El precio de la carne vuelve a presionar la inflación
La suba responde a una combinación de factores: menor disponibilidad de hacienda, reacomodamiento de precios tras meses de atraso y la presión de los compradores para asegurar volumen.
Aumento en la hacienda y traslado al mostrador
Sergio Pedace, vicepresidente de la Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA), explicó que el novillo “valía $8.000 al carnicero y ahora le llega a $9.000 el kilo”. Además, destacó que en términos de hacienda el precio máximo pasó de $3.500 a $4.500 por kilo desde fines de septiembre. Este aumento ya se refleja en los precios mayoristas y comenzará a impactar de manera significativa en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de noviembre.
Factores detrás del aumento
El ajuste en los precios se debe a la menor disponibilidad de ganado, producto de la estacionalidad y decisiones de los productores, y al reacomodamiento luego de meses de atraso en los valores. A esto se suma la presión de los compradores por asegurar volumen de hacienda, lo que genera un traslado rápido de los incrementos hacia los consumidores.
Evolución semanal y acumulado anual
El movimiento de precios queda en evidencia en los registros de operaciones semanales. Tras un septiembre con un alza acumulada de 30,59%, la hacienda aceleró en octubre, cerrando el mes con un incremento del 45,69%. En noviembre, las semanas 46, 47 y 48 registraron subas del 6,76%, 4,51% y 4,62%, respectivamente, llevando el incremento acumulado del año a 68,67%.
Impacto en la inflación
Este aumento sostenido en la carne vacuna no solo afecta a los consumidores, sino que también genera presión directa sobre los índices oficiales de inflación, especialmente en los rubros de alimentos y consumo masivo. Según los referentes del sector, el efecto en el IPC será significativo, marcando un desafío adicional para la economía doméstica y la planificación de precios en los próximos meses.