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El mejor trago para el Superclásico es con Soda
Jorge Newbery ganó bien el clásico por 3-1 y encontró ante Huracán, el oxígeno que necesitaba. Sumó puntos fundamentales para depender de sí mismo y ocupar una de las dos plazas de clasificación. Un gol en cada tiempo de Pablo Soda y uno en contra de Maximiliano Biasussi, le aseguraron el triunfo más esperado al equipo de Sergio Busciglio que rompió la racha de empates y ahora se ilusiona. El propio Biasussi descontó para el Globo que resistió y siempre se mantuvo en partido.
A Newbery le sumaba cualquier intención. Hasta las más irrelevantes. Por eso arrancó jugando a mil por hora, desplegando a sus laterales, minando el campo con sus volantes y utilizando a Claudio Ojeda como lanzador. Justo “Perico” construyó la primera desde el pie, de un tiro libre con cabezazo incluido, asomó una chilena de Pablo Soda que recorrió el área sin encontrar un toque que la proyecte al fondo de la red.
La clave del Globo fue “rodear” a Domínguez y quitarle campo de acción a un diez siempre inspirado. Un pase de Ojeda, estratega en el arranque; derivó en desborde y centro de Schwarzenberg que dejó a Sosa, libre para definir. En este caso el sólido Joaquín Gómez terminó desactivando la bomba. El uno visitante demostró la solidez que impone un clásico con tantas cosas en juego.
La necesidad llevó al “Lobo” hacia adelante, a veces con contenido y propuesta de juego. Y en otras, lejos de cualquier fineza, llevado por la gente, pero carente de ideas. Domínguez, con tranco y gambeta y el cordobés Soda estuvieron involucrados en el circuito ofensivo frente a un rival disciplinado que pedía pista. Newbery atacó siempre mirando el reloj, ansioso y al revés, su rival dejó que el tiempo transcurriera haciendo que jugar y anotar, terminen siendo responsabilidades ajenas.

Pablo Soda hizo dos golazos para la esperanza del Lobo.
Un “chorrito” para cortar el gol. Newbery tuvo premio a los 35’ cuando Soda tomó un rebote en el área y definió lejos del vuelo de Gómez para el 1-0 que permitió descomprimir y darle sustento al plan de Busciglio. Huracán priorizó el orden para defender y sostener el juego lejos de su zona, resignó ataque y solamente un remate de Federico Cárcamo que se fue desviado, movió la aguja para los dirigidos por Mario Martínez.
El Globo intentó cambiar el chip en el complemento. Con Digorado y Ramiro López en cancha. De un gol invalidado por offside a un tanto desafortunado venciendo el arco propio por parte de Biasussi. La contra rápida la armó Domínguez, siguió en Valdez y en el afán de cerrar un pase al medio, el capitán de Huracán terminó llevándose la pelota por delante. Trago amargo y ventaja para un Newbery que puso el trámite en pausa, obligando al Globo a salir a buscar.
Biasussi se reivindicó rápido. Se elevó hasta lo más alto para cabecear un tiro libre de Chacón y descontar para que su equipo vuelva a alimentar sus chances. Los cambios lo adelantaron; ganó metros valiosos; creció Cervera y Cárcamo pareció siempre tener las uñas afiladas en un momento de inflexión para el juego.
Ninguna burbuja. Otra vez Soda para saborear el mejor trago. A los 29’ clavó una bomba externa desde el borde del área, un remate que bajó con violencia con el arquero Gómez, visiblemente adelantado, explotó en la red y movió los cimientos de “La Madriguera”. Cuando más lo necesitaba, Newbery encontró uno de los mejores goles de la tarde y a través de una de sus mejores individualidades.
Newbery se sacó una espina, se potenció en el clásico como mandan las circunstancias y acomodó los números para que todos estén en la misma línea. El 3-1 ahora lo invita a brindar y a beber en medio de un festejo alocado. Con un chorro de Soda para hacer honor al que salvó las papas. Y al que pagó dos veces, una vuelta gratis para todos…


