Chocó con otro rodado y se dio a la fuga
Un accidente tuvo lugar la mañana de ayer, poco antes de las 10 de la mañana, en inmediaciones de avenida Hipólito Yrigoyen al 1900, casi en su intersección con avenida Estados Unidos, cuando el conductor de un rodado embistió a un vehículo Chevrolet Corsa, tres puertas, dominio ANB-731, pero tras el siniestro, escapó del lugar.
Quienes advirtieron la situación, pronto se contactaron telefónicamente con los servicios de emergencia para que tomaran intervención, arribando al lugar personal de Seccional Tercera, del área de Tránsito Municipal y la Unidad de Rescate de Bomberos Voluntarios del Cuartel Central.
Al llegar al sitio, corroboraron la presencia del rodado con el frente destruido, pero en el interior no había ocupantes, de manera que al hacer averiguaciones se estableció que habían abandonado el vehículo y fueron trasladados al hospital por un conductor que circunstancialmente pasaba por la zona.
Una vez en el nosocomio, uno de los efectivos de Seccional Tercera identificó al conductor como Adrián Eduardo Barrera de 34 años quien resultó ileso, pero manifestaba dolor en la zona del tórax por la acción del cinturón de seguridad. Tras hacerle radiografías no se observaron lesiones óseas y el test de alcoholemia dio resultado negativo.
La acompañante fue identificada como Lorena Alejandra Sepúlveda de 34 años quien no recordaba detalles de la colisión y dijo que fueron trasladados en un vehículo particular. Luego de realizarle estudios se constató que contaba con un esguince de tobillo izquierdo, indicando dos semanas de reposo. Otra de las acompañantes era Ana Barrera de 7 años quien no contaba con lesiones, pero quedo en observación.
Por varios minutos, la avenida permaneció cortada en el sitio donde se produjo el siniestro, y se registraron demoras, debiendo los inspectores de tránsito redirigir la circulación hacia otras arterias.
Una vez que Criminalística concretó sus labores, con una grúa retiraron la unidad que había quedado con serios daños sobre la avenida, pudiendo así retomar la normal circulación los conductores que, entre bocinazos e improperios, se quejaban por el retraso para habilitar la arteria, ignorando en muchos casos el accidente que había tenido lugar y las labores que estaban siendo desarrolladas.