Categoría A

Newbery ganó, pero la historia parecía ya sentenciada

Con un gol de Gabriel Gallardo, Jorge Newbery superó con justicia a General Saavedra. Sin embargo, desde antes del pitazo inicial ya se respiraba la sensación de que el destino del “Lobo” estaba prácticamente sellado.
lunes 08 de diciembre de 2025

El tropiezo en Laprida había marcado su futuro y lo había dejado dependiendo de un milagro ajeno: que el último de la tabla -último, descendido y sin triunfos en todo el torneo- pudiera quitarle puntos a un Petroquímica sólido, líder y de gran presente futbolístico. La esperanza era mínima y extremadamente frágil.

Aun así, Newbery encaró el partido con intensidad y con un despliegue bien arriba. Dominó ampliamente el primer tiempo y ahí halló la ventaja. Y si bien en el complemento no mostró la misma consistencia a pesar de la superioridad numérica -fue expulsado Bruno Varela-, generó alternativas como para estirar el marcador. Pero también sabía que, más allá de su rendimiento, su futuro ya estaba escrito… y no incluía su nombre en la final del campeonato.

 

El partido

 

El local tomó la iniciativa desde el arranque. Rápidamente, copó el terreno rival y comenzó a generar presencia en el área visitante, primero con centros que llevaron inquietud y luego con un remate de media distancia de Leonardo Valdez que obligó al arquero a intervenir para tirarla a un costado.

El control fue casi absoluto. Cada intento de Saavedra por salir jugado encontraba una respuesta limpia y firme de Newbery, que recuperaba, distribuía y volvía a instalarse en campo contrario sin mayores contratiempos. Con Giacovino desequilibrando en la mitad de la cancha y con la velocidad punzante de Valdez en ataque, el Lobo insinuaba cada vez más peligro.

Fue así como el propio Giacovino dispuso de dos remates francos que fueron bien defendidos por la defensa visitante, con jugadores tirándose al piso para bloquear disparos. Incluso hubo un remate que dio en el caño, señal clara de la insistencia local.

Un tiro libre de Gabriel Toledo añadió otra situación clara en un tramo del juego en el que las llegadas comenzaron a multiplicarse y el gol parecía cuestión de tiempo.

Finalmente, se dio la lógica: tras un centro al área, Gabriel Gallardo apareció para establecer el 1-0, un resultado que reflejaba exactamente lo que había sucedido en el campo. El marcador hacía justicia a la superioridad futbolística de Newbery.

 

 

Un complemento diferente, pero con la misma tónica

 

En los primeros minutos del segundo tiempo, Saavedra intentó adelantar sus líneas para presionar un poco más arriba.

Logró, en parte, mover el desarrollo hacia campo rival, aunque sin generar profundidad real. Cada vez que Newbery recuperó la pelota en la mitad de la cancha, volvió a tener oportunidades como para aumentar la diferencia.

Valdez estuvo cerca con un disparo cruzado que salió apenas desviado y luego Schwarzenberg probó con un remate que se fue por arriba.

Saavedra, pese a la desventaja, encontró orden y por momentos manejó más la pelota. Subió con frecuencia por los costados y trató de lastimar, pero en ese adelantamiento dejó espacios que Newbery intentó aprovechar. El Lobo, aun sin ser tan preponderante como en la etapa inicial, dispuso de alternativas para convertir el segundo tanto.

 

El cierre: dignidad visitante y resignación local

 

El conjunto visitante terminó redondeando una actuación digna, especialmente en el complemento. Supo sobreponerse a la expulsión de Varela, administró la pelota cuando pudo y le discutió la tenencia al dueño de casa. Mostró carácter pese a la inferioridad numérica y le jugó de igual a igual al Lobo, aunque le faltó profundidad y resolución.

En Newbery, en cambio, se mezcló la búsqueda futbolística con una inevitable sensación de resignación. El equipo jugó, generó y buscó, pero sabía que en Kilómetro 3 llegaban noticias que anulaban cualquier ilusión. La victoria parcial -y luego definitiva- de Petroquímica iba cerrando todas las puertas.

El Lobo ganó, jugó un buen partido y fue superior. Pero la final ya tenía dos lugares reservados, y ninguno llevaba su nombre.