Categoría A
Dos “picotazos” del Aguilucho en tiempo agregado
La balanza se terminó de inclinar para el local en los minutos de cierre. Cuando parecía que Laprida se iba a quedar con los tres puntos, Palazzo se lo quitó de arrebato.
Fue decididamente un partido cargado de intensidad. Cada quien con lo suyo, se sintió con derecho a quedarse con los tres puntos.
Laprida porque le sacó provecho a la única jugada de riesgo del primer tiempo para ponerse 1-0 en la media hora de juego, con un remate inatajable de Nicolás Reyes, finalizando una buena combinación previa entre Juan Galván y Cristian Reyes.
Y Palazzo porque fue el que más propuso en todo el partido. Aún con limitaciones evidentes, se respaldó en el carácter para ser un poco más que el rival.
Casi lo termina ganando Laprida, pero cayó en el pecado que cometen casi todos los que se dedican a defender exclusivamente una diferencia exigua. Eso de pararse muy cerca del área propia se convierte en una invitación al cascoteo constante. Y si, por un lado, no se respalda esa manera de defender con un contragolpe que haga daño, muchas veces pasa lo que definitivamente le pasó: no sumar nada por exceso de amarretismo.
Y a Palazzo tampoco el árbol le debe tapar el bosque. No jugó nada bien, pero encontró dos goles cuando el partido se moría y terminó en fiesta lo que pintaba para velorio.
Lo empató en el 5to. minuto de los 7 adicionados por el árbitro Marcelo Ugarte. Francis Bórquez recibió sobre el costado izquierdo, y el centro a la olla se le terminó metiendo en el segundo palo a Martín Tula.
Y ya, cuando el agregado de tiempo se había hecho exagerado, Josué Jara la clavó arriba en una jugada que Laprida pedía fuera de juego.
Como una imagen repetitiva de nuestro futbol, en el revoleo de ganadores que no saben ganar y perdedores que no saben perder, llegaron incidentes entre jugadores que terminó con una expulsión de cada lado.