Categoría A
Ameghino ganó el duelo con el último tiro
Elías Maidana -dos penales- y Ezequiel Villarreal anotaron para el CAFA. En Laprida, ambas conversiones fueron de Daniel Mancilla. Fue expulsado Gonzalo Páez, en Laprida.
Lo tenía todo controlado, Laprida. Resultado (2-0) y trámite del juego. Parecía que sólo había que esperar que transcurran los 30 minutos finales para abrochar una victoria con mucho significado en la lucha por evitar la Promoción.
Dos goles de Daniel Mancilla le dieron una ventaja que reflejaba lo expuesto en el sintético de Roca. Porque Laprida ganó 1-0 el primer tiempo por una buena definición del delantero, tras una cesión de Juan Galván. Sin ser muy superior, Laprida mostró solvencia para manejar el trámite y rubricarlo en la red.

En el primer tiempo, el CAFA atacó poco y nada. Sin embargo, estuvo cerca de la iguadad, pero Matías Armoya fue el responsable de evitar el empate. Primero sacando un remate de Ezequiel Villarreal y luego tapando en forma milagrosa una definición de Maximiliano Lizarraga.
Parecía que la tarde se acomodaba para el verde porque además de conservar la ventaja en el primer tiempo, en el comienzo del complemento encontró el 2-0.
La armó Leandro Velázquez y asistió en soledad a Mancilla para que el goleador defina a un costado. Dos a cero y todo encaminado. Pero…
Pero el futbol es un deporte que castiga la desconcentración y suficiencia. Error en el fondo de Gonzalo Páez, quien comete un penal que luego, Elías Maidana convierte para el 1-2.

Y se le movió la estantería a Laprida, mientras que Ameghino apeló al temperamento para ir a buscar el empate. Nuevo error defensivo en las coberturas y otro penal que Maidana transforma en el 2-2, a quince minutos del final.
El CAFA se sintió fuerte con todo lo que entrega y juega el “Alemán” Juan Pablo Schwarzenberg, el abanderado de una reacción temperamental que tuvo premio en el mismo cierre del partido, cuando Ezequiel Villarreal anotó el 3-2 en el quinto minuto agregado.
Laprida lo tenía y permitió que se le escapara. El CAFA estaba casi nocaut, aplicó un golpe, olió sangre y fue a buscar la victoria que atrapó para el festejo final.


