Crimen del mecánico en Trelew: testigos que no declaran, allanamientos que no se hacen y un asesino libre

A cuatro días de un asesinato que habría sido por error en la zona oeste de la ciudad, no hay detenidos, la policía no encontró el arma y crece la indignación entre los vecinos del extinto Jonathan Pablo Prim (45).
jueves 11 de septiembre de 2025
Jonathan Prim, el mecánico asesinado en Trelew.
Jonathan Prim, el mecánico asesinado en Trelew.

Trelew (Agencia) La policía rastreó el sector donde mataron al mecánico el lunes por si existen cámaras de seguridad y no encontró ninguna. Dice que nadie quiere aportar datos de lo ocurrido; pero en la investigación del caso -que hasta ahora no tenía detenidos- no se descarta la realización de allanamientos en busca del arma utilizada.

Aún persiste la confusión entre si a Jonathan Pablo Prim (45) lo mató una bala perdida o lo confundieron con un presunto ladrón y vendedor de drogas al que el homicida de Prim y un cómplice perseguían a los balazos en una moto hasta encontrarse con la víctima, que en ese momento arreglaba una camioneta fuera de su casa en compañía de uno de sus hijos: justamente, eventual testigo presencial del crimen de su padre.

A todo esto, vecinos del sector persisten en las redes sociales demostrando su indignación por lo sucedido. Desde varios perfiles de Facebook suman cada día más las críticas hacia la policía por la falta de patrullajes y por la impunidad con la que se mueven los ladrones y vendedores de droga, según aseguran. Denuncian además que son habituales las balaceras entre marginales a cualquier hora del día.

El hecho, como ya informó Crónica, sucedió a plena luz del día en el barrio Los Pensamientos, en un sector periférico del oeste de Trelew.

Fue el lunes alrededor de las 15 en calle Gualjaina al 500, frente al domicilio del mecánico, curiosamente, a metros de donde la policía custodia durante las 24 horas una vivienda que había sido usurpada. A la vuelta de ese lugar, el mecánico Prim se encontraba reparando una camioneta en la vereda de su casa en compañía de uno de sus hijos, cuando recibió los tiros que acabarían con su vida. 

El cuerpo del mecánico fue entregado a la familia para que le dieran cristiana sepultura luego de que le practicaran la autopsia, con la que se confirmó que el tiro que le cegó la vida ingresó por una axila, impactando en el corazón. El arma empleada sería un revólver 38, aunque se había hablado de un pistola 9 milímetros.