“LOBO” DUEÑO DE LA CIUDAD

Newbery se quedó con el clásico y se encamina de nuevo al título

Jorge Newbery usó mejor el recurso y con un cabezazo de Jonathan Ulloa en el primer tiempo se adueñó de una ventosa edición del clásico de la ciudad. Huracán lo buscó, pero nunca alteró los planes de un “Lobo” cada vez más sólido y escapado en la cima del campeonato.
lunes 22 de julio de 2024
Newbery se quedó con el clásico y se encamina de nuevo al título
Newbery se quedó con el clásico y se encamina de nuevo al título

Con el viento como protagonista desde el minuto cero, nunca se pudo jugar más allá de lo permitido. El clásico nunca pudo salir de lo que el clima dispuso porque la pelota se hizo indomable y casi no hubo margen para proponer.

Newbery ya ensaya para levantar la copa.

Huracán lo arrancó con el viento en contra y todo lo que eso implica: rechazos que volvían como un boomerang y dificultades para avanzar desde el juego. Barrera y Chacón, en su rol de volante central, fueron los más activos en el Globo que intentó usar las bandas y abastecer a la dupla Abregú-Sáez, obligados al retroceso en busca de acción. Inexorablemente la pelota siempre volvió y ese fue un obstáculo que Huracán no pudo controlar. Por eso, Newbery exprimió al máximo esa ventaja climática. Bastó que Domínguez entrará en escena para que el “Lobo” afile los dientes. Armoa sacó de la línea, una entrada extrema de Arrieta y el arquero Soto contuvo con esfuerzo, un córner de Rodrigo Cárcamo que llevaba riesgo.

Sin embargo, Newbery lo abrió con un cabezazo de Jonathan Ulloa a los 33’ cuando el central apareció desmarcado en el segundo palo tras un tiro de esquina de Vera.

Alexander Vera de un Lobo casi campeón.

El negocio estaba ahí. En probar desde todos los ángulos, presionando en la salida y cortando las posibles vías alternativas a sabiendas de que en el segundo tiempo se podía revertir la moneda. Con puntos altos en Arrieta y Schwarzenberg, el local terminó justificando el parcial en un partido en el que las ráfagas marcaron influencia.

Por lógica, en el complemento el local sufrió el viento negativo y fue Huracán quien lo bombardeó desde todos los frentes con Zair Gallardo activado y ya con Lieve en cancha por la lesión de Sáez.

Ulloa hizo la diferencia de cabeza.

El Globo pudo adelantarse con más criterio y con Abregú en su salsa, intentando generar peligro en cada acción que merodeaba el área. La diferencia se hizo corta por lo que Newbery se potenció desde su defensa, multiplicándose sin olvidar el contragolpe. Cuando debió aparecer, el arquero Kevin Flores respondió con solidez. El uno bancó el apriete, atajó bolas claves y dio garantías en los momentos necesarios inclusive con el riesgo de un saque traicionero sobre el final que casi se le mete en el techo del arco.

Muy buen partido de Rodrigo Cárcamo.

A Huracán le faltaron oportunidades, no hubo córneres salvadores y el viento no le hizo ningún guiño. El “Lobo” lo aguantó, no perdió la línea y al final, casi al borde del nuevo campeonato, terminó imponiendo la pizca de fortuna que, a veces, también reclaman los clásicos con una diferencia en la tabla que ya parece indescontable y no solamente por cuestiones de matemáticas y de números.

El equipo de Tatángelo sabe lo que quiere, trabaja para ganar y se escapa ya a las cercanías de un nuevo festejo.