viernes 19 de agosto de 2022
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Silvina Ocampo frente al espejo

Escritora, cuentista y poeta, su obra ha sido revalorizada en el último tiempo y hoy es considerada una autora fundamental de la literatura argentina. La recordamos en esta nota a 119 años de su nacimiento.
domingo 31 de julio de 2022
Silvina Ocampo frente al espejo

Silvina Inocencia fue la menor de seis hermanas de una de las familias más ricas del país, los Ocampo. Nació el 28 de julio de 1903 en el centro porteño. Fue educada en su casa, aprendiendo inglés y francés antes que castellano en la estancia de Villa Ocampo, en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Un hecho de su infancia que la marcaría para siempre fue la muerte prematura de su hermana Clara, que tenía apenas once años. En estos años Silvina pasaba mucho tiempo con quienes trabajaban en su casa, en las dependencias.

“Gran parte de la literatura de Silvina Ocampo parece contenida ahí: en la infancia, en las dependencias de servicio. De ahí parecen venir sus cuentos protagonizados por niños crueles, niños asesinos, niños asesinados, niños suicidas, niños abusados, niños pirómanos, niños perversos, niños que no quieren crecer, niños que nacen viejos, niñas brujas, niñas videntes; sus cuentos protagonizados por peluqueras, por costureras, por institutrices, por adivinas, por jorobados, por perros embalsamados, por planchadoras. Su primer libro de cuentos, Viaje olvidado (1937), es su infancia deformada y recreada por la memoria; Invenciones del recuerdo, su libro póstumo, de 2006, es una autobiografía infantil. No hay período que la fascine más; no hay época que le interese tanto”, cuenta Mariana Enríquez en el perfil sobre la autora La hermana menor.

Previo a su interés por la escritura, Silvina era una apasionada de las artes visuales. Estudió en su juventud con el pintor metafísico Giorgio De Chirico y con el cubista Fernand Léger en París. Silvina se unió al Grupo de París, donde artistas plásticos argentinos se habían ido a establecer allí durante la segunda década del siglo XX. Entre ellos, Norah Borges, Raquel Forner, Lino Spilimbergo, Horacio Butler y Xul Solar.

Cuando regresa a Buenos Aires en 1933, Silvina se enamora de Adolfo Bioy Casares, quien también pertenecía a la clase alta. Se van a vivir juntos sin casarse, lo que para la época era poco frecuente, a la estancia de Rincón Viejo, en la localidad de Pardo, partido de Las Flores, provincia de Buenos Aires. Ella era once años mayor que él. En esos años ambos, que estaban interesados en otros campos, él en la abogacía y ella en la pintura, se centran en la escritura. Silvina publica su primer libro Viaje olvidado en 1937 y Bioy La invención de Morel en 1940, año en el que la pareja se casó. En 1944 durante un viaje adoptan a su hija Marta.

La revista Sur, fundada por su hermana Victoria, agrupó a un conjunto de amigos íntimos y escritores de gran talento que marcaron una época, como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Manuel Peyrou, Enrique Anderson Imbert, Alejandra Pizarnik, entre otros. Silvina vivía rodeada de tres figuras como Borges, Bioy y su hermana mayor Victoria, que, visto desde afuera, la opacaban, pero se conoce que fue ella la que decidió estar en un segundo plano, dado que no le agradaba la vida pública.

“Escribir antes o después de que sucedan las cosas es lo mismo: inventar es más fácil que recordar”.

 “Gran parte de la literatura de Silvina Ocampo parece contenida ahí: en la infancia, en las dependencias de servicio. De ahí parecen venir sus cuentos protagonizados por niños crueles, niños asesinos, niños asesinados, niños suicidas, niños abusados, niños pirómanos…”

Su obra literaria

Tras el libro de cuentos Viaje olvidado, Ocampo publicó su primer poemario en 1942, Enumeración de la patria; otro libro de versos en 1945, Espacios métricos. Le siguieron, dentro del campo de la lírica, las publicaciones Poemas de amor desesperado (1949),Los nombres (1953) y Pequeña antología (1954).En 1962 volvió a publicar otro poemario, Lo amargo por lo dulce, que fue considerado como uno de sus mejores logros en el género y en 1972 publicó su última entrega poética, Amarillo celeste.

Junto a Bioy y Borges, publicaron la Antología de la literatura fantástica (1940) y presentaron la Antología poética argentina (1940) y escribieron la novela policial Los que aman odian (1946).

Posteriormente, Ocampo se dedicó por completo a escribir narrativa breve: Autobiografía de Irene (1948), La furia y otros cuentos (1959), Las invitadas (1961), El pecado mortal y otros cuentos (1966), Informe del cielo y del infierno (1969),Los días de la noche (1970), Y así sucesivamente (1987) y Cornelia frente al espejo (1988). Estos relatos están poblados de seres fantásticos, retratados desde el humor negro y la ironía o deformados por la percepción de sus particulares narradores.

La escritora recibió en dos ocasiones el Premio Municipal de Literatura: en 1945, por Espacios métricos y en 1953 por Los nombres. En 1962, ganó el Premio Nacional de Poesía por Lo amargo por dulce. Además le fue otorgada la prestigiosa Beca Guggenheim. En 1984 fue distinguida con el Premio Konex Diploma al Mérito y en 1992, el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores.

Mariana Enríquez, en La hermana menor perfil biográfico de la escritora, toma para trazar el mismo las palabras de colegas y críticos literarios tales como Noemí Ulla, Silvia Molloy, Juan José Sebreli, María Moreno, Matilde Sánchez, Esther Cross, Adriana Mancini, Judith Podlubne, entre otros; y a diarios, memorias, autobiografías y cartas de su marido Bioy Casares, su amigo Jorge Luis Borges y Victoria Ocampo.

Las repeticiones, publicado póstumamente en 2006, reúne textos inéditos desde los años treinta hasta los ochenta. Incluye además dos novelas cortas. Todos estos textos se caracterizan por las obsesiones de Ocampo, como la crueldad en la infancia y los amores fantasmales.

“¿Qué es el éxito? Saber que uno ha conmovido a alguien”.

 

Cultura.gob.ar

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