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Alejandro Chaskielberg, pixelar la realidad

lunes 02 de agosto de 2021
Alejandro Chaskielberg, pixelar la realidad

Las imágenes de Alejandro Chaskielberg exploran la relación entre las personas y su entorno. Sus fotografías abordan la realidad, y logran una combinación original en la que prevalece la técnica documental utilizando procesos técnicos que transforman la percepción natural de la luz, los colores y los espacios.

“Mis fotografías hablan de cómo estoy viendo el mundo: en mis comienzos tomaba 'registros de verdad'. Más adelante elegí 'la verdad alterada' y, ahora, en tiempos de pandemia, el registro se transformó en un diario de vida. Esta vez, estoy contando sobre mí y no sobre los demás”, dice Alejandro Chaskielberg sobre su trayectoria en el ejercicio de la fotografía profesional.

Fotógrafo, docente y egresado como Director de Fotografía del ENERC - Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina (INCAAA), nació en Buenos Aires en 1977. Publicó tres libros fotográficos: La Creciente; Otsuchi Future Memories, y Laberinto. Recibió el Premio Iris de Oro-World Photographer of the Year 2011, otorgado por la World Photography Organization; el premio All Roads Photography (National Geographic Society) y la beca BURN Emerging Photographer Grant (BURN-Magnum Foundation), entre otras distinciones.

“Me encontré con la fotografía a los nueve años, cuando mis compañeros de la primaria me regalaron mi primer Instamatic. A los 13, mi tío me regaló la cámara fotográfica analógica profesional”, cuenta Alejandro desde Chubut, donde reside desde que comenzó la cuarentena. A los 15 años hizo su primer curso de fotografía en el Centro Cultural Rojas y, tras recibirse en el secundario como Técnico en Diseño Industrial, eligió la fotografía y logró entrar en el ENERC, donde se graduó como Director de Fotografía.

Con la fotografía profesional comenzó a los 18 años de manera independiente en medios periodísticos, como la revista El Gráfico. Desde 1998 y durante cuatro años formó parte del equipo de fotógrafos de la revista Noticias.

“Después viví una época de mi vida en que decidí dejar la cámara de lado y me puse a estudiar violín, fue una etapa en la que no fotografié, una etapa donde necesitaba limpiar la fotografía impregnada de fotoperiodismo”, comparte Chaskielberg.

Cuando decidió retomar la fotografía, lo hizo desde otro lugar, buscando proyectos personales como una forma de expresión, una manera de cuestionar y cuestionarse. En 2007, vivió durante tres años en las islas del Delta del Río Paraná, Argentina, lejos de la ciudad y conectado con la naturaleza y los lugareños, para darle forma a su proyecto “La Creciente”. Allí fotografió a los isleños en escenas nocturnas y diurnas, documentando el delta y la vida de sus habitantes en primera persona. Al respecto, comenta: “Si bien es gente real, situaciones reales de la vida de los isleños, el momento fotográfico fue recreado. Para mí, que venía del mundo documental, implicaba cuestionarme la fotografía periodística como modo de expresión. Busqué transmitir el extraordinario impacto visual y poético del río, así como la íntima relación entre la comunidad del Delta del Paraná y su entorno. De hecho, este trabajo fue premiado tanto en ámbitos documentales como en espacios artísticos”.

Este proyecto llegó a las manos del prestigioso fotógrafo Martin Parr, en una visita por Buenos Aires y lo llevó a la Bienal de Brighton, de la que Parr fue el curador. La editorial Nazraeli Press & Martin Parr, de Estados Unidos, lo editó en formato libro: el primero de Chaskielberg.

Identidad y memoria

Su impronta fotográfica comenzaba a trazar un estilo muy personal. Ejemplo de ello son los otros proyectos que encaró: “Otsuchi future memories”. En 2012, un año y medio después del tsunami que azotó Japón y otras regiones, Alejandro viajó al pueblo pesquero de Otsuchi, que fue probablemente el más destruido por las inundaciones. Allí tomó retratos de algunos de los sobrevivientes. Su trabajo, de algún modo, intentó explorar ciertas características de la identidad y la memoria. Chaskielberg presenta una documentación visual de la destrucción y la pérdida, conectando retratos de los sobrevivientes de Otsuchi con fotografías de familiares recuperadas de las aguas. Los sobrevivientes de Otsuchi están retratados en los espacios donde, antes, estaban sus casas y lugares de trabajo.

“Este proyecto hizo que fuera a ese lugar unas siete veces. Las autoridades me permitieron también trabajar con más de 10.000 fotografías que fueron recuperadas. Las escaneé y agregué digitalmente las paletas de colores de esas fotos desdibujadas”.

El laberinto, una fotografía performática

En 2014, viajó con su hija Lara de un año y medio a la remota Patagonia, donde descubrió el laberinto de El Hoyo: un laberinto mágico construido en la montaña que es, además, la historia de amor de Claudio Levi y Doris Romera, a quienes Chaskielberg conoció por azar. El proyecto, explica, "va enfocado a lo mágico, la naturaleza, y deja en evidencia cómo el eje de la fotografía documental en mi trabajo se corrió. Para mí fue una forma distinta de encarar la fotografía, a través de sentimientos e ideas”. El Laberinto se publicó por la Editorial India Argentina.

