Informe especial de Diario Crónica
La paradoja de la "economía dual": Por qué el PBI crece pero el empleo sigue en rojo
Los últimos datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicados por el INDEC terminaron de cristalizar el debate sobre el rumbo de la economía argentina. Con un crecimiento interanual del 1,9% en enero y una leve suba mensual del 0,4% (desestacionalizada), el Gobierno nacional saca pecho con lo que denomina el "pico de actividad" de los últimos años. Sin embargo, detrás del promedio estadístico se esconde una fractura que separa a los sectores ganadores de los que aún no logran salir del fondo.
El informe oficial revela que el crecimiento de enero fue impulsado casi exclusivamente por un puñado de sectores primarios y de capital intensivo. La Pesca (+50,8%) y la Agricultura (+25,1%) fueron los grandes dinamizadores, aprovechando la comparación contra un 2024 de baja base y una consolidación de las exportaciones.
A este pelotón se sumó la Explotación de Minas y Canteras (+9,6%), traccionada por el litio y Vaca Muerta, y la Intermediación Financiera (+7,7% o +17,2% según el segmento).
El crecimiento actual está traccionado por un "triunvirato" de sectores que operan con niveles de eficiencia global: el Agro (+44%), la Minería (+18%) y el Sector Financiero (+18%). Estos rubros, junto con la energía de Vaca Muerta, son los responsables de que el indicador general de actividad esté en los "picos históricos" que celebra la administración libertaria.
Sin embargo, el dato que subyace es la incapacidad para derramar bienestar inmediato: estos sectores solo generan el 9% del empleo registrado en el país. Son islas de capital intensivo que generan divisas, pero no puestos de trabajo masivos.
La otra cara: el derrumbe del empleo urbano
En la otra orilla se encuentran los sectores "trabajo-intensivos", aquellos que definen el humor de la clase media y baja.
Con una caída del 14% interanual y un desplome acumulado del 28% en 2024, el sector de la construcción ha perdido 100.000 empleos desde 2023 debido al freno de la obra pública y la lenta reacción de la privada. La industria, por su parte, retrocede un 9%, con una capacidad ociosa que tiende a asfixiar a las PyMEs y una pérdida neta de 65.000 puestos laborales. El comercio, el gran termómetro del consumo masivo, cae 4,6%, reflejando un mercado interno agotado.
¿Quiénes ganan en la nueva Argentina?
La dualidad salarial es quizás la más dolorosa. El 30% de la pirámide social ha logrado proteger su patrimonio, viendo incluso cómo sus ingresos se duplicaban en dólares en los últimos dos años. Esto explica por qué, mientras los supermercados reportan caídas, la venta de autos y los viajes al exterior muestran cifras vibrantes.
Para el 70% restante, la realidad es la de una "L": una caída que tocó fondo en 2024 pero que no muestra una recuperación en "V", sino un estancamiento horizontal.
El desafío de 2027
La economía argentina logró estabilizar sus variables macro y encender sus motores extractivos, pero el puente hacia una recuperación inclusiva parece más largo de lo previsto. Las empresas ya han terminado su etapa de diagnóstico y comienzan a abrazar el nuevo modelo.
La gran pregunta para el futuro político es cuánto tiempo podrá sostenerse una macroeconomía que vuela sobre una microeconomía que aún camina entre los escombros de la industria y la construcción.
Informe redactado con información oficial de INDEC