En menos de dos semanas, volvieron a robar en el comedor El Mesón de Trelew
El comedor y merendero El Mesón, ubicado en el barrio Costanera de Trelew, volvió a ser blanco de la delincuencia. A solo 10 días del último robo, el espacio solidario sufrió un nuevo ingreso, en un escenario que agrava la preocupación de quienes sostienen diariamente la asistencia alimentaria a familias de la ciudad.
Por el momento, no trascendieron detalles sobre las circunstancias del nuevo hecho ni sobre los elementos que podrían haber sido sustraídos. Sin embargo, la reiteración de los robos golpea directamente a una institución que depende de las donaciones y del esfuerzo de sus colaboradores para garantizar la preparación y entrega de alimentos.
El antecedente más reciente se remonta al domingo 11 de octubre, cuando delincuentes ingresaron al lugar y se llevaron dos garrafas de 10 kilos, un televisor de 32 pulgadas con su convertidor, carne, pollo, alimentos no perecederos, golosinas destinadas a los chicos y prendas de vestir.
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Las garrafas eran fundamentales para el funcionamiento del comedor, que no cuenta con conexión de gas y necesita esos elementos para cocinar. La sustracción de la mercadería y los insumos afectó la actividad cotidiana y puso en riesgo la preparación de más de 200 viandas.
Un golpe a quienes más necesitan la asistencia
El Mesón cumple una función social fundamental en el barrio Costanera y otros sectores de Trelew. Allí se preparan viandas para más de 200 personas y se brinda la merienda a unos 50 chicos. Cada robo no representa solamente una pérdida material: también compromete los recursos destinados a quienes dependen de esa ayuda para alimentarse.
Tras el primer episodio, Daniel Castillo, referente del espacio, había señalado que los autores podrían haber conocido el lugar donde se guardaban los elementos, aunque aclaró que no contaban con información certera para identificar a los responsables. También confirmó que se había radicado la denuncia policial y que personal de la fuerza había intervenido en el lugar.
La seguidilla de hechos vuelve a exponer la vulnerabilidad de los espacios comunitarios que funcionan con recursos limitados y sostienen tareas esenciales a partir de la solidaridad. Mientras se esperan precisiones sobre el nuevo robo, el comedor debe afrontar otra situación adversa e intentar mantener la asistencia a las familias y a los chicos que concurren diariamente.
La preocupación ya no pasa únicamente por recuperar lo perdido, sino también por evitar que la inseguridad termine afectando la continuidad de una ayuda alimentaria indispensable para decenas de familias de Trelew.