Chaskielberg también ha desarrollado proyectos en diferentes regiones del mundo, desde la Patagonia Argentina, Surinam, Kenia, Japón e Italia, en lo que intentó retratar y criticar realidades diversas. “Surinam Agridulce” buscó explorar y fotografiar los restos de la industria azucarera después de su caída en los años 80 en ese país; “Turkana” fue un trabajo sobre el hambre y la pobreza en Kenia; “Pixels” propone el juego de entender a las personas como píxeles de una gran imagen global, fotografiando individuos que se fusionan con lo diverso. Con este proyecto, elige unir a las personas con la naturaleza y la tecnología, entre otros grandes desafíos que se encomendó.

“Nature-e”, capturar la verdad, expresarla y decirla

Alejandro vivió durante casi 9 meses en El Hoyo, Chubut, con su hija Lara y su perrita Sombra, allí los sorprendió la cuarentena cuando estaban viajando por la meseta patagónica para comenzar un nuevo proyecto sobre territorio e identidad. En ese tiempo llevó un diario de viaje de pandemia con la técnica de fotografía nocturna y una linterna con la que dibuja frases o palabras que él siente y quiere expresar. “Tomé la decisión de no volver a mi casa en la ciudad y quedarme junto a mi hija en una diminuta casa rodante en un bosque. Y los días fueron pasando y los meses fueron pasando y fui creando este diario visual sobre mi estadía en este nuevo territorio. Nuevo territorio, nueva identidad”, cuenta Chaskielberg.

“'Nature-e', es un proyecto que habla del momento que estamos viviendo. Trato de expresarlo con palabras, textos, con una linterna en la mano y exposiciones largas; dibujo en la toma fotográfica las palabras que quiero expresar”, comentó Alejandro. Y agregó: "Es un proyecto que muta según pasa el tiempo. Es un reflejo de mis sensaciones durante esta cuarentena eterna. Es una búsqueda necesaria para reinterpretar una naturaleza digital y pixelada que hoy vemos a través de las pantallas. Cuenta sobre un proceso personal de transformación y adaptación a un nuevo lugar. Y también es una búsqueda estética a partir de performances en el espacio, creadas con fuego, palabras escritas con linternas y animales".

Este trabajo fue también un nuevo giro de su obra en este tiempo especial, transformándose también en su paso de la cámara analógica a la digital: “Creo que tenemos que 'resetearnos'. Es un momento de crisis total y es tiempo de pensar cuáles son las historias que queremos contar”. Durante ese tiempo se dedicó a tomar una fotografía por día y subirla a Instagram: "todos los colores incluyen este bosque. Es paradójico, pero en este momento de la humanidad, estoy viviendo en la naturaleza, en las montañas de la Patagonia. Veo las noticias cuando puedo conectarme y el mundo me parece tan lejano que me impresiona. Mientras tanto sigo haciendo fotos, atravesando de esta forma la cuarentena. Intento hacer eco a las diferentes cosas que voy sintiendo y me pregunto qué tipo de imágenes son necesarias en este momento. ¿Alguien sabe?”.

"Pixels"

Cuando en 2019 trabajó en el proyecto “Pixels”, retratando gente en espacios naturales y el teléfono como fuente de luz, se propuso el juego de entender a las personas como píxeles de una gran imagen global, queriendo expresar la “manía de estar conectados”. Sin saberlo y de una manera que parecería premonitoria, conecta con el momento que estamos viviendo en tiempos de cuarentena, donde la tecnología, los teléfonos celulares son el medio donde podemos vernos y encontrarnos, y de ver todo lo que pasa a la distancia.

"Este proyecto trata sobre el gran vicio moderno de estar permanentemente conectados a la red. Nos esforzamos por dar una imagen virtual de nosotros mismos y eso nos hace perder el contacto con el momento presente y con la realidad. Vivimos una segunda vida en la red que puede llegar a ser más intrigante que la vida real. Hoy ya no podemos trabajar sin usar pantallas y estamos atrapados en esta forma de vida", comparte.

"Pixels" propone "el juego de entender a las personas como píxeles de una gran imagen global. Cada persona retratada elige un color en su pantalla y con ese color ilumina su rostro. Cada persona es representada visualmente por un color pleno y forma parte de una imagen creada por muchos puntos de color, como si se tratara de un puntillismo contemporáneo en la era digital", explica. De este modo, agrega, "el individuo se fusiona con lo diverso y aquí se nota la multiplicidad de nuestras comunidades. Este proyecto une a las personas con la naturaleza y la tecnología".

Su obra fotográfica fue presentada en la Brighton Biennial 2009; Daegu Photo Biennial Korea del Sur 2014; Ballarat International Photography Biennial en Australia 2015, y Bienalsur en Argentina 2019. Además, expuso en muchos otros festivales fotográficos de distintas partes del mundo. Ha sido uno de los maestros de la primera masterclass latinoamericana, organizada por World Press Photo y de la ISSP-International Summer School of Photography en Letonia. En 2018, presentó su charla en TEDx Río de la Plata Fotografías de la memoria tras el tsunami, donde cuenta cómo ayudó al pueblo de ÅŒtsuchi, Japón a reconstruir su pasado luego de la destrucción ocasionada por un tsunami.

Alejandro estaba en El Hoyo durante el incendio ocurrido en la Comarca Andina en marzo. En sus redes sociales compartió su crónica como testigo de esta tragedia y reflexiones acerca de lo ocurrido. También fotografías que tomó en casas quemadas y que sirvieron para dar a conocer las historias de los vecinos.

El último proyecto que compartió fueron las fotografías para el último disco de la orquesta de cumbia La Delio Valdez, El tiempo y la serenata, tomadas en la Patagonia. Para conocer más de su trabajo, se puede visitar su Instagram @alejandrochaskielberg y página web chaskielberg.com

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