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Fondo Nürnberg: la reserva fotográfica que refleja la identidad y esencia de Comodoro

En el dedicado y minucioso trabajo de escaneo, relevamiento, archivo y clasificación, Fondo Nürnberg alberga y custodia las obras fotográficas más importantes de la ciudad. Es la continuación del trabajo de archivo de Teodoro Nürnberg, uno de los artistas más reconocidos de Comodoro Rivadavia que dejó un legado visual invaluable.
viernes 23 de febrero de 2024
Fondo Nürnberg: la reserva fotográfica que refleja la identidad y esencia de Comodoro
Enzo Antoniazzi y Teo Nürnberg, de Fondo Nürnberg.
Enzo Antoniazzi y Teo Nürnberg, de Fondo Nürnberg.

Llevado adelante por Teo Nürnberg -hijo de Teodoro- y Enzo Antoniazzi, artista y amigo de la familia, Fondo Nürnberg “es un espacio donde le hacemos ver a la comunidad que estamos activos y que conservamos el patrimonio de Teodoro y de todo lo que recibió”.

Ambos recibieron a diario Crónica en el lugar que también ya es historia en la ciudad, en el local Expocolor ubicado en la calle Alem, creado por Teodoro donde además de recibir a sus clientes, tuvo su propio laboratorio de fotografía y dictó sus talleres y cursos. Las paredes del lugar actualmente refaccionado, hablan por sí solas. En una cálida charla, los amigos hablaron sobre cómo surgió la idea de Fondo Nürnberg y cómo es el trabajo en la preservación de la historia y cultura de Comodoro Rivadavia.

“Allá por el año 2019 andábamos sacando fotos de blanco y negro o de color en 35 milímetros. Retomamos esa actividad, `nerdeando´ por así llamarlo con la fotografía. Pero cuando fallece el viejo en enero del 2021, nos metimos acá, nos encontramos con mucho material, decíamos “che mira, esto, mira lo otro”, contó Teo.

Teodoro Nürnberg.

Vale recordar que Teodoro conservó más de cuatro mil fotografías históricas desde 1901 hasta 1944. “En un momento, a él se le despierta el asunto del archivo, de recopilar fotos de Comodoro en todos los formatos, ya sea positivos, negativos o placas de vidrio, de celulosa y finalmente es el trabajo que después él termina donando a distintas instituciones, como al Archivo Histórico Municipal, como a la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco. Todo eso quedó acá”.

Considerando la gran cantidad de archivos que faltaba clasificar y escanear, Teo y Enzo decidieron crear el Fondo, en principio para mantener un orden. Luego decidieron compartir lo que iban encontrando -muchas fotografías inéditas, nunca antes vistas y propias de Teodoro- en sus redes sociales. “Está re buena la interacción que tiene Fondo Nürnberg con la gente. En este sentido, las redes no tienen un carácter comercial. Es simplemente el afán de compartir. El amor por la fotografía que ya viene de familia y del entorno de Teodoro”.

Uno de los primeros proyectos del Fondo Nürnberg fue la colaboración y participación de la muestra en septiembre del 2022. “Nos habían propuesto hacer una muestra con siete fotos de papá”. Fue así que se hicieron cargo de la producción, diseño de la muestra, copiado y presentación de fotos inéditas hasta ese momento.

“Fondo Nürnberg no tiene fondo”

El archivo no sólo cuenta con fotografías que las familias y fotógrafos de la ciudad le acercaban a Teo para que las resguardara, sino que también cuenta con imágenes familiares sacadas por el mismo padre de Teodoro. “Félix, el papá de Teodoro tiene fotos de Diadema en la época del 50-40, por lo tanto el archivo ya venía con la familia, después hubo gente que le fue acercando más material a Teodoro”, contó Enzo.

Entre ellos, José González, fotógrafo oficial de la Gobernación Militar, la familia Suárez, Bilbao, entre muchos otros. “Me acuerdo cuando empezamos acá con toda la movida de acomodar y de encontrar fotos, era alucinar con la cantidad de material que había”.

Por supuesto, no podía faltar las propias fotos de Teodoro. “Las fotos de papá en su plan fotógrafo artístico, conocido generalmente por sus paisajes, fue instantáneo y dijimos che, tenemos que hacer algo y así comenzó el Fondo. Lo empezamos en las redes y era una forma de mediatizar”.

Desde álbumes familiares enteros de los Nürnberg hasta una caja de archivo de la artista Silvia Massoni y políticos que iban a sacarse las fotos al local para sus campañas. La variedad conforma un gran abanico de temáticas visuales. “Todo forma parte de la identidad de una ciudad. Encontrábamos algo y decíamos, mostrémoslo en redes”.

Cancha de Huracan en el barrio Pietrobelli, aproximadamente década el 70 en Comodoro Rivadavia. Foto de Teodoro Nürnberg.

