El Gobierno posterga la actualización del IPC y mantiene la medición actual de la inflación

El Ministerio de Economía decidió frenar la implementación del nuevo índice de precios, priorizando la estabilidad de la métrica vigente durante el proceso de desinflación. Esta determinación provocó el recambio de autoridades en el organismo estadístico.
lunes 02 de febrero de 2026
El nuevo IPC preveía una canasta más representativa de los hábitos actuales, con mayor peso de servicios, y menos en alimentos y bebidas.
El nuevo IPC preveía una canasta más representativa de los hábitos actuales, con mayor peso de servicios, y menos en alimentos y bebidas.

La gestión nacional resolvió suspender la aplicación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) que estaba prevista para este inicio de año. El ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que se continuará utilizando la canasta vigente para registrar la evolución de los precios, argumentando que no resulta oportuno realizar la transición en este momento. Esta decisión técnica derivó en la salida de Marco Lavagna y la asunción de Pedro Lines al frente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

Los detalles de la medición postergada

El proyecto de actualización buscaba reemplazar la estructura de consumo actual —basada en datos del año 2004— por una nueva fundamentada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017-2018. El objetivo de este cambio es lograr que el índice refleje con mayor fidelidad los hábitos actuales de la población.

A pesar de que el Indec había señalado que enero de 2026 era el periodo ideal para el lanzamiento por cuestiones de comparación estadística, Caputo sostuvo que "no hay necesidad de cambiar el índice ahora". Según el titular de Hacienda, las pruebas realizadas con la nueva metodología arrojaron variaciones mínimas respecto a la medición tradicional.

Cómo es el nuevo índice que espera

La estructura renovada propone cambios significativos en la ponderación de los rubros. Entre las modificaciones principales se encuentran:

  • Ampliación de categorías: El índice pasaría de 12 a 13 divisiones, incorporando de forma específica a los seguros y servicios financieros.
  • Reconfiguración de pesos: Se reduciría la incidencia de alimentos y bebidas e indumentaria en el total.
  • Mayor peso de servicios: Ganarían relevancia el transporte, la telefonía móvil, las plataformas de streaming y los gastos de vivienda, que incluyen alquileres y tarifas.

Desde el Banco Central se analizó que esta estructura sería menos vulnerable a las oscilaciones del tipo de cambio, pero mostraría una mayor sensibilidad ante ajustes en tarifas, salarios y expensas.

Impacto político y nuevas autoridades

La postergación del índice, que formaba parte de los compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), tensó la relación en la cúpula del organismo. Ante la partida de Lavagna, la conducción quedó a cargo de Pedro Lines, un técnico de carrera reconocido por su trayectoria en la institución.

El Gobierno busca que el IPC de enero valide la tendencia de desaceleración de precios, en un contexto donde el presidente Javier Milei proyecta que la inflación se acerque a niveles mensuales de un solo dígito para el segundo semestre del año.

Con información de BAE Negocios.