esta es una provincia que tiene una rica historia en juicio por jurados; si bien ya tenemos sancionada la ley -una de los ocho a nivel nacional-, todavía no se ha implementado esta nueva modalidad de administración de justicia y seguramente será para el año que viene”.
Maglione se remontó a la llegada de los primeros colonos galeses en 1865, al destacar la rica historia de la provincia en la materia, ya que dijo que “aquellos colonos pidieron al ministro del Interior Guillermo Rawson, en la presidencia de Bartolomé Mitre, que se les respetaran sus tradiciones, su idioma, su religión y en su cultura, la raigambre juradista”. Por ello, remarcó que “hasta 1879, funcionaron aquí en el Valle Inferior del Río Chubut los juicios por jurados”.
Indicó además que “a pesar de que la Constitución de 1853 ya había resuelto implementar los juicios por jurados en el país; pasaron muchos años, y fueron las provincias las que fueron marcando ese camino juradista, como fueron los casos de Córdoba, Buenos Aires, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Entre Ríos, Chaco y Chubut”.
Resaltó Maglione que “lo más importante del juicio por jurados es la participación del pueblo, de la ciudadanía, del hombre de a pie, en la administración de justicia. Porque hasta el momento la sociedad ejerce una participación indirecta en los Ejecutivos y en los Legislativos, pero el pueblo no tiene esa posibilidad de administrar justicia, y esto hace a una sociedad más plena”.
“En los países más desarrollados esto funciona con éxito y creo que este programa apunta a que se capacite a la sociedad del futuro, a la gente que el día de mañana van a ser nuestros dirigentes”, ya que “si procuramos una mejor sociedad para el futuro, tenemos que capacitar a nuestros jóvenes, y aspiramos a que esto se aplique en todas las escuelas”.
La actuación de los “alumnos jueces”
Por su parte, la docente del colegio 718, Pamela Henrik comentó que “primero fue seleccionada la escuela y luego se seleccionaron 11 alumnos de 5° y 6° año, dentro de las posibilidades que marca el protocolo y el contexto de pandemia” quienes cursan los espacios curriculares de Ciudadanía y Trabajo, y de Participación y Ciudadanía.
Explicó que “vinieron desde el Consejo de la Magistratura a capacitar a los chicos, que se fueron preparando durante un mes, y nos tocó el rol de juez profesional, es decir que mientras el jurado determina si la persona es culpable o inocente, al juez le toca llevar adelante el desarrollo del juicio y aplicar la condena”, concluyó.

Los “pibes magistrados”, una luz de esperanza por una futura, y de nuevo, “buena justicia”
Acerca de las actividades que se desarrollaron ayer en Rada Tilly donde un grupo de alumnos de la Escuela 718 representó el rol de jueces en el marco de un juicio por jurado desarrollado en línea con sus pares de otras provincias, su pudo saber que la intervención de los jóvenes fue excelente. Aplicando los conocimientos adquiridos en los entrenamientos previos, aunque añadiendo sus propias improntas, los estudiantes tuvieron un desempeño más que satisfactorio en el desarrollo de la “audiencia judicial”.
Observar este tipo de actividades con la participación de jóvenes estudiantes es una de las mayores esperanzas que la sociedad puede albergar hoy día, pensando en un servicio de administración de justicia que en el futuro haga honor a sus orígenes, cuando era el recurso al que los ciudadanos acudía para zanjar las diferencias que los otros poderes no lo hacían.
La gran mayoría de la población cree que hoy -y desde hace ya un tiempo- la Justicia no está funcionando como debiera. En realidad, son sus miembros -una parte de ellos-, los integrantes del Poder Judicial quienes no están a la altura de sus responsabilidades para brindar ese elemento sagrado para todo ser humano que es la justicia.
Ese deterioro alcanza a todos los niveles del Poder Judicial. Vaya solo un ejemplo de lo que sucedió hace apenas unos días en el máximo organismo de justicia del país, la Corte Suprema de Justicia, donde en un cuestionado accionar de tres de sus miembros digitaron quién será el nuevo presidente de ese Poder. Esto sucede ni más ni menos que en la cabeza del Poder Judicial.
Cualquiera puede imaginarse, entonces, lo que puede pasar de ahí para abajo…
Justamente, si hay que hablar de Chubut hay que señalar con absoluta convicción que esta provincia no desentona en nada con la decadencia del servicio de justicia que se observa en el resto del país. Hoy Chubut, tan solo por dar un par de ejemplos, cuenta con un fiscal que hace dos años tiene sobre sus espaldas dando vuelta un jury de enjuiciamiento por mal desempeño en sus funciones, y sin embargo el proceso no tiene definición alguna y el funcionario sigue desempeñando su tarea como si nada sucediese. En otro hecho, un fiscal mantiene en el freezer -por lo menos es lo que señalan los damnificados- la investigación por la muerte del poblador de Las Golondrinas, Tino Jhon, quien fuera ejecutado de un disparo en la cabeza por un efectivo del grupo policial Geop. Un caso aún no resuelto y por el que hubo repercusiones desde organismos nacionales e internacionales.
Se podría escribir muchas páginas con la cantidad de hechos similares que están sucediendo en esta provincia. Por eso, observar lo que se vivió ayer en Rada Tilly con los jóvenes “estudiantes jueces” significa un soplo de esperanza para que la ciudadanía pueda soñar un futuro con un verdadero servicio de justicia, como siempre debió ser.