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Máxima, la canillita que pide que la dejen trabajar tranquila en su parada

viernes 23 de julio de 2021
Máxima, la canillita que pide que la dejen trabajar tranquila en su parada

Máxima Márquez dice tener 56 años, haber nacido en Salta y criado desde muy pequeña en Buenos Aires hasta que hace algunos meses llegó a Comodoro, y las necesidades propias de estos tiempos de pandemia hicieron que de la noche a la mañana se convierta en canillita.

“Un día vine a Crónica y me llevé 5 diarios, los vendí todos; al otro día me llevé 10 y también los vendí; ahora vendo más de 30 y los domingos llevo muchos más ya que me quedo hasta las 3 de la tarde y me conviene” señalaba la mujer en su visita a este diario.

También contó que las primeras ventas las hizo en una de las esquinas de la calle Uruguay altura 13 de Diciembre, pero que mientras caminaba por las veredas fue acercándose a la entrada del supermercados La Anónima del barrio 9 de Julio, y que uno de los encargados de la seguridad privada le dijo que se alejara de la puerta o directamente se vaya a vender a otra parte, aunque agregó otro detalle: “Un día andaba por la vereda y hacía mucho frío, viento y llovía, yo estaba pasada de frío, pero en eso se me acerca otro de los hombres de la seguridad y me dice que el gerente pide que para no pasar tanto frío, me meta al recinto de entrada y así lo hice, y después seguí haciendo lo mismo e incluso ayudando a recoger los carritos”.

Pero, al parecer, los problemas aparecieron con el mismo encargado de seguridad privada que la había echado la primera vez. Cuenta Máxima que empezaron los hostigamientos con algunos que otros empujones y que en alguna oportunidad incluso tuvo que llamar a la policía.

“Los que van a esa sucursal saben bien y la policía lo sabe también que andan como 5 vagabundos a veces muy drogados que molestan a todo el mundo, y a ellos no les dicen nada; en este caso la propia policía me dio permiso para quedarme, pero los hostigamientos de esta persona, a las que se agregaron otras, sigue y eso me pone muy mal. Lo único que pido es que me dejen trabajar” comentaba Máxima Márquez ya al borde del llanto en su visita a este diario, y mostrando la documentación que la acredita como canillita habilitada en una ciudad donde muchos otros vendedores de diarios han pasado a retiro obligatorio o buscado otros trabajos acordes a los tiempos modernos.

“Esta señora suele ser irrespetuosa” dicen quienes mantienen la tranquilidad y vigilancia en el súper

Cualquier supermercado ya sea céntrico, en la loma o cualquier parte de la ciudad suele tener en sus alrededores gente que realizan “changas” para ganarse el sustento diario.

Están aquellos que ofrecen medias, especies, bolsas de residuos, golosinas. En sus cercanías están los conocidos como “trapitos” (limpieza de parabrisas) y entre tanta gente aglomerada, también suelen estar infiltrados algunos que otros exaltados por el consumo de bebidas u otras sustancias alucinógenas.

No es ninguna novedad para aquellas personas acostumbradas a ir de compras en forma periódica. Y quienes tienen que bregar para que reine la tranquilidad son los integrantes de la vigilancia privada y los policías adicionales.

Tarea para nada grata es para algunos de ellos toparse con algunas de estas personas bajo los efectos de tales sustancias. Y este diario que en anteriores publicaciones ha hecho mención de lo que suele suceder, dialogó también con algunos de los vigiladores privados, y en este caso y por la denuncia de Máxima Vázquez, con quienes cumplen tareas laborales en la sucursal “La Anónima” del barrio 9 de Julio.

Si bien no están autorizados a hablar de determinados temas como la denuncia de Máxima, sí manifestaron que su tarea consiste en cuidar determinados espacios. “Esto es una propiedad privada, más allá del ingreso de cientos de personas por día, aquellos que quieren vender sus productos pueden hacerlo en las veredas o en los alrededores, nosotros debemos cuidar el espacio que ocupan los clientes que entran y salen. Respecto a esta señora (por Máxima Márquez), apareció hace algunas semanas, en algunas ocasiones se ha mostrado irrespetuosa no solamente con nosotros o el policía adicional, sino también con la gente, y a veces suele reunirse con otros hombres jóvenes que deambulan en los alrededores, nosotros cumplimos simplemente con la tarea que tenemos encomendada” manifestaron a este diario los trabajadores de la seguridad privada del reconocido supermercado.

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