Fútbol de Veteranos
Muerte inesperada, irrespetuosidad súbita
El fallecimiento es vehículo inevitable de dolor. Cruza fronteras para manifestarse con lo más intenso de cuerpo y alma. La muerte provoca reacciones difíciles de encauzar.
Por esas razones, el respeto es la reacción que envuelve a los más cercanos, a los que miden con la vara de la empatía, el padecimiento que atraviesa el otro.
Pero en este mundo de las urgencias, de la aprobación adictiva y de la inmediatez por manifestar antes que nadie la desgracia de otros, confunde hasta convertirse en irrespetuosidad súbita.
La utilización del infortunio como imán para las vistas de publicación digital, desconoce límites. Interesa muy poco si la novedad tiene incorporada datos inexactos o lejanos a la veracidad. Sólo importa exponer, sin medida empática.
Si seguiste hasta acá, la introducción es para hacer referencia a títulos que refirieron al fallecimiento de tres personas ligadas al fútbol de veteranos.
Portales digitales mencionaron: "Suspensión del fútbol de veteranos por fallecimiento de tres jugadores". ¿Mentira? No. ¿Verdad a medias? Si.
La insinuación del título sugiere que tres personas fallecieron mientras jugaban al futbol. Es lo que el raciocinio adopta por lógica inercia, por el desacostumbramiento a saber algo más de lo que el título lanza con el propósito de remover el morbo intestinal.
Y en la confusión, en la revuelta de la publicación con verdades a medias, la frase más escuchada entre domingo y lunes fue, "¿Viste?, murieron tres jugando en el futbol de veteranos".
No fue así. El lamentable hecho padecido en una cancha fue sólo el de Walter Cepeda, quien estaba jugando en Luz y Fuerza frente a Deportivo América, en la cancha de Veteranos de Laprida, partido enmarcado en la categoría mayores de 60 años. Cepeda se descompensó y recibió RCP para mantenerlo con vida hasta el arribo de la ambulancia (25' aproximadamente). Fue atendido y trasladado en la ambulancia, pero no pudo resistir y habría fallecido en el trayecto hacia el Hospital Alvear.
Los otros dos lamentables decesos fueron por circunstancias alejadas a la actividad del fútbol de veteranos.
Jorge Belizán, quien supo jugar en Fundadores de Rada Tilly (mayores de 65 años), ya no estaba en la lista de buena fe por una enfermedad que lo había alejado de las canchas. Emblemático representante de las diferentes categorías del "aurinegro", Belizán estaba internado en el momento del desenlace.
El restante fallecimiento tampoco sucedió en una cancha. Hernán Friggione, el león de la melena al aire, cayó en una depresión que derivó en la peor decisión de todas. Jugador de Súper Seniors en Tiro Federal, Hernán dejó un inmenso sufrimiento en la cantidad innumerable de quienes lo tuvieron como incondicional compañero en la cancha y en la vida.
Sin estridencias y lejano del efecto "click bait", es lo que pasó este fin de semana. Lamentables los sucesos, atroz el tratamiento de la realidad.
A.C.