El proceso: “la idea es escanear hasta el último negativo que haya acá adentro”

Enzo trabaja en el fondo y es amigo de la familia hace ya varios años. “Siempre vine a la casa y era de quedarme hablando con Teodoro, se ponía a conversar de fotografía, música o lo que sea y a su vez yo también estaba revoloteando con la fotografía y me daba consejos y tips. Hablábamos de fotos antiguas pero nunca había visto todo lo que él tenía, no me había cruzado con eso y mucho menos con sus fotos. Es un costado de él fotográfico, que ni siquiera la gente conoce, me atrevería a decir eso”, comentó.

En su trabajo de relevamiento y escaneo, se encuentra centrado principalmente en el trabajo de Teodoro, teniendo en cuenta que hay muchas fotografías de otros autores. “Dije bueno empiezo por esto, porque sino te vas por todos lados. Y lo que hice a priori, fue empezar a clasificar por décadas de él, cuando vivió en Buenos Aires, los álbumes familiares”.

“También me di cuenta que Teodoro, cuando empezó a recibir los archivos de González por ejemplo, él seguía una línea que ya venía laburando González en fotos de la ciudad de determinada manera. Por ejemplo, hay fotos aéreas de los 40-50 que son de González y Teo también tiene ese mismo laburo, pero en los 80-90”, dijo.

Enzo confesó que, cuando comenzaron con el fondo hace tres años, “no tenía idea de cómo laburar un archivo fotográfico”. Lo que más les preocupaba, era tener todo en orden por fichas en la computadora. “Si esta ficha me dice que ese negativo está en tal caja, tiene que estar en tal caja. Porque realmente era un caos. Más que nada con el material de Teo, porque el de González y el de los históricos los tenía todos guardados y él hizo un trabajo previo en el Archivo Histórico con Guillermina Oviedo, entonces hizo copias de González y están numeradas, está todo prolijo, pero no el trabajo de él”.

Fue así que Enzo comenzó a darle orden con un trabajo de separar y seguir encontrando. “Tiene un carácter más lúdico sinceramente, de encontrar fotos y decis `wow´. Encontrás todo el tiempo cosas nuevas y de diferentes épocas, una de las cosas que me impresiona son los diferentes cambios de Comodoro. Vos pensás, a Comodoro hace unos 10 o 15 años atrás y es totalmente diferente, eso es muy loco”.

Respecto a los largos tiempos de escaneo, Teo explicó que, por ejemplo, cuando se escanean dos tiras de negativo de seis por tanda - la resolución con la que están trabajando- son cinco minutos. “O sea que son 12 fotogramas cada cinco o seis minutos ponele, con cierta continuidad podés llegar a hacer en una hora, hora y media un rollo de 36 fotos”.

Agregó: «Por ahí, abrís una caja y te encontras con muchísimos rollos y la idea no es seleccionar previamente las fotos nosotros, la idea es escanear hasta el último negativo que haya acá adentro”.

A pesar de ser un laburo de hormiga, “a mí personalmente me agrada muchísimo, es una razón más para poder seguir teniendo mi vínculo con la ciudad”, dice Teo.

Consultado por la cantidad de fotografías escaneadas hasta ahora, Enzo señaló: “Yo creo que habré escaneado entre 5 y 6 mil negativos” a lo que Teo le responde: “Creo que te quedas corto. Pensá que todo lo que es la parte del colegio mía, son 35 rollos de 36 fotos. Yo calculo que arriba de los 10.000 negativos y sigue siendo una parte muy ínfima de todo el archivo”.

Década del 30, historia de un entierro: “Es impactante, el primer plano de las tumbas con la gente y el Chenque de fondo. Le pregunté a Viviana Borquez, y me contó toda la historia. Fue la muerte de un panadero que lo mató un sindicalista y que el pueblo fue a velarlo porque era el único panadero del pueblo”, contó Enzo. Se desconoce la autoría de las fotos.

Teodoro hizo mucho trabajo de réplica, teniendo en cuenta que no había copias de las fotografías. “Sobre todo a las fotos ya impresas que le traían, como no había un negativo de eso, él sacaba fotos de la foto, con una técnica de iluminación y las copiaba entonces él preservaba eso”.

Asimismo, continuamente encuentran anotaciones en los negativos del mismo Teodoro, detallando fecha, lugar, revelador que usó, por cuánto tiempo y cómo es la mezcla. “Entonces esos datos, por ejemplo, yo los cargo todos en la ficha. Tenés el nombre del lugar, qué tipo de negativo, la mezcla que usó, la solución, que a veces las tienen a veces no”.

A su vez, desde el fondo, Enzo y Teo están disponibles antes consultas que suelen llegar de la comunidad o también para proyectos e investigaciones. “Eso está buenísimo, a mí me saca un poco de la rutina de escanear el otro trabajo. Me pasó que nos llamaron de un documental sobre los 100 años de YPF y sabían que Teodoro tenía el archivo de Gonzales, entre otros muy buenos. Entonces me puse a buscarlos porque no los había visto todavía”, contó Enzo.

Agregó que “también nos pasa que subimos una foto y alguien nos comenta algo y tira un dato histórico que no tenías la más pálida idea, o te encontrás con fotos familiares o históricas y querés encontrar la historia de trasfondo de eso”.

“Mi viejo me dejó un archivo histórico, me dejó un patrimonio y es una responsabilidad hermosa”

Teodoro fue una persona que incansablemente estuvo registrando a Comodoro, siempre con una cámara encima, hábito que heredó de su padre y que también trasladó a su hijo. “Generalmente se lo conocía mucho por sus paisajes, pero también si había un choque acá en la esquina, él agarraba la cámara y hacía la foto. Yo que me quedo con eso, con la voracidad por registrar todo lo que pasaba en la ciudad”, dijo Teo.

A Enzo, por su parte, trabajar con el archivo le permitió conocer el “lado B” de Comodoro Rivadavia. “Siempre que había fotos antiguas veía como de un tipo de Comodoro más europeo, de los primeros que llegaron, pero me empecé a encontrar con fotos de otro Comodoro, con fotos tomadas de zona sur, de las 1008 por alguien que no tenés ni idea quién tomó la foto, te encontrás con una piel sensible de acá, que no la ves habitualmente”.

Si bien el espacio no está abierto al público, no descartan que en algún futuro se pueda hacer alguna muestra artística. “Cuando remodelamos fue también pensando en algún día hacer alguna exposición”, dijo Teo haciendo hincapié en su vinculación continua con el arte. “Por ahora es conservar, limpiar permanentemente, archivar y ofrecérselo a la gente de Comodoro a través de las redes sociales, para que de una manera siga esa conexión con lo que hacía papá”.

De esta manera, Fondo Nurnberg se transforma en una gran fuente cultural que se pone a disposición de la comunidad. “Yo siempre cuento que mi viejo, no me dejó un coche, un auto o un departamento. Me dejó un archivo histórico, me dejó un patrimonio. Es una responsabilidad hermosa, porque hay que darle un sentido y un orden para mostrarlo”, concluyó Teo.

Remodelación del Laboratorio

En las instalaciones del local en la calle Alem, Teodoro creó e instaló su laboratorio, donde expandió su versión más artística de la fotografía. “Desde que el viejo se le dio de hacer fotografía en blanco y negro de una manera artística, siempre tuvimos laboratorio”, contó Teo.

Explicó que la esencia, tanto de su padre como de su abuelo, era estar con una cámara todo el tiempo. Registrando la vida de la familia y de la ciudad, desde cumpleaños y eventos, hasta un choque en la esquina. “Ese rol de fotógrafo, es uno de los que más me agrada a mí porque es el más espontáneo y aun así el tipo tenía un ojo increíble para sacarte una foto familiar”, dijo refiriéndose a su padre.

Cuando Teodoro empezó con sus cursos de fotografía en el Foto Club Argentino en Buenos Aires, “al toque” había un laboratorio en la casa, en un pasillo en un placard. “Y siempre cuando venía para acá, había un lugar donde montaba su laboratorio, hasta que en el ‘85 cuando abre Expocolor se diseña este espacio especialmente para tener el laboratorio fijo. Hasta que llegó el mundo digital en el 2010 y ya dejó de copiar el viejo”, dijo.

Fue así que en la última década, Teodoro se dedicó de lleno a la fotografía digital y se fue vinculando desde una perspectiva más social con la fotografía, sumado a los cursos y talleres que dictaba en el mismo espacio. “Fue la etapa de devolver o de transmitir sus conocimientos. Después se desmanteló el laboratorio”.

Desde Fondo Nürnberg, una de las primeras acciones fue justamente volver a ponerle vida al laboratorio. “La restauración y poner nuevamente en funcionamiento el laboratorio blanco y negro de papé, es una parte esencial de la preservación del espacio desde el cual se generó tanto para la cultura y el patrimonio de la ciudad”, enfatiza Teo.

“Me parecía que había que remontarlo, más si yo también estaba haciendo fotografía en blanco y negro nuevamente” dice y agrega: “no fue un delirio montar el laboratorio, se invirtió bastante, pero valía la pena restablecer ese espacio”.

Si bien, ya contaban con ciertos instrumentos como las pinzas y bandejas, Teo explicó que lo equiparon con nuevos equipos, como una ampliadora, el timer, entre otros insumos. “Conseguir cosas del mundo analógico como cámaras o ampliadoras es muy accesible. no es una locura, porque justamente no hay demanda de eso. Yo me pude comprar la cámara de mis sueños, ahora de grande, porque en su momento era casi imposible, la Canon A-1”.

 

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