Acuerdo con el FMI: Milei festeja con Caputo, pero aún falta la aprobación del directorio
El Gobierno de Javier Milei consiguió esta semana un acuerdo técnico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para un nuevo programa de financiamiento por 20.000 millones de dólares. Se trata de un primer paso clave para la administración libertaria, que se produce en medio de una fuerte volatilidad cambiaria y una inflación que no cede.
El entendimiento técnico fue celebrado en redes por el propio Milei, quien compartió una foto abrazando al ministro de Economía, Luis Caputo, acompañada de la frase “¡Vamos, carajo!”. Caputo, por su parte, publicó el documento oficial del Fondo que confirma la aprobación preliminar del acuerdo.
Este nuevo programa se enmarca dentro del Servicio Ampliado del FMI (SAF), que implica plazos más extensos de repago y está diseñado para países con necesidades estructurales. Sin embargo, el entendimiento aún debe pasar por el filtro más importante: la aprobación del Directorio Ejecutivo del organismo multilateral.
Quiénes deciden
El Directorio está compuesto por 24 directores ejecutivos, cada uno con un peso de voto proporcional a la cuota que su país aporta al FMI. Allí, Estados Unidos es el actor dominante con el 16,74% de los votos, lo que le otorga un poder de veto en decisiones clave, ya que el Fondo exige mayorías calificadas del 85% para avanzar en ciertas políticas.
Junto a EE.UU., Japón (6,14%), China (6,08%), Alemania (5,31%), Francia y Reino Unido (ambos con cerca del 4%) figuran entre los miembros con más poder de decisión. En cambio, Argentina ocupa una silla compartida con Bolivia, Chile, Paraguay, Perú y Uruguay, actualmente representada por el economista venezolano Luis Cubeddu. Si bien la silla del Cono Sur tiene voz, su peso relativo no alcanza para inclinar la balanza en votaciones decisivas.
Dólar, inflación y deuda: el contexto de urgencia
El anuncio del acuerdo llega en un contexto de presión sobre los mercados: el dólar informal subió más de un 20% en las últimas semanas, y la inflación acumula dos meses consecutivos al alza. A eso se suma una fuerte caída del poder adquisitivo, y una recesión que golpea el consumo.
Para el gobierno, el acuerdo con el FMI representa oxígeno. La administración Milei busca cerrar cuanto antes la aprobación definitiva para acceder al primer desembolso y reforzar las reservas del Banco Central. Según trascendió, uno de los objetivos es garantizar liquidez suficiente para afrontar pagos y sostener la transición hacia un nuevo esquema monetario, que incluiría la salida del cepo cambiario.
La sombra del pasado y el fantasma del 2018
Luis Caputo, actual ministro de Economía, ya tuvo un rol protagónico en la negociación del acuerdo firmado en 2018 con el FMI, durante la gestión de Mauricio Macri. Aquel préstamo fue el más grande en la historia del organismo: 52.000 millones de dólares, de los cuales Argentina ya recibió la mayoría y aún debe devolver una parte significativa.
Ese crédito marcó un punto de quiebre en la relación del país con el organismo, y es uno de los principales condicionantes del nuevo programa. El Fondo exige garantías para que el programa sea sostenible y se eviten los desvíos que ocurrieron con el acuerdo anterior.
América Latina, los aranceles y las tensiones globales
El acuerdo también se da en un contexto global de creciente tensión comercial. Argentina no está exenta: aún persisten los efectos de los aranceles del 10% que impuso Donald Trump durante su presidencia, y que afectaron a productos clave de exportación argentina como acero, alimentos, químicos, textiles e insumos industriales.
En su reciente campaña, Trump volvió a insistir con una política de “America First” y se burló de países que buscan negociar con él: “Me están llamando, besándome el culo”, dijo en un acto de campaña, dejando en claro que volvería a aplicar mano dura con las economías en desarrollo. La postura de EE.UU. en el Directorio del FMI también podría reflejar esa línea de endurecimiento frente a países con alto nivel de deuda como Argentina.