Categoría A
Huracán y un triunfo ante USMA que tiene visión de futuro
Huracán piensa en el Zonal como el mejor banco de ensayo y a una semana del Federal suma goles y confianza. Y el rodaje parece darle la razón al técnico Mario Martínez que potenció el juego, el reordenamiento hacia adelante y la puesta en valor individual. El Globo empezó a ganarlo desde el vestuario porque a los 50” Dalmiro Lukievicz cerró un ataque ultra rápido definiendo fuerte y abajo para levantar la barrera del juego.
Huracán le dio ritmo a la pelota con Barrera y San Martín activos y le quitó reacción a la visita, quien se expuso en los retrocesos y cedió peligrosamente las espaldas.
En ese plano, el local logró expandirse con solidez y afirmar su dominio. El ex Independiente, Valentino Digorado probó desde el borde del área tras una asistencia de Lukievicz y colgó en el ángulo un tiro inalcanzable que estiró la diferencia con apenas 5’ de juego.
A USMA el ajuste defensivo le demandó un tiempo, pero lo aisló del objetivo enfrente. No pudo conectarse en ataque y se terminó desgastando en una recuperación que se tornó esquiva.

El segundo tiempo pareció poner al partido en pausa con Huracán sosteniendo desde la confianza y con la visita sin poder salir del pozo. No sorprendió el 3-0 que nació de un tiro libre de Chacón y un cabezazo en el segundo palo de Biasussi. Fue Hernán López quien termine empujando de paloma en la boca del arco.
Huracán tuvo puntos altos. El equilibrio de Jorge Barrera para apropiarse del medio, el buen arranque de Lukievicz y la respuesta de Ramiro López para llegar y hacer jugar. USMA no encontró oxígeno en los cambios, siguió mostrando alguna endeblez en el mediocampo y a excepción de un remate de Mercado que el arquero Soto tapó abajo, prácticamente no pateó al arco. Con esa limitación y en desventaja, no pareció haber muchos caminos.
Huracán sigue ajustando piezas, buscando el acople y a los mejores intérpretes. A la espera de más refuerzos, con el mejor recurso propio que puede tener y con un pedido que terminó haciendo carne en la gente. “El domingo tenemos que ganar” suena como un anhelo, cómo lógica presión y como una necesidad.