Energía nuclear lunar: el desafío tecnológico que enfrenta a Estados Unidos y China

Estados Unidos y la alianza entre China y Rusia aceleran sus planes para instalar reactores nucleares en la Luna. El objetivo es asegurar energía para bases permanentes, pero expertos alertan sobre los peligros de una posible catástrofe radiactiva.
miércoles 07 de octubre de 2026
La NASA acelera sus planes para construir un reactor nuclear capaz de operar sin mantenimiento cerca del polo sur de la Luna
La NASA acelera sus planes para construir un reactor nuclear capaz de operar sin mantenimiento cerca del polo sur de la Luna

Estados Unidos y la alianza entre China y Rusia compiten por instalar reactores nucleares en la Luna antes de 2036. Mientras la NASA busca concretar su despliegue para diciembre de 2030, científicos advierten sobre los graves riesgos de seguridad espacial.

El control de los recursos lunares, como el agua congelada, es el motor de esta carrera tecnológica. La NASA ha solicitado a sus contratistas desarrollar reactores capaces de operar sin mantenimiento cerca del polo sur lunar. Por su parte, el proyecto ruso-chino, denominado Selena, apunta a una operatividad plena para 2036, aprovechando la vasta experiencia de Rusia en energía nuclear civil y su acceso a uranio de alta seguridad. "En el campo de la energía nuclear espacial, Rusia prácticamente no tiene competidores", aseguró Mijaíl Kovalchukel, presidente del Instituto Kurchatov.

Desafíos técnicos y peligros latentes

La instalación de estas plantas es fundamental para sostener bases permanentes, especialmente durante las gélidas noches lunares que duran dos semanas terrestres. Sin embargo, la comunidad científica alerta sobre la fragilidad de los sistemas actuales.

Ante antecedentes de fallos en cohetes y sondas, expertos como Edwin Lyman, de la Unión de Científicos Conscientes, advierten que "si en esa ecuación introducimos la energía nuclear, la situación se vuelve potencialmente más peligrosa".

El riesgo de una catástrofe radiactiva

La posibilidad de un accidente durante el lanzamiento o una falla técnica en la superficie lunar preocupa a organismos internacionales. Leopold Summerer, director de un grupo de trabajo de la ONU, señaló que el riesgo durante el despegue es "enorme".

Un incidente similar al ocurrido en 1978 con el satélite Kosmos 954 en Canadá, donde se esparció material radiactivo en una vasta zona, es el escenario que los ingenieros intentan evitar. A pesar de la viabilidad técnica, Katy Huff, de la Universidad de Wisconsin-Madison, concluyó que "cuanta más energía necesiten, más desafiante y riesgosa será su construcción".