River

La despedida a un ídolo eterno

El Muñeco deja el banco de suplentes de River y su salida no será una más. El dolor atravesó a todos los hinchas, que no dejó de cantar y aplaudir al ídolo en su última función.
jueves 26 de febrero de 2026

Se va. Por la puerta grande, como se deben retirar los ídolos. Pero no por lo hecho en esta segunda etapa como entrenador de River, sino por todo el bronce de aquella primera parte y esos ocho años seguidos de gestas deportivas y gloria.

Marcelo Gallardo ya no será el director técnico Millonario a partir de mañana y, de ahora en adelante, solamente restará saber si el futuro le dará la chance de que haya un nuevo mañana, con el que desde hoy ya sueñan la mayoría de los fanáticos, que al grito de "Muñeco, Muñeco" lo despidieron del Monumental en la previa al partido con Banfield.

Sin plaqueta recordatoria, sin ningún tipo de homenaje, como si fuese un partido más, aunque en el convulsionado 'Mundo River' todos saben que este melancólico atardecer no será uno cualquiera en la fastuosa historia riverplatense. Es el día de la despedida del muchacho de la estatua y semejante bulto sobre los hombros, no es para cualquiera.

Nada o, tal vez, muy poco importen los malos resultados acumulados por el Muñeco en este año y pico al frente del fútbol de la Banda. Menos, los millones de dólares invertidos en sus malas decisiones. Gallardo, para estos 'descerebrados' que revientan las tribunas, es intocable. Por aquello de otrora y por ese peso específico ganado.

Lágrimas, los flashes de los teléfonos que nunca faltan por Núñez y la nostalgia a flor de piel.

Se va Marcelo Daniel, el pibe de Merlo que nació y se gestó entre estos pasillos, que son capaces de devorar a cualquiera. Es que no hay Muñeco que se aguante la presión de un equipo que debe ganar y, si se puede, gustar y golear. Una cuestión de identidad que no es para cualquiera y que hasta es capaz de llevarse puesto a un producto muy de la casa.

"Que la noticia no tape la historia. Gracias eternas Muñeco y cuerpo técnico", decía el trapo enorme que adornaba a la platea San Martín y que preparó, especialmente, la Subcomisión del Hincha para esta última función, repleta de emoción y con un solo protagonista: el Muñeco que, a partir de hoy, sí será eterno.