Categoría B
Oeste y Tiro, sin tregua y con muchos goles
De la nada a casi todo. Oeste y Tiro empataron 3 a 3 y por su lado, pudieron quedarse con más. Robles, luego expulsado,Vargas y Franco Peralta anotaron para el local; descontaron Sebastia y Gabriel Campos por dos.
En Valle C parecía que nadie podía encontrarle la vuelta el primer tiempo y nadie podía predecir el aluvión que se vino. Porque el local fue voluntarioso dentro de la confusión que proponía el partido y porque a Tiro le costó asumir la responsabilidad de estar más arriba en la tabla.
Con Dylan Carrizo intermitente; algunos titulares no habituales y un cambio rápido por lesión, al equipo de barrio Cemento le costó entrar en sintonía en un partido chato y sin emociones.
Por eso, la bocha navegó en la intrascendencia y los arqueros más allá de algún revolcón, no pasaron por grandes sobresaltos. Sorprendió Oeste más allá de su distribución numérica porque las subidas de Ruarte terminaron casi siempre bien y el fondo visitante mostró distracciones poco frecuentes. Con esas cartas, el local cobró un protagonismo inusitado que inclusive lo llevó a ponerse en ventaja.
Y por partida doble.
Fueron dos goles en cinco minutos, una señal de que Tiro sufría desde la incomodidad. Tomás Robles pescó una pelota ultrarápida para someter al arquero Salazar y enseguida, Lucas Vargas facturó desde el punto penal luego de una falta de De los Ríos en perjuicio de Franco Peralta.

Tiro cambió el chip en el vestuario. Sumó a Zuñiga para atacar y enseguida pudo encontrar el descuento con un cabezazo de Uriel Sebastia tras una mala salida de Guzmán. El tercer grito local, una sutil definición de Franco Peralta por encima del arquero, volvió a poner la reacción en pausa.
Tiro optó por arriesgar cuando el trámite lo pedía. De una recuperación en el medio, nació una fineza de Gabriel Campos a los 16’ para el ya atractivo y cambiante 2-3. De una falta reclamada por Oeste, nació el empate y de nuevo, a través de Campos con un fuerte remate cruzado.
Las sensaciones fueron comunes y los dos sintieron que podían haberse quedado con algo más. El local cargó las tintas con el arbitraje mientras que Tiro, más realista, asumió las falencias; haber resignado un tiempo y peor aún, puntos que podría pagar caro en tiempos de definición.