Abregú, dueño de la goleada de Huracán
Con la gran tarde definidora de Abregú, Huracán obtuvo un triunfo significativo, porque por la victoria de CAI sobre Newbery, subió para ser uno de los escoltas y se ubicó a solo tres puntos de los líderes, dependiente de sí mismo para ser uno de los dos que avanzarán, cargando de expectativa el Superclásico que se viene el domingo que viene.
Ayer en el “ocho” quedó evidenciada la diferencia de jerarquía y de armado de plantel. Huracán fue toda una furia en los primeros minutos y en solo siete, ya se puso +2, para luego trabajar el resultado con oficio y liquidarlo sobre el final del PT con la mejor resolución de Abregú. En tanto que el local, durante una buena parte del duelo, tuvo el dominio y la posesión del balón, pero le faltó nivel para sentenciar las posibilidades que creó, ante un oponente que supo muy bien cómo llevar la diferencia firmada en los 45’ iniciales.

El volante Federico Cárcamo, sale jugando ante la marca de Darío Zalazar.
Abismal diferencia se estableció en los primeros minutos. Es que Huracán se posicionó bien arriba, apuró, asustó y domó la salida rival, porque en menos de diez minutos se fue +2 con los tantos de Nicolás Abregú, que primero recibió el pase tras un muy buen desborde de Federico Cárcamo y luego, ante una falsa salida local, le quedó de frente y con todo el arco a disposición.
No fue exagerado el 2-0, porque en los instantes siguientes siguió intenso arriba, recuperó rápido la pelota y tuvo un par de oportunidades más como para incrementar el resultado.
Luego el juego se equilibró y, lenta y levemente, Petroquímica comenzó a ser protagonista al emerger del asedio. Gestó algunas acciones ofensivas y pasó a dominar, porque un remate de Alexander Vera “rompió” el caño y el rebote no lo pudo concretar Jorge Lasso, luego se aproximó con algunos centros y también con un intento desde lejos de Cristian Reyes, en posibilidades que le daban un merecimiento de descuento, pero fueron solo insinuaciones.

Nicolás Abregú fue el jugador determinante.
Entonces Huracán, que se había relegado un poco, reflotó sobre el final y con más practicidad y categoría, extendió el resultado hasta un tres a cero con la enorme definición de Abregú a poco del final de la parte inicial. En ese momento se detuvo el juego porque se pusieron nerviosos los jugadores, que fueron a increpar, y también los hinchas, que tiraron botellas de vino de vidrio, en el momento del festejo del gol y también al finalizar el primer tiempo, lo que pudo haber sido una agresión con serias consecuencias. Una vergüenza.
En el inicio del complemento, y como lo hizo durante un buen tiempo en la primera parte, el Verdolaga tomó el control y las sustituciones y las modificaciones en posiciones de algunos jugadores, lo revitalizaron y fue el que más llegó y varias veces estuvo a punto de convertir, pero también, como en toda la tarde, siempre le faltó concreción y puntería.
Entonces, ante la buena administración por parte del Globo y la ineficacia de Petroquímica, el juego se fue yendo y con muchos minutos de sobra, porque nada varió y en el visitante continuó luciéndose Sebastián Tureo, que luego de hacer un gran trabajo como volante defensivo, también sobresalió cuando lo hizo de ofensivo en el complemento, aunque no fue la figura por la iluminada noche de Nicolás Abregú, que le alcanzó apenas medio partido para ser el jugador determinante y que lo pone al Globo con todas las expectativas.

