Recorte, privatización y posibles cierres: el plan del Gobierno para los medios públicos
Con la designación de nuevas autoridades en el área de medios, el Gobierno acelera su plan de ajuste y reestructuración, con la mira puesta en una eventual privatización. El objetivo libertario es claro: achicar el aparato estatal en comunicación y, en algunos casos, cerrarlo por completo si no prospera la venta.
En las últimas semanas, fueron confirmadas dos figuras clave para avanzar con esta transformación: Carlos Curci, exvocero de la Sociedad Rural, asumió al frente de Radio y Televisión Argentina (RTA); y Bárbara Pintelos, economista sin experiencia en medios, quedó a cargo de la Subsecretaría de Medios. Ambos perfiles responden a la lógica de recorte: no provienen del sector y llegan con la misión de "achicar todo", según fuentes oficiales.
La hoja de ruta del oficialismo incluye varios frentes. Por un lado, la reducción drástica de personal: en RTA, con más de 2200 empleados, se planea recortar hasta la mitad. Lo mismo ocurrirá con la TV Pública (cerca de 900 trabajadores) y Radio Nacional, que hoy cuenta con más de 1100 empleados en todo el país.
En todos los casos, la primera opción sería ofrecer retiros voluntarios, aunque no se descartan despidos si no se alcanza el objetivo de reducción.
Por otro lado, algunas señales podrían ser cerradas o privatizadas. Es el caso de la exContenidos Públicos —ahora renombrada como Contenidos Artísticos e Informativos SAU—, que figura como candidata al cierre. También Paka Paka, el canal infantil, podría ser derivado a otra área, vendido o directamente desactivado.
La agencia APESAU (antes Télam), que maneja la escasa pauta oficial, también sufriría recortes de personal. Desde sectores aliados, como el PRO, ya hubo críticas por considerar que "solo se cambiaron nombres" en lugar de avanzar con verdaderas privatizaciones, algo que desde el Gobierno niegan.
El plan de achique se profundiza mientras Manuel Adorni, vocero presidencial, lanzó su propio programa para desmentir noticias falsas. El contenido, con estética similar a “6-7-8” y a “Con el mazo dando”, podría transmitirse por la TV Pública o un canal de streaming libertario.