Fútbol

Melisa Carrizo dejó de jugar para arbitrar “Encontré una vocación que no la tenía en cuenta”

Viene de arbitrar en los Juegos Binacionales de La Araucanía que tuvieron como sede Punta Arenas (Chile).
domingo 17 de noviembre de 2024
Melisa Carrizo dejó de jugar para arbitrar “Encontré una vocación que no la tenía en cuenta”
Melisa Carrizo dejó de jugar para arbitrar “Encontré una vocación que no la tenía en cuenta”

A los 33 años, Melisa Anahí Carrizo es árbitra federal y proyecta seguir evolucionando en una vocación que descubrió casi sin querer. Viene de arbitrar en los Juegos Binacionales de La Araucanía que tuvieron como sede Punta Arenas (Chile). “Hoy, cuando miro un partido de fútbol, presto más atención a los movimientos del árbitro que el juego en sí”, reconoce Melisa.

Hace poco más de cinco años, se jugaba un partido amistoso de categoría femenina en la cancha de sintético de Huracán. Melisa fue a ver como acostumbraba toda vez que no le tocaba jugar. Como era de carácter amistoso, se decidió que un tiempo arbitrar el técnico de un equipo y luego debía hacerlo el otro entrenador.

“En un momento, el técnico del equipo de Laprida me dice que no se animaba a arbitrar, que lo haga yo. Como soy bastante cara de chapa, me largué y salió bastante bien, creo por jugar y ver fútbol desde que tengo cinco años”, recuerda Melisa.

Pero claro, siempre hay ojos observadores y justo en ese partido andaba Héctor Velardez, instructor de árbitros. “Cuando terminó el partido, un hombre se me acercó y me pregunta si me gustaría arbitrar en forma oficial. Yo le dije que no, que fue sólo de onda, que soy jugadora y que me gusta eso, jugar y no arbitrar. Me contestó que en caso que me interese que lo llame y me pasó su número. Estaba como medio indecisa y al final lo llamé. Así empezó todo”, agrega.

Hizo los dos años del curso, pero en el medio, aún persistían las dudas. “Es que siempre jugué al fútbol, soy muy apasionada de jugar. Lo hago desde los cinco años, en las calles o la plaza de mi barrio Laprida y obvio, siempre con varones. Por eso, me costaba mucho resignarme a darle más lugar al arbitraje que a mi rol de jugadora. Todo eso pasaba en el primer año del curso, pero ya en el segundo año le tomé el gustito a arbitrar. Igual, ahora, si me preguntás que prefiero, jugar o arbitrar, estoy 50 y 50, pero noto que lo del arbitraje sigue avanzando”, indica, una chica que catalogan como una excelsa jugadora, de aquellas que hacen diferencia.

En cuanto a referentes, Melisa reconoce, “lamentablemente no hay mujeres destacadas en el arbitraje local, por eso debo tomar referentes varones. Me gusta el trabajo que hace Marcelo Ugarte y también el de un chico nuevo, Edgardo Aráoz que como es profe de educación física también tiene un respaldo desde ese lugar”.

Melisa ya salió a actuar como asistente en el Torneo Regional y con Araucanía le suma más peso a su Curriculum. “Sí, son experiencias que van sumando. En Chile, éramos tres mujeres, una de Río Negro, otra de Neuquén y yo. Me tocó ser la que más partidos arbitró como principal. Hice tres de principal, cinco de asistente y otros de planillera y cuarto árbitro. Fue algo muy lindo estar por allá, por el buen nivel de juego, por las instalaciones, el estado de las canchas y por la hospitalidad de recibimos”, contó.

“Me guastaría agradecer a Héctor Velardez por haberme invitado a arbitrar aquella tarde en Huracán porque jamás se hubiera pasado por la cabeza hacer lo que hago hoy y que me permiten vivir experiencias como esta de Chile. También agradecer a mis colegas, a mis compañeros, que me integraron de la mejor manera. Somos poquitas las mujeres y está bueno tener ese espacio que nos vamos ganando las mujeres”, agregó Melisa.

En cuanto a deseos y proyección, “me gustaría como primer anhelo, dirigir un clásico Huracán-Newbery como árbitra principal. Después, todo lo sea para seguir evolucionando. En el último curso que hice para árbitro federal, me indicaron que tengo chances de contratación por AFA, pero todo poco a poco”, completó.

Igual, si cae una pelota cerca suyo, lo más probable es que Melisa, en lugar de agacharse y tomarla con la mano, la levante con el empeine y empiece a hacer “jueguito”.