Una mirada desde la psicología social | Columna de opinión exclusiva Diario Crónica

En la esquina…, a la derecha por favor

Intentar comprender las dinámicas políticas de la América Latina contemporánea a través del tamiz exclusivo de las urnas resulta insuficiente. Reducir el avance de las ideas de derecha a un vaivén electoral o a un fenómeno coyuntural de descontento pasajero impide observar el verdadero fenómeno de fondo, la mutación en la arquitectura cultural, la psiquis social y la vida cotidiana de nuestras sociedades.
lunes 05 de octubre de 2026

Por Gabriel Sánchez – [email protected]

A través de una mirada sobre la crisis de las instituciones tradicionales, la transformación de mundo del trabajo informacional y la penetración de las plataformas digitales, desarticulo la idea de que el viraje a la derecha sea el resultado de un dogmatismo repentino,
cómo amplios sectores de la población adoptan premisas de derecha como práctica y adaptativa ante la ineficacia del Estado, la inseguridad creciente y el distanciamiento de las élites políticas.

En un momento donde la conversación pública tiende a la polarización estéril, este trabajo aporta un marco para entender la reconfiguración del "sentido común" latinoamericano. No es un análisis sobre la derecha, sino de un espejo incómodo sobre las contradicciones de la modernidad en nuestra región y la aparición de una nueva subjetividad política, la de la persona que, ante la fragilidad de lo colectivo, decide asumir el destino en sus propias manos. 

Los invito a adentrarse en estas líneas no desde el prejuicio, sino desde la voluntad analítica de comprender las fuerzas invisibles que están moldeando el presente y el futuro.

Desarrollo

Analizar el actual giro hacia la derecha como un proceso progresivo y sociocultural, y no como una suma de episodios electorales aislados, permite percibir transformaciones más profundas en la subjetividad colectiva. Esta gradual tendencia social responde a la consolidación de nuevos marcos de sentido, cambios en la percepción de amenazas y la reconfiguración de la psicología del individuo (Derecha radical y subjetividad política en la América Latina contemporánea, Revista Postdata, 2023).

El desgaste de expectativas y la "fatiga institucional"

La permanencia prolongada o recurrente de la izquierda en el poder generó altas expectativas de justicia distributiva. Sin embargo, cuando estas promesas chocan contra el estancamiento económico, la corrupción y el deterioro del gasto público, la ciudadanía percibe que las estructuras estatales tradicionales o de bienestar son incapaces de resolver sus necesidades materiales inmediatas.

Este desencanto desactiva los sentimientos colectivistas e impulsa respuestas de corte individualista y pragmático. Ante la ineficiencia percibida de un Estado benefactor "robusto", cobra atractivo la narrativa que promueve la reducción del aparato estatal, la meritocracia y la autonomía individual.

Exigencia de orden y seguridad

En gran parte del continente sudamericano, la expansión del delito, el crimen organizado y la violencia urbana modificó el orden de prioridades en la pirámide de necesidades colectivas. Las demandas prioritarias viraron desde los derechos sociales y la equidad hacia la seguridad, el orden público y la certidumbre.

La exposición prolongada a un entorno de vulnerabilidad reduce la tolerancia a la ambigüedad. Ante este escenario, la población busca respuestas categóricas y liderazgos de autoridad firme, lo que convalida progresivamente opciones de carácter conservador o libertario.

Del colectivo al “empresario de sí mismo”

A juzgar por lo que observo en mi ciudad natal, Comodoro Rivadavia, el crecimiento del trabajo informal, las economías independientes, las plataformas digitales de servicios y los microemprendimientos están reconfigurando la psiquis laboral. La noción de lo colectivo se percibe crecientemente ineficaz, lo que refuerza el mérito personal, la autogestión y la libertad de mercado como la única vía real de progreso. El grupo virtual de mi barrio, por ejemplo, agrupa a 330 personas; de ellas, casi la mitad ofrece servicios de transporte, gastronomía, bienestar, productos de elaboración propia o reventa.

La narrativa progresista tradicional, centrada en la acción pública y la presión fiscal, choca psicológicamente con una persona que percibe al Estado no como un protector, sino como un obstáculo burocrático y regulatorio para su esfuerzo diario.

La batalla cultural y el nuevo ecosistema informacional

El contexto actual refleja una transformación no solo socioeconómica, sino también cognitiva e informacional. Las plataformas digitales y sus algoritmos priorizan los mensajes inmediatos, emocionales y reactivos; una dinámica que la derecha capitaliza al adaptar sus narrativas al lenguaje de las redes sociales, logrando una fuerte resonancia en el segmento joven.

En contraposición, la centralidad de las agendas progresistas acentuó la desconexión con los sectores populares, quienes perciben el debate político formal como un discurso ajeno a sus urgencias cotidianas.

COLOFÓN

Entender el nuevo escenario político latinoamericano exige abandonar las lecturas simplistas que reducen el cambio social a un alejamiento ideológico momentáneo o a una manipulación mediática. Lo que presenciamos es la cristalización de una "práctica de la supervivencia", donde el Estado prometió contención y entregó ineficiencia o desprotección, mientras la persona construyó su propia trinchera en la autogestión, la certidumbre y el mérito propio.

Veo que el desafío no reside en cuestionar lo nuevo, sino en acordar qué tipo de pacto deberemos escribir para refundar la idea de lo colectivo sin ahogar la autonomía personal.

Mientras las propuestas políticas insistan en viejos esquemas frente a una ciudadanía que ya cambió sus coordenadas, esta seguirá encontrando en la derecha no una fe doctrinaria, sino la herramienta más eficiente para habitar las incertidumbres del presente (María Esperanza Casullo y Harry Ingham, 2023).