Estadísticas de INDEC

El umbral de la riqueza en Argentina: Cuánto hay que ganar para estar en el 10% más rico

De acuerdo con las estadísticas oficiales del Indec correspondientes al cuarto trimestre de 2025, el 10% de los hogares con mayor poder adquisitivo del país percibió ingresos por encima de los 3,6 millones de pesos mensuales, evidenciando una marcada distancia respecto a los sectores de menores recursos.
lunes 06 de abril de 2026
Según el Indec, una familia necesita más de $3.644.000 por mes para integrar el 10% de hogares con mayores ingresos.
Según el Indec, una familia necesita más de $3.644.000 por mes para integrar el 10% de hogares con mayores ingresos.

Un reciente informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reveló que para formar parte del estrato socioeconómico más elevado de la Argentina, un grupo familiar debió registrar ingresos superiores a $3.644.000 por mes durante el cierre del año pasado. Estos datos se desprenden de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), la cual releva la situación social en los 31 principales aglomerados urbanos de la nación.

Este valor establece el punto de partida para acceder al décimo decil, el segmento que nuclea a las familias con mejores condiciones económicas en la escala de distribución.

Dispersión y promedios en el segmento superior

Dentro de este grupo de mayores ingresos, el organismo estadístico detectó una heterogeneidad considerable. Los montos familiares en el decil más alto oscilaron entre un piso de $3.644.000 y un techo de $25.900.000 mensuales. En promedio, los hogares situados en esta franja percibieron $5.621.438.

En términos de alcance demográfico, este 10% superior está integrado por 1.004.001 hogares, lo que representa a 3.460.545 personas (un 11,6% de la población total alcanzada por el relevamiento).

 

 

Comparativa entre los distintos niveles de la escala

La desigualdad se hace notoria al observar los escalones inferiores. El noveno decil, situado justo por debajo del segmento más rico, comprende ingresos de entre $2.670.000 y $3.644.000, con una media de $3.095.222. Por su parte, el octavo decil registró ingresos de $2.100.000 a $2.670.000, con un promedio de $2.367.780.

En la base de la pirámide, el primer decil —el 10% con menos recursos— percibió montos que van desde los $3.000 hasta los $566.000, alcanzando una media mensual de apenas $374.278.

 

 

Valores medios y disparidad de género

El informe destaca que el ingreso promedio de los trabajadores ocupados se situó en $1.068.540, mientras que la mediana —el valor que divide a la población en dos partes iguales— fue de $800.000. Según el relevamiento, el 62,6% de los ciudadanos (18,8 millones de personas) contó con algún tipo de ingreso, promediando de forma individual $1.011.863.

Asimismo, persisten diferencias estructurales según el sexo de los perceptores:

  • Hombres: promedio de $1.191.364

  • Mujeres: promedio de $838.336

El impacto de la informalidad laboral

El universo de los asalariados sumó a 9,5 millones de individuos, con una remuneración media de $1.082.635. Sin embargo, la brecha es drástica entre quienes poseen empleo formal y quienes no: aquellos con descuento jubilatorio promediaron $1.321.353, mientras que el personal sin aportes percibió un promedio de $651.484, lo que ratifica la incidencia del trabajo no registrado en la pérdida de poder de compra.

Desigualdad y dependencia de asistencia estatal

En lo que respecta al índice de Gini, que mide la inequidad (donde 0 es igualdad absoluta y 1 es desigualdad total), se registró una cifra de 0,427 para el ingreso per cápita familiar en el último trimestre de 2025. Esto representa una reducción leve frente al 0,430 del mismo período de 2024 y al 0,431 del tercer trimestre del año pasado. A pesar de esto, la distancia entre la mediana del decil 10 y la del decil 1 se mantuvo estable, siendo la diferencia de 13 veces.

Finalmente, el Indec analizó el origen de los recursos. A nivel general, el 79,2% de los ingresos son de carácter laboral y el 20,8% no laborales. No obstante, en el primer decil, la dependencia de fuentes no laborales (como asistencia estatal o jubilaciones) escala al 67,7%, mientras que en el sector más rico ese porcentaje cae al 12,3%.

Con información de BAE Negocios.