jueves 26 de enero de 2023
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Nunca es tarde para una niñez feliz

Por Marcelo Melo / Manifiesto de los integrantes de la compañía teatral “Canapé de Polenta Títeres + Música”, que arribara para presentar su obra “Amores en Quequén” en Comodoro, Sarmiento y Rada Tilly.
domingo 27 de noviembre de 2022
Nunca es tarde para una niñez feliz

La pieza teatral, en clave de teatro de muñecos gigantes, “Amores en Quequén” se estuvo presentando –el fin de semana pasado- en la región que nos aloja. Trata sobre la travesía del Juglar de Quequén en busca de su alma gemela, Diana, quien para llegar a ella deberá cruzar peligrosas aguas hasta una remota isla. Ningún viaje puede realizarse sin ayuda: el Holandés Errante le prestará su barco pirata para vencer todos los infortunios, las presencias de los habitantes del mar le recordarán la importancia de la fauna marina; mientras que los niños -y sus familias- presentes colaborarán para superar toda clase de obstáculos.

“Toda esta odisea de música en vivo, retablos móviles, amor y aventura nos hace entender la importancia de los demás y el encuentro con las personas para el crecimiento personal” narraron, a modo de moraleja, los profesionales –Pablo Coronel, Cecilia Alconi, Kuki Bailey, Vanina y Lisandro Rocca- que dan vida a la obra que estuvo presentándose en Sarmiento, Comodoro y Rada Tilly.

En el hall del hotel céntrico comodorense que los alojó contaron que “Canapé de Polenta Títeres + Música” es una compañía de teatro -de muñecos cabezones de goma espuma- con música en vivo, oriunda de Quequén, provincia de Buenos Aires. El elenco lleva sus cuentos y canciones por el mundo (además de distintos puntos de Argentina, han recorrido España y Panamá) en su nave “requeté chiflada y divertida”, colmada de aventuras y destinos insólitos, sentimientos profundos y verdaderos.

A lo largo de su trayectoria de tres décadas han actuado ante más de 25.000 personas en teatros, escuelas y plazas, realizando más de 2.500 presentaciones. Asimismo, ha contado con el aval de importantes instituciones y organismos públicos como el Municipio de Necochea, Fondo Nacional de las Artes, Instituto Nacional del Teatro y Centro Cultural San Martín de Buenos Aires, entre otros. Con todos estos antecedentes llegaron a Chubut, para lograr sus presentaciones en las ciudades del límite con Santa Cruz. “¡Con Música en vivo te invitamos a jugar, dejar volar tu imaginación, soltar la rigidez y la seriedad!” expresaron con suficiencia y sin contratiempos ante el grabador de DOM.

Al mando de una camioneta Kangoo, en la que se traslada el elenco de cinco integrantes, disponen de todo lo que conlleva salir a escena, la producción de la obra, desde los títeres gigantes a la escenografía, las luces y el sonido. “Ahí llevamos un baúl lleno de títeres y es nuestra vida: ruta y llegar al pueblo con el deseo de narrar una historia con esos muñecos, así poder llegarle al imaginario de un niño. Uno nunca se olvida cuando fue al circo o cuando vio una obra de títeres, lo tomamos con mucha responsabilidad”.

¿Cómo salió esta gira?
Esta gira, que nos trajo a Comodoro, Sarmiento y Rada Tilly, arrancó en Carhué, una ciudad que está al sudoeste de provincia de Buenos Aires, donde está la laguna Epecuén. Allí, hicimos algo que no es frecuente, que fue actuar para un centro de jubilados, es un pueblo chico y fueron 250 personas. Mucho. Después de la pandemia lo que hemos notado es eso, que hay furor por las funciones en vivo, por el teatro. En todos lados, hay deseos y hambre de teatro.

Generalmente, cuando salimos de gira hacemos unas diez provincias, nos movemos para el norte, para el sur. Este destino hacía rato que no lo hacíamos, lo teníamos un poco abandonado. Porque la vamos armando a medida que se va logrando un destino, por ejemplo, se dio Comodoro Rivadavia, buscamos otra plaza y ahí es que se dio Sarmiento y Rada Tilly. Son los avatares de las producciones independientes. Muy felices de haber estado en Sarmiento, un miércoles a la noche, hubo movimiento, estuvo muy bien de público. La función estuvo hermosa y ahora vamos por la de Comodoro (viernes 18 en el Centro Cultural Km 8) y en Rada Tilly (sábado 19 en el Centro Cultural). Y ahí tenemos que volvernos, vamos a ciudad de Buenos Aires, a brindar funciones en un colegio.

Trabajamos de muchas formas, nuestro ideal es que los municipios compren la función y sean gratuitas para el público, así lo hacemos en varias que se dan, no solo acá sino también en España, país al que solemos ir, los municipios de Madrid, Zaragoza y Barcelona nos compran las funciones. Las que se dan en los colegios son maravillosas, actuar para 300 pibes es estupendo.

¿Son artistas que viven en la ruta?
Exactamente. La ruta es nuestro hogar, viajamos un montón. Si hablamos de las giras a España, dos veces hicimos 11 mil kilómetros. Este año, estuvimos tres meses rondando por allá, realizando 25 funciones, la mayoría de ellas en teatros. Es muy emocionante para nosotros.

A principios de año, iniciamos en Neuquén, luego varios pueblos en provincia de Buenos Aires, Dolores, por ejemplo, y regresamos a Neuquén, de allí a Mendoza, luego a Córdoba. Siempre saliendo de nuestro pueblo Quequén, pueblo costero cercano a Necochea, con el mismo clima que Mar del Plata.

En la obra Amores en Quequén, que trajeron a Comodoro, entregan teatro de muñecos más música…

Es una obra al estilo de las comedias musicales, en la que la música forma parte del texto de la obra, de hecho, como se prepondera la acción a la palabra, los textos son más bien cortos. A través de las canciones se va narrando la historia central. Para que se den una idea, es al estilo de las comedias musicales norteamericanas de la década del 50, en las que un personaje está viviendo una situación y de repente, de la nada, se pone a cantar una canción.

Se da la manipulación de muñecos y el canto, algo que siempre nos atrajo, y que atrae al público infantil, muchas veces impresiona como prestan atención, la van tarareando, la repiten, lo que nos pone muy felices. Entonces, como para nosotros una función es algo compartido con el público, éste pasa a ser parte de la banda sonora de la obra. Es esencial que el público tome parte, tenga su intervención.

¿Cómo es actuar amparado por el Instituto Nacional de Teatro?
Este ente nacional nos acompañó siempre, hace más de 10 años reconoce nuestra actividad como grupo independiente. Siempre nos ayuda, aunque se da muchas veces, eso sí, la burocracia. Sobre todo, cuando hay cambio de gestión. Cuando fue la pandemia, los que trabajamos en forma independiente la padecimos, no tuvimos un buen respaldo.

¿Qué manifiestan comparando la escena española con la argentina?
Los artistas argentinos somos mucho más creativos, nos la rebuscamos un montón, con poco hacemos mucho. Con pocos elementos hacemos una muy inda obra. Un ejemplo concreto: fuimos a Huesca (España), a dar una función en un Castillo del año 1600. Había luces dicroicas y sillas, muy cómodo. Vino un titiritero, de nombre Paco Paricio, nos invitó a su casa y nos dijo: “vaya en las condiciones que dieron la función, pero la verdad que hermosa obra”. Nos rescataba que la dimos sin escenario, sin asistente, si supiera en las condiciones que muchas veces actuamos por estos lugares.

De la gira por Panamá, ¿qué nos cuentan?
En el país de Centroamérica estuvimos contratados un mes por el gobierno argentino. Cuando llegamos asumía Miguel del Sel (integrante del trío Midachi) como embajador en Panamá. Nos dio mucha bola, ya que conocía el paño de la actuación, sabe de qué va la cuestión. Nos compró una función por 500 dólares.

Cuando nos presentábamos en las escuelas nos sorprendía, que cuando salían las baterías, el ritmo de percusión, se paraban todos y se ponían a bailar, no solo los alumnos, sino los profesores y maestros. Todo con mucha atención y mucho respeto. Hoy, lo que nos estamos proponiendo es salir de Argentina y llegar a Panamá por tierra, algo que nos va a llevar un largo tiempo e ir haciendo funciones en la ruta que tracemos.

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