Un cierre digno para Huracán y una final garantizada para General Saavedra

Huracán no pudo revertir la diferencia de la ida, ganó 1-0 con tanto de Valentino Digorado y cerró la temporada con un gran segundo tiempo en donde primó el esfuerzo. Saavedra que cuidó excesivamente la diferencia lograda en la ida, ahora jugará la final entre la sidra y el pan dulce.
domingo 29 de diciembre de 2024
Un cierre digno para Huracán y una final garantizada para General Saavedra
Un cierre digno para Huracán y una final garantizada para General Saavedra

Casi todo el peso y la responsabilidad lo cargó Huracán en sus espaldas; levantar un 1-3 y mover las piezas hasta donde se pueda. El Globo terminó apostando a un mediocampo de doble llave: mucha gente para hacerse de la pelota e intentar imponer el ritmo. Digorado, un media punta adelantado por las circunstancias y todo un dispositivo desplegado en función de cortarle los espacios un rival confiado y rápido para despegar en la contra.

Es que Deblinger fue siempre una opción potable a lo igual que Ledesma; mientras el Globo se focaliza en las transiciones de Lukievicz, Araya y San Martín, sus tres volantes de shock.

En 30’ cumplidos construyó la mejor tras un córner de Zúñiga despejado a medias por Soto y mal resuelto por Debliger luego de una serie de rebotes.

El segundo tiempo no rompió la línea. Huracán se esforzó en una búsqueda que tuvo pocos incentivos y un doble desgaste. Apenas dispuso de un tiro libre de Araya que terminó conteniendo Funes.

Saavedra no tomó riesgos. Se defendió en cada metro y de manera inconsciente, le permitió al local que se adelante. El Globo fue, sumó a los laterales como alternativa mientras el trámite parecía advertir que algo podía suceder. Y la amenaza se convirtió en realidad con el 1-0 a los 19’ cuando una trepada de Zalazar se prolongó en una asistencia para Digorado, quien giró para perfilarse, rematar y levantar un clima que resucitó al Globo.

Es que más allá de las dificultades, rompió todo rigor posicional, apretó los dientes y lo cerró con una dignidad para el aplauso. Saavedra se refugió en la diferencia y terminó sufriendo un complemento que se hizo interminable para ser finalista y no mucho